Christian SanzMendoza en foco

Acerca de los “forros” que hacen doble fila en la puerta de los colegios de Mendoza

En primera persona. Una catarsis (casi) editorial.

Se creen re vivos, con sus ostentosos vehículos, ahí en medio del tráfico siempre infernal. Jodiendo a todo aquel que intenta circular como corresponde.

Se creen que tienen el derecho de dejar sus autos en donde se les canta las pelotas. Pero no, son tan ignorantes que desconocen la ley de Tránsito, que en su artículo 54 prohíbe estacionar en doble fila. En puntuales casos han comprado su carnet de conducir, por eso el desconocimiento.

Cuando uno les pide, siempre de manera amable, que se corran, hacen una sonrisa socarrona acompañada por una caída de ojos. Como diciendo, “tranqui, yo soy el más poronga”.

Algunos ni siquiera ponen las balizas, ergo uno se clava muchas veces detrás de sus vehículos, pensando que avanzarán, pero no lo hacen.

Usualmente, a metros de allí hay preventores que hacen la vista gorda. Acaso porque tampoco saben cuál es su labor. Una vergüenza tras la otra. ¿Para qué les pagamos, ya que estamos?

¿La solidaridad? Bien, gracias. Eso no existe en Mendoza. “Tengo mi propia necesidad, que los demás esperen”, deben pensar estos forros que no respetan nada de nada.

Lo peor es que suelen ser los mismos imbéciles que luego hablan de la ausencia de republicanismo en el seno de la clase política y aseguran que el país está estancado por su mediocridad, y la mar en coche. Sin darse cuenta de que ellos mismos son los que motorizan aquella mediocridad.

Luego uno envidia a países como Chile, donde no existen esas actitudes. Y sueña con que alguna vez Mendoza será así. Pero es una utopía, nada más.

La mediocridad de esta provincia es insalvable e irrecuperable. No hay nada que hacer. Por eso es que la decadencia crece por minuto y Mendoza permanece estancada. Son este tipo de actitudes, multiplicadas por millones, lo que explica todo.

En sentido directamente proporcional, la anarquía se hace evidente: autos estacionados en la vereda, gente que no respeta los semáforos ni las normas de tránsito, uso de manguera a cualquier hora, aunque falte el agua. Etc.

Los pocos que cumplen las reglas, lo hacen —lo hacemos— de pedo. Porque así nos han educado. Pero no hay autoridad que imponga nada de nada. Así nos va.

El siguiente video fue filmado esta misma semana por un colega de Diario Mendoza Today, fue en la puerta de la escuela Domingo Faustino Sarmiento, en plena calle Julio Argentino Roca, zona granada de Mendoza si las hay. Nótese lo interminable de la doble fila.

Es que, como bien dicen, forros los hay de todos los estratos.  

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