Christian SanzPortada

Apriete a gobernadores, muerte y misterio: lo que nadie ha contado jamás sobre José López

La liberación de José López, quien pasó de todopoderoso funcionario del kirchnerismo a desesperado “enterrador” de dólares, generó severa indignación en la oposición, como era de suponer.

Y también hizo recordar aquella oportunidad en la cual, en 2016, intentó esconder 9 millones de dólares en un convento.

Pocos saben que a principios de mayo de ese mismo año, la esposa de Julio De Vido, Alessandra Minnicelli, retiró a las apuradas cinco millones de dólares del banco Macro de Casilda, Santa Fe.

Y entonces aparece una pregunta inquietante: ¿Será ese parte del dinero que intentaba enterrar López en General Rodríguez? Es probable.

Porque otro arrepentido, Leonardo Fariña, empezó a explicar en esos días cómo López y De Vido direccionaron la obra pública en beneficio de ciertos empresarios que luego vehiculizaban jugosos retornos a través de supuestos alquileres que solo oficiaban en los papeles.

Dicho sea de paso, quien podría dar detalles de esa práctica es Juan Carlos Relats, extitular de Rutas del Litoral, otro gran beneficiado por este mecanismo. Sin embargo, falleció poco después de haberse animado a revelar el mecanismo, en diciembre de 2013, casualmente en momentos en los que la justicia empezó a avanzar contra López a través de sus vínculos con la empresa Rovella & Carranza SA.

Se trata de una firma que, por presunta indicación directa de López, adquirió las acciones de la firma Gotti, que a su vez perteneció a Lázaro Báez.

Según explicó Fariña, Rovella, con la directa colaboración de López, fue beneficiada con jugosas obras públicas a través de concursos que se caracterizaron por falta de competencia y arreglos entre contratistas que el propio funcionario “enterrador” se habría encargado de llevar a cabo.

Otro de los que podía dar pelos y señales sobre esta trama es el santacruceño Luis Bontempo, exsubsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, y compañero de tropelías de López durante un gran período. Lamentablemente, falleció un año antes, en 2012. Muy oportuno.

Lo que reveló Fariña había sido mencionado antes por Sergio Schoklender, complicado en el célebre escándalo de Sueños Compartidos. Uno y otro coincidieron en que desde Buenos Aires se digitaba dónde, cuándo, a qué precio y quién construía en el país.

Tal es así, que hasta armaron una red de funcionarios cercanos que respondían a su indiscutible impronta en todos los fondos nacionales de vivienda provinciales.

Según reveló diario La Nación en 2013, “más allá de que los funcionarios de esa dependencia debían ser nombrados por las administraciones distritales, desde las oficinas centrales de Planificación Federal se imponía a los candidatos”.

En el mismo contexto, a López siempre se lo sospechó de haber utilizado la construcción de viviendas como una herramienta para premiar o castigar a gobernadores e intendentes, la misma acusación que debió enfrentar durante años el propio De Vido.

Como sea, hay tres cuestiones concretas que desnudan con crudeza los desmanejos del kirchnerismo a través de la obra pública. En todas aparece el tándem López-De Vido, con la obvia supervisión de los Kirchner.

1-Los millonarios fondos para la construcción que el entonces oficialismo derivó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo y cuyo detonante fue el mismísimo Sergio Schoklender, quien terminó acusando a López de “hijo de remil putas y ladrón”.

2-Los desmanejos a través de la firma La Araceliti de Tucumán, empresa que empezó produciendo tabaco y caña de azúcar y se reconvirtió para realizar “construcciones viales y de arquitectura, obras mecánicas y eléctricas, y servicios de inspección, auditoría y supervisión de obras públicas”. En esta trama, aparece fuertemente complicado el exgobernador José Alperovich.

3-La fuerte presión que López ejerció sobre las empresas constructoras que perdieron la licitación de las centrales hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz, cuya adjudicación le correspondió a la firma Electroingeniería, de Gerardo Ferreyra, a la sazón otra de las compañías que creció fuertemente al calor del kirchnerismo.

Pocos saben que López fue uno de los indiscutidos artífices de esta licitación, que representa una de las contrataciones más oscuras e ilegítimas de los años de los Kirchner.

Como se dijo, estos tres hechos son la postal de la matriz de corrupción que el entonces oficialismo pergeñó y que se ha replicado en cientos de hechos similares. Parte de los millones que contaba López provenían de esa suspicaz metodología.

Pero hay mucho más, como la misteriosa muerte de Vittorio Gotti, dueño de la firma mencionada más arriba. Su deceso ocurrió el 6 de abril de 2004 en un sospechoso accidente acaecido en la ruta de Punta Arenas, Chile.

Su empresa constructora fue adquirida poco después por Lázaro Báez.

Fariña se lo dijo con todas las letras a la periodista Lucía Salinas de diario Clarín: “Te digo una sola frase. Averigua cómo se compró Gotti. Averigua qué le pasó al viejo Gotti y decime si no son capaces de limpiar”.

Como puede verse, la trama ya escapa del mero hecho de corrupción política y empieza a mostrar una trama criminal, digna de la mejor película de Scorsese.

En la cima, se encuentra el kirchnerismo a pleno. Ya lo dijo a este cronista Eduardo “Chiquito” Arnold, ex vicegobernador de Néstor Kirchner en sus días de mandatario de Santa Cruz: “Cristina estaba al tanto de todo, pero se habrá hecho la que no sabía nada”.

Para que no queden dudas, el exfuncionario añadió: “Yo siempre fui optimista, siempre pensé que los íbamos a descubrir. Era el modus operandi de Néstor, y de Cristina, y de sus funcionarios, que fueron casi los mismos”.

Más claro, echarle agua Evian. La que toma Cristina, claro.

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