Christian SanzPortada

Adrián Bonada, de Barrios de Pie: “En Mendoza, la pobreza se está transformando en marginalidad”

La pobreza crece imparable en la Argentina. En parte, producto de la brutal pandemia de coronavirus que paralizó la economía. En parte, producto de los desaciertos de los diferentes gobiernos de turno. Sean del color político que sean.

Porque nadie en la política piensa en los pobres. O sí, pero solamente para conseguir votos cuando se acerca alguna elección. Nada más.

¿O acaso alguien ha propuesto en las últimas décadas un plan real y concreto para acabar con la pobreza? Sonido de grillos. Cri, cri, cri.

Es curioso, porque los medios suelen —solemos— discutir horas y más horas sobre el dólar, la economía, el pago al FMI y otras cuestiones de la economía y las finanzas. Pero, ¿cuándo hablamos sobre los pobres y la pobreza? ¿Cuántas entrevistas aparecen en los grandes medios a aquellos que caminan al lado de los más postergados?

Ciertamente, es una realidad incómoda, que es mejor no mencionar. Salvo cuando aparecen los datos del Indec. Entonces nos rasgamos las vestiduras y fingimos alguna pena. Luego, la vida continua.

Pero no hablar de la pobreza no hará que esta desaparezca, ni mucho menos. Entonces, es mejor enfrentarla, conocerla, para saber cómo terminar con ella.

Le pedí ayuda a mi amigo Adrián Bonada, de Barrios de Pie, para que me ayude a radiografiar esta pandemia. Que azota Mendoza, al igual que azota la Argentina.

“En los últimos 10 años solamente ha habido un empeoramiento de estos números y la marginalidad de la población dinamitó en el último año de la pandemia. La crisis sanitaria empeoró la crisis económica”, me explica Adrián.

Y arroja un dato brutal: “Hay crecimiento notorio de nuevos pobres, personas de clase media baja que pasaron a ser clase baja, esto por la destrucción de los puestos de empleo, sobre todo el precarizado, las changas, esto con la pandemia en todo el país impactó, aunque en Mendoza hubo un equilibrio entre la salud y la economía y la actividad no se paró tanto, la recuperación de estas changas y de la economía no formal fue más rápido”.

Para el referente de Barrios de Pie, otro elemento fuerte es la inflación: “El crecimiento del valor de la canasta básica de alimentos es el principal motor del aumento de la pobreza. Acá una familia para no ser pobre tiene que cobrar más de 62 mil pesos por mes, y para no ser indigente de 27 mil, lo cual da números altísimos de pobreza”.

Y ahí es cuando me tira el dato que dará título a esta nota: “De acuerdo a los números que manejamos nosotros, 4 de cada 10 mendocinos son pobres, y los valores son bastante similares a nivel nacional”.

Luego me hablará sobre los planes sociales y demás parches: “Esto está contenido por la red de política sociales, pero ya empieza a quedarse corta, porque la solución final es la creación de puestos de trabajo genuinos, no solo del sector público, sino también del privado, y eso es lo que pareciera no poder dinamizarse en los últimos años”.

En relación a los más pequeños, Adrián grafica: “Otro impacto duro ha sido la infantilización de la pobreza: el hilo se corta por lo más delgado, y en las dos puntas de la pirámide etaria nos encontramos que tanto en Mendoza como en el resto del país, los sectores más empobrecidos son la tercera edad y la primera infancia. Los más viejos y los niños, son los más pobres”.

E insiste: “Puede haber desde el gobierno nacional y provincial medidas para salir de la pobreza con asistencia, pero lo que se necesita es la creación de empleo y la urbanización, financiamiento que tiene que ver con lo nacional y lo macro. Es complicado endilgarle a las provincias y a los municipios que saquen e la gente de la pobreza, ellos solo pueden brindar asistencialismo. Acá en Barrios de Pie tenemos 327 comedores en los que asistimos a semanalmente a 13 mil niños y niñas y sus familias enteras”.

Finalmente, Adrián me habla de lo que viene, que es terrible: “Van apareciendo nuevos fenómenos por culpa de la pobreza, y ya la pobreza se está transformando en marginalidad, y cuando eso pasa, es mucho más complejo salir de eso”.

Según un estudio, el poder de compra de los planes sociales cayó 23% en dos años

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