Murió el Indio Solari

Cuando el Este se llenó de 150 mil almas ricoteras bajo la lluvia

La misa ricotera más grande de la historia mendocina fue en septiembre de 2013. Hoy, con la muerte del Indio Solari, aquella noche fría en San Martín se convierte para siempre en leyenda.

Había filas de autos que se extendían diez kilómetros sobre el Acceso Este. Había gente que había llegado desde Salta, desde Neuquén, desde el otro lado de la cordillera. Había quienes no tenían entrada y viajaron igual, con la esperanza de escuchar algo desde afuera de los portones. Y había aguanieve. Mucho aguanieve, viento y frío de ese que aplana la llanura del Este mendocino. Pero el Indio Solari estaba ahí, con una gorra al estilo del Chavo del 8 para combatir el invierno tardío, y nadie se fue a ningún lado.

Cuando el Este se llenó de 150 mil almas ricoteras bajo la lluvia

El 14 de septiembre de 2013 fue, sencillamente, el día en que Mendoza se convirtió en el centro del rock argentino. 

El Autódromo Jorge Ángel Pena de San Martín -un predio capaz de albergar a trescientas mil personas- recibió lo que los organizadores calcularon en alrededor de 150 mil. Fue el récord personal de Carlos Alberto Solari hasta ese momento, y quedó grabado en la memoria colectiva de una provincia entera.

"Realmente no hay palabras para explicar esta fidelidad. Esto es una locura. Estoy muy emocionado. Muchas gracias."

- El Indio Solari, desde el escenario en San Martín, 14 de septiembre de 2013

Una sede que cambió tres veces antes de llegar

La historia del recital empezó meses antes del show. Cuando se anunció que el Indio tocaría en Mendoza, la sede era el estadio Malvinas Argentinas. Las entradas se agotaron el primer día en una disquería de calle San Martín, con colas que se habían formado días antes. 

Era evidente que el estadio no alcanzaba. La producción mudó el evento al Hipódromo de Godoy Cruz

 Solari lo calificó como un \mini Woodstock\" en alusión al tradicional festival musical"
 Solari lo calificó como un \mini Woodstock\" en alusión al tradicional festival musical"

Los vecinos protestaron, los cuidadores de los caballos protestaron, y el intendente del departamento se negó. Fue entonces cuando Jorge Giménez, intendente de San Martín, levantó la mano: el autódromo del Este era la respuesta. Capacidad ilimitada, acceso abierto, lejos de los barrios. El recital encontró su casa.

Una hora después de que el Indio saliera al escenario, todavía seguía ingresando gente. San Martín, con sus treinta mil habitantes, tuvo esa noche el doble de población. Algunos lo llamaron el "mini Woodstock" mendocino, aunque la comparación se quedaba corta: Woodstock convocó a cuatrocientas mil personas en tres días. 

El Indio reunió ciento cincuenta mil en una sola noche fría de septiembre, en un autódromo del interior del país.

La noche, canción por canción

A las 21:50 se apagaron las luces del autódromo. Las primeras bengalas -verdes y rojas, a pesar de los controles- iluminaron la multitud. 

El Indio apareció con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y abrió con "Luzbelito" y las sirenas. La primera canción del repertorio fue "A los pájaros que cantan sobre la selva de Internet". Antes de continuar, dedicó el show a Soledad, la hija del periodista "Tití" Fernández, que había muerto en Brasil durante el Mundial y era fanática de Los Redondos.

La noche tuvo 27 canciones. Un repertorio repartido 70 y 30 entre su carrera solista y la historia de Los Redondos: "Pabellón séptimo", "Nene nena", "La bestia pop", "Vencedores vencidos". El punto más alto llegó cuando, segundos antes del riff de "Jijiji", el Indio arengó a la multitud con una frase que quedó en la historia: "Quizá hoy sea verdad, más que nunca, que este va a ser el pogo más grande del universo". Ciento cincuenta mil personas saltaron al mismo tiempo bajo la lluvia.

El regreso: diciembre de 2014

Un año y tres meses después, el 13 de diciembre de 2014, el Indio volvió. Más de cien mil personas regresaron al mismo autódromo de San Martín, esta vez con calor veraniego en lugar de aguanieve, llegadas desde todos los puntos del país y también desde Chile y Uruguay. 

El show arrancó a las 21:33 con canciones de "Pajaritos, bravos muchachitos". El viento afectó el sonido en algunos sectores, hubo reclamos, pero nada opacó una noche que volvió a confirmar lo que ya se sabía: el Indio Solari era un fenómeno sin equivalente en la música argentina.

Entre los dos shows, Mendoza recibió a más de doscientas cincuenta mil personas. San Martín, el departamento que levantó la mano cuando todos se negaban, quedó ligado para siempre a las misas ricoteras más grandes de la historia.

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