Desde una prisión de Mendoza: el boxeo como forma de libertad

Hace 10 meses estoy preso. No por un crimen, sino por una denuncia falsa. No hay delito, no hay pruebas, nunca las hubo. Pero aún así, me arrebataron mi libertad, mi gimnasio, mis clases, mi vida diaria. Lo único que no me pudieron sacar fue mi fe, mi historia… y mis ganas de seguir peleando. …

Hace 10 meses estoy preso. No por un crimen, sino por una denuncia falsa. No hay delito, no hay pruebas, nunca las hubo. Pero aún así, me arrebataron mi libertad, mi gimnasio, mis clases, mi vida diaria. Lo único que no me pudieron sacar fue mi fe, mi historia… y mis ganas de seguir peleando.

Adentro, entre rejas, encontré algo más que silencio. Encontré propósito. Encontré un papel y una idea. Diseñé 12Rounds HIIT, un método de entrenamiento con rounds que no son solo físicos, sino mentales y emocionales. Un método para resistir, transformar, sanar. Porque el verdadero combate empieza adentro.

Y como si el destino quisiera recordarme quién soy, me crucé con un ex alumno. Hoy es el director de deportes del penal. Él me reconoció, me escuchó, y me ayudó a reactivar un gimnasio que llevaba años abandonado. Juntos le devolvimos vida al ring. Hoy doy clases de boxeo dentro de la prisión. Entreno a internos que, como yo, necesitan un camino. El boxeo volvió a ser puente. Incluso desde este lado de la reja.

Mi gimnasio, TORREÓN BOXING & GYM, sigue en pie. Mis alumnos afuera siguen entrenando, y yo sigo guiándolos desde donde puedo. Porque esto no es un negocio: es una misión. Entrenamos cuerpo y mente. Salvamos personas. Levantamos historias que estaban por caer.

Estoy escribiendo un libro. Se va a publicar cuando salga. Esta historia —la de un alumno que volvió para ayudar a su profesor— será uno de los capítulos más fuertes. Porque esto no se trata solo de entrenamiento. Se trata de redención.

No estoy derrotado. Estoy en pausa. Y mientras espero justicia, sigo transformando dolor en fuerza, desde la celda hasta el ring.

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