La ambivalencia de la política mendocina: un Petri fortalecido, reglas de juego poco claras y el aceleramiento del PRO
El escenario político de Mendoza transcurre un momento extraño pero a la vez complejo.
El escenario dentro de la política mendocina suena extraño, como que a pesar de ya haber ciertos puntos aclarados y candidaturas lanzadas, hay una severa sensación de ambivalencia que atraviesa a los distintos frentes políticos.
Hay estrategias políticas y ambiciones electorales que ya, anticipadamente, comenzaron a entrelazarse y parte de ello pudo verse en la reciente visita a Mendoza de la presidenta del bloque libertario en la Cámara de Senadores de la Nación Patricia Bullrich.
Es que su posicionamiento en la provincia permitió lanzar medio implícita y medio explícitamente la candidatura a gobernador de Luis Petri, quien fuera su compañero de fórmula para las elecciones presidenciales del 2023.
Esa "designación" del diputado nacional como aspirante a suceder al gobernador Alfredo Cornejo obviamente generó ciertas repercusiones dentro de los límites de la provincia, obligando por el momento al mandatario provincial a enfriar la discusión por quién será el próximo en ocupar el Sillón de San Martín.
Pese a este intentó de Cornejo de bajar la espuma de cara a las elecciones del 2027, tanto los movimientos subterráneos como las encuestas ya miden escenarios futuros donde figuras del cornejismo tradicional empiezan a delimitar sus propias aspiraciones frente a un Petri que viene ganando peso propio.
Pero esta pulseada por ver quién llega con la bendición a las elecciones generales convive con un ambiente cuyo futuro electoral podría cambiar dependiendo del apoyo legislativo que pueda llegar a obtener la propuesta del senador oficialista Néstor Majul.
Es que el legislador envió un proyecto de ley para reformar parcialmente la Constitución provincial con el fin de unificar todas las categorías en una sola elección cada cuatro años.
De esta forma se votarían gobernador, legisladores, intendentes y concejales de una sola vez sin la necesidad de recurrir a las urnas cada dos años, al menos no para cargos provinciales y municipales, teniendo en cuenta que el esquema de las elecciones de medio término permanecería para elecciones nacionales.
Desde el oficialismo defienden la medida entendiendo que de esta forma se reduciría la frecuencia electoral, lo que a la postre favorecería la previsibilidad política y económica, generaría un ahorro multimillonario cercano a los 8 mil millones de pesos y permitirá a los siguientes gobiernos gestionar sin el fantasma de la campaña permanente.
Sin embargo, la oposición mira con cierta desconfianza este movimiento, atribuyendo al proyecto la intención de proteger el poder territorial del oficialismo frente al avance de las fuerzas emergentes que suelen ganar alguna banca en la Legislatura y los Concejos Deliberantes en las elecciones de medio término como respuesta al descontento social que puede acarrear el oficialismo.
Es una discusión que va en línea con la independencia que busca ganar la provincia de Mendoza en materia electoral, teniendo en cuenta que desde el Gobierno del presidente Javier Milei sostienen la intención de eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) algo que la administración de Cornejo resiste a nivel local.
Esta defensa de las elecciones primarias tiene que ver con la necesidad de orden y contención dentro del Frente Cambia Mendoza, principalmente, pero también dirigida al resto de los frentes políticos, como es el caso del peronismo local, que cuentan con internas y una innumerable lista de posibles candidatos.
Pero en lo que refiere al oficialismo mendocino, esta instancia electoral tambien tiene como finalidad contener a los propios frente a una estructura libertaria que busca crecer en los distintos distritos de la provincia.
En este complejo entramado de alianzas y futuros escenarios electorales, se da una peculiaridad que refiere a las negociaciones oriantadas a la reorganización de las fuerzas que componen el arco de centroderecha de Mendoza.
Ello pudo verse luego de la cumbre celebrada entre Cornejo y el ex presidente Mauricio Macri, ya que a parti de ese punto fue que el PRO en Mendoza aceleró los mecanismos para avanzar hacia la normalización y la renovación de las autoridades partidarias.
Dicho encuentro permitió subsanar una herida abierta que había entre la conducción nacional del partido y el radicalismo mendocino, cuya relación se había debilitado luego de la intromisión de La Libertad Avanza en la política provincial.
El fin, como puede notarse, todo indica que habrá disputas a futuro en la alianza entre el partido violeta y el radicalismo local, en parte por lo electoral y en parte por lo partidario, en medio de una redefinición de reglas del juego en un escenario político que se volvió inevitablemente dinámico.


