Bullrich en Mendoza: apoyo abierto a Petri y una señal que apunta al 2027
Cuando Patricia Bullrich llegó a Mendoza para participar de la White Hat Conference 2026, nadie esperaba que la visita al hotel Sheraton se convirtiera en una declaración política de largo alcance. Pero así fue. La senadora nacional dejó un video de apoyo al diputado Luis Petri, se fotografió con el espacio Mendocinos por el Futuro y, antes …
Cuando Patricia Bullrich llegó a Mendoza para participar de la White Hat Conference 2026, nadie esperaba que la visita al hotel Sheraton se convirtiera en una declaración política de largo alcance. Pero así fue. La senadora nacional dejó un video de apoyo al diputado Luis Petri, se fotografió con el espacio Mendocinos por el Futuro y, antes de volver a Buenos Aires, confirmó que había puesto su renuncia a disposición del presidente Javier Milei. En pocas horas, condensó tres mensajes en uno.
El gesto con Petri no es menor. Los dos compartieron la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio en 2023.
Él era el candidato a vicepresidente; ella, la que encabezaba. Esa sociedad no habría con la derrota: se puede proyectar en una apuesta territorial. Petri quiere ser gobernador de Mendoza en 2027. Bullrich quiere volver a ser candidata presidencial. Y los dos saben que necesitan demostrarse mutuamente que siguen en pie.
“Confío mucho en Luis. Sé de su fuerza, de su potencia, de su lealtad al proyecto. También sé de su cariño y de su amor por Mendoza.”
Petri devolvió el saludo en redes con entusiasmo: “Gracias por el apoyo siempre, Patricia Bullrich. Sigamos haciendo a la Argentina grande otra vez junto a Javier Milei.” La mención del Presidente al final no es casual.
El diputado mendocino se define a sí mismo como “un soldado del Presidente” y encabeza Mendocinos por el Futuro con la vista puesta en la sucesión de Alfredo Cornejo en la gobernación. Necesita el sello libertario para competir, pero también necesita figuras con peso propio que lo respalden. Bullrich le da las dos cosas.
Una dupla que sigue en movimiento
La foto de Bullrich con los dirigentes de Mendocinos por el Futuro no fue un accidente de agenda. Fue un mensaje territorializado. Si Petri llega a la gobernación de Mendoza con el respaldo de Bullrich, ella tiene un aliado clave en la provincia más importante de la región cuyana. Si Bullrich llega a la presidencia, Petri tiene un nombre que lo proyecta nacionalmente. La vieja fórmula sigue funcionando, aunque ahora en roles invertidos.
Luis Petri junto a Patricia Bullrich durante la Conferencia Internacional White Hat 2026Lo que quedó claro en estos dos días —entre Mendoza y el Senado— es que Patricia Bullrich está ejecutando una estrategia de dos velocidades: lealtad al proyecto libertario en los hechos concretos, autonomía en los gestos que construyen identidad propia. No hay fractura, dice ella. Hay algo más sutil y, para Milei, potencialmente más incómodo: hay una candidata que ya empezó a moverse.
El primer desafío directo a Milei
Lo que hace meses era impensado ocurrió este lunes. Bullrich se negó a acompañar la decisión del Gobierno de retirar el pliego de la jueza federal Verónica Michelli y lo dijo en público, con nombre y apellido. Más aún: reconoció que comunicó su posición a Milei en una conversación privada y que, como corresponde cuando hay una diferencia de criterio con el Presidente, puso su renuncia a disposición.
Milei no aceptó la renuncia. Siguió la conversación, según la propia Bullrich, “sin darle importancia”. Pero el episodio ya estaba en la calle. La funcionaria que durante meses se presentó como la más consecuente con los deseos del libertario acaba de demostrar que tiene límites propios, que maneja sus tiempos y que está dispuesta a marcar diferencias cuando lo considera necesario.
De vuelta al Senado: el intento de enfriar la temperatura
Con la polémica instalada, Bullrich volvió al Congreso y salió a desactivar las lecturas de crisis interna. En el ingreso a la Cámara Alta, como jefa del bloque de La Libertad Avanza, intentó marcar un techo a la escalada: “De ninguna manera hay riesgo de fractura.
El bloque está consolidado en las ideas, es un bloque que tiene un trabajo de unidad muy claro. Votamos todos los proyectos que envió el Ejecutivo.”
El argumento es técnicamente sólido: la disidencia sobre el pliego de Michelli fue una excepción, no la regla. Pero la política no vive solo de votos: vive de señales, y la señal que Bullrich emitió desde Mendoza fue lo suficientemente fuerte como para que ningún desmentido alcanzara a borrarlo del todo.
Para confirmar la normalidad institucional del bloque, la senadora anticipó que el jueves habrá sesión —sin pausas por el Mundial— y que seguirán trabajando en la agenda legislativa del Ejecutivo.
El doble juego del círculo rojo
En los sectores empresariales y financieros que siguen de cerca la política argentina existe hoy una lectura estratégica que pocos dicen en voz alta: Bullrich es el seguro del sistema. Si Milei desborda o si la gestión se deteriora antes de 2027, el establishment necesita una alternativa dentro del espacio liberal-republicano. Alguien que no sea kirchnerismo pero tampoco sea el caos.
La senadara cumple ese rol con precisión. Se mantiene dentro de la coalición gobernante —vota con el oficialismo en la mayoría de los temas— pero preserva su autonomía en puntos específicos y de alto valor simbólico.
La negativa a bajar el pliego de Michelli no es solo una cuestión judicial: es una señal de que su voluntad política no está completamente subordinada. Y su insistencia en negar la fractura, paradójicamente, refuerza esa autonomía: solo quien tiene poder propio necesita aclarar que no lo está usando para romper.


