Tiene 17 años, es estudiante del Liceo Militar General Espejo, acusa discriminación y le pide ayuda a Petri
Francisco González Molina tiene 17 años y jura que es discriminado por las autoridades del Liceo Militar General Espejo. La historia es bien compleja, porque hubo episodios en el medio que deben contarse. Su madre Pamela escribió a Diario Mendoza Today adjuntando una carta de puño y letra del adolescente y pidió, no sólo que …
Francisco González Molina tiene 17 años y jura que es discriminado por las autoridades del Liceo Militar General Espejo. La historia es bien compleja, porque hubo episodios en el medio que deben contarse.
Su madre Pamela escribió a Diario Mendoza Today adjuntando una carta de puño y letra del adolescente y pidió, no sólo que sea publicada, sino que también llegue hasta el mendocino Luis Petri.
“Mi hijo está sufriendo discriminación, los valores que tanto la institución defienden a capa y espada no son ejercidos para mi hijo”, dijo. La misiva que aportó es tan cruda como elocuente:
Estimado Sr. Ministro de Defensa, Luis Petri. Me llamo Francisco González Molina y soy estudiante del Liceo Militar General Espejo desde los 3 años. Actualmente curso el último año de la secundaria en esta institución que ha sido mi segunda casa.
Durante mi trayectoria me he destacado académicamente, militarmente y personalmente. En 2016 fui nombrado “mejor compañero” y en 2022 obtuve el 4to mejor promedio de mi promoción, lo que me permitió ingresar al cuadro de honor en el año siguiente. Siempre he sido aplicado y dedicado a mis estudios y actividades militares.
Comencé este año como encargado de curso de tercer año, un logro significativo para cualquier cadete de sexto, sin embargo, mi situación personal cambió el año pasado cuando, tras ser diagnosticado con depresión, tuve un episodio depresivo grave en el colegio. Le escribí cartas de despedida a mis familiares cuando finalice de rendir un examen. El profesor me encontró y el colegio llamó a mis padres, lo que resultó en mi internación en una clínica de salud mental por 40 días.
La depresión y la ansiedad casi me consumieron. Gracias al apoyo de mi familia y de mis amigos, logré recuperarme y comenzar este año con la firme intención de retomar mis actividades normalmente.
A pesar de estar mejor y contar con la aprobación de mi psiquiatra, la institución decidió restringir mi participación en actividades militares. impidiéndome asistir a las salidas al terreno, portar el uniforme de cadete, y participar en desfiles y actos, en tales ocasiones me dejan solo en el curso o me retira mi familia.
Esta situación ha hecho que me señalen injustamente como un peligro para mí y para los demás, afectando mi bienestar emocional. He sido discriminado y apartado de mis compañeros, hecho que contradice los valores de camaradería e inclusión que el Liceo promueve. A pesar de estos impedimentos, mi desempeño académico ha sido excelente, y deseo y merezco terminar mi educación como Subteniente de Reserva, un logro por el cual he trabajado arduamente durante 15 años de mi estadía en el Liceo.
Comencé a ver a otra psiquiatra, que en pocas sesiones ya ha bajado considerablemente mi medicación y me comenta que me ve mejor, lo cual es cierto porque así me siento; con más energía o más feliz.
En abril recibí una nota desde Buenos Aires en la que se me informaba que pasaba a ser un cadete externado, es decir, que ya no podía desempeñarme en el área militar. No me permiten asistir a los actos, portar el uniforme, ni ejercer el mando que gané con tanto sacrificio. Tampoco puedo desfilar con mis compañeros, ni ser encargado del curso de tercer año. No puedo ingresar al comedor con mi promoción; debo hacerlo con un preceptor, quien me sigue de cerca como si fuera a cometer alguna locura. Sin embargo, como mencioné, estoy bien.
Con el promedio de los años 2022 y 2023 (que fue muy bueno a pesar de estar internado los últimos meses del ciclo lectivo y no poder rendir los últimos exámenes), iba a ascender al grado de Dragoneante, pero no me lo permitieron por mi condición de externado. Llegar al grado de Dragoneante es algo de lo que no cualquiera puede darse el lujo, pero yo lo conseguí, nuevamente, a pesar de todas las adversidades.
El colegio siempre habla de los valores que inculcan a sus cadetes, enfatizando en la camaradería, en que los años que pasamos allí serán los mejores de nuestras vidas y que el Liceo es una familia. Entiendo que mi situación presentaba un desafío importante para la institución, pero también era una oportunidad de demostrar los valores de inclusión, superación y adaptabilidad que promueven.
Estoy dispuesto a someterme a cualquier test psicológico que se considere necesario para demostrar mi aptitud y estado de salud actual. Considero que esta evaluación puede ofrecer una visión objetiva de mi mejoría y mi capacidad.
Quiero terminar esta etapa de mi vida de la mejor manera, junto a mis compañeros, como un cadete normal, portando el uniforme, cumpliendo con todas las actividades militares, llevando el apellido de mis padres con la frente en alto, conservando los lindos recuerdos y enseñanzas que la institución me dió, y también forjando nuevos. Mi estado de salud ha mejorado este último año, y es beneficioso para mi poder reintegrarme a las actividades. Quiero egresar como Subteniente de Reserva y que mi familia se sienta orgullosa por ello.
Le solicito su apoyo para que pueda reintegrarme plenamente a todas las actividades y culminar esta etapa de mi vida con orgullo y dignidad. Agradezco de antemano su atención y apoyo en este asunto tan crucial para mi futuro. Atentamente.