Las falsas denuncias, la casta intocable del Poder Judicial de Mendoza y el drama de una abuela de 93 años
El pasado 21 de mayo, Diario Mendoza Today contó el derrotero de Olga Domínguez, una abuela mendocina de 93 años que no puede ver a sus nietos por culpa de una falsa denuncia. Su derrotero arrancó hace cinco años, en julio de 2019, a causa de una serie de denuncias falsas que le hicieron a …
Mario García
El pasado 21 de mayo, Diario Mendoza Today contó el derrotero de Olga Domínguez, una abuela mendocina de 93 años que no puede ver a sus nietos por culpa de una falsa denuncia.
Su derrotero arrancó hace cinco años, en julio de 2019, a causa de una serie de denuncias falsas que le hicieron a su hijo Pablo. Y que derivaron en que perdiera contacto con los vástagos de este último, a partir de ese mismo momento.
“Se apropió de mis nietos menores un empleado judicial y una escribana con contactos muy aceitados que se preocupan de intimidar para callar las escandalosas inconsistencias, hay informes adulterados e incompetentes. La madre de los niños, una escribana llamada C.P.P., manipuló a todos, inclusive su socio y pareja”, dijo la mujer a Mendoza Today.
Y añadió: “Todo comienza cuando mi hijo le reclama a su ex pareja la devolución de una propiedad y las abogadas de ella le dicen que de eso ‘no se habla’ sino va a traer consecuencias. Mi hijo le pide a través de un acta esta devolución y la respuesta fue que a las 3 horas tenía una denuncia por violencia psicológica, económica y contra mis nietos por violencia física”.
Olga explicó luego que la madre de los niños hizo pareja oportunamente con un alto funcionario del Registro de la Propiedad, Adrián Horacio Rodríguez con el que ella trabaja: “Iniciaron una vida inmediatamente en común, mudándose ella a un departamento más grande donde él declara residencia y sale de garante, viviendo con los niños, llevándolos y buscándolo a la escuela, deportes y psicóloga en forma privada, la Lic. Veronica Frigerio Mat. 1397, también empleada judicial, perito forense. A su vez, prohíbe la madre de los niños el acceso del gabinete psicopedagógico de la escuela”.
Acto seguido, la mujer relata un hecho grave: “La escuela Rainbow sin autorización le entrega los niños al Sr Rodríguez y bloquea el acceso a mi hijo a la página web de la escuela, también fabrican con fecha adulterada una supuesta autorización solo firmada por la madre. Antes cometieron el error de decirle a Pablo que no tenían autorización y solo se lo pidió al portero en forma verbal. La madre de los niños los vuelve a cambiar de división (7 veces fueron cambiados de aulas en su escolarización por la peleas con otras madres) para cambiar el círculo social de madres y padres porque el Sr. Adrián Rodríguez se presenta ante los padre y ella lo aísla todo el tiempo de las fuentes de información para que no sepas los engaños y traiciones que las madres y padres amigos ella les contó cómo el manejo de la jueza por parte de ella y siga siéndole funcional”,
Olga también hizo referencia a la jueza de Familia del 5 de Godoy Cruz, Eleonora Sanz: “Ella la logra convencer y manipular (prevaricato) a través de su médico personal psiquiatra Rubén Contreras (también empleado Judicial) amigo de la jueza. Y la jueza sacó mis nietos a la familia a pesar de todo lo dictaminado en el expediente. Veintiun meses demoró la sentencia y cuando fue descubierta en la maniobra de amistad y conocimiento de todo lo actuado en todos los ámbitos por la madre dictaminó la devolución que nunca se cumplió sino intimo a mi hijo a probar bajo apercibimiento de ley su vinculación, amistad y maniobra dolosa y cuando pedimos garantías para darle las pruebas nunca contestó”.
Para la mujer, “todos los empleados que actuaron en forma de atención privada presentaron informes a la jueza y ella, sabiendo de quién venían y los informes que vienen adulterados de otras dependencia judiciales, se les hizo saber que estaban mal, pero ella los tomó por válidos. O sea un expediente armado diríamos y, como no puede faltar, se pierden testimonios guardados en caja de seguridad. Mi hijo le dijo a la jueza de los movimientos espurios de la pareja de la escribana y Adrian Rodriguez pero le dijo a Pablo que eso le iba a traer consecuencias y a los 10 días tuvo una demanda por calumnias e injurias por parte del Sr. Rodríguez”.
En otro orden de cosas, Olga explicó que el expediente en Cámara y en la Corte fue otro derrotero: “Eso sí, las juezas son tan sensibles con los niños que lo arreglan y, como dicen en la Justicia, que es para cubrirse, que la medida de separación es solo hasta que cambie la situación. Como dijo el abogado de la madre con u$200.000 la jueza te aseguro que se los devuelve, si no lo vamos a obligar a pagar cuota alimenticia y nunca los va a ver”.
Finalmente, Olga contó la parte más triste de la historia: “Cuando fui a la puerta de la escuela el primer día de clases a ver a mis nietos, porque la madre me bloqueó, los pude ver, y los niños estaban muy asustados mirando todo el tiempo a la madre. El problema es que de ahí la madre se fue al juzgado a denunciar a mi familia por violencia hacia mis nietos, con certificado médico del Cuerpo Forense de que los niños estaban golpeados. Y la jueza no investigó por qué estaban golpeados los niños, teniendo antecedentes de maltrato adolescente el Sr Adrián Rodríguez con quien la jueza avala que vivan” (Continuará).