RIGI: más que inversiones nuevas, un empujón para negocios que ya estaban en marcha

El gobierno de Javier Milei vende al RIGI como una de las grandes joyas de su modelo económico. En cada gira internacional, el oficialismo muestra el régimen como la llave que abrió las puertas de la Argentina a las inversiones extranjeras. Pero cuando se mira la letra chica, aparece otra realidad: hasta ahora, el esquema …

El gobierno de Javier Milei vende al RIGI como una de las grandes joyas de su modelo económico. En cada gira internacional, el oficialismo muestra el régimen como la llave que abrió las puertas de la Argentina a las inversiones extranjeras. Pero cuando se mira la letra chica, aparece otra realidad: hasta ahora, el esquema sirvió más para acelerar proyectos que ya existían que para atraer empresas completamente nuevas al país.

Hoy el mapa muestra 14 proyectos aprobados, con inversiones comprometidas por unos US$ 27.760 millones. Además, hay otros 16 proyectos en carpeta que podrían sumar alrededor de US$ 36.259 millones más.

La mayoría de esos desembolsos apuntan al mismo modelo: extracción de recursos naturales para exportación. La minería pisa fuerte, sobre todo con proyectos ligados al litio, el cobre y el oro. Pero el gran jugador en términos de dólares sigue siendo el petróleo y el gas. Ahí sobresale el megaproyecto de GNL de Southern Energy, que por sí solo representa más de la mitad de las inversiones ya aprobadas. También aparecen iniciativas vinculadas a energías renovables, siderurgia y puertos.

Mucho empleo en la obra, poco después

Los proyectos aprobados prometen generar más de 44 mil puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos. Las provincias más beneficiadas serían Buenos Aires, Mendoza, Río Negro, Neuquén, San Juan, Salta y Catamarca.

Sin embargo, hay una aclaración importante: buena parte de esos empleos son temporales y están ligados a la etapa de construcción. Es decir, el pico de contratación llega mientras se hacen las obras, pero después el panorama cambia. Son actividades altamente tecnificadas que funcionan con poca mano de obra permanente. Por eso, el famoso “efecto derrame” sobre otros sectores de la economía aparece bastante limitado.

Los mismos nombres de siempre

Detrás de los proyectos aparecen empresas conocidas del mundo energético y minero.

Uno de los principales jugadores es Pan American Energy, controlada por la familia Bulgheroni junto a socios como la china CNOOC y la británica BP. La firma empuja iniciativas clave en Vaca Muerta y el negocio del gas natural licuado.

También sobresale Rio Tinto, que busca expandir sus proyectos de litio en Salta y Catamarca. En minería pesada aparecen gigantes como Glencore y First Quantum Minerals, que esperan luz verde para megaproyectos vinculados al cobre y el oro.

Otro actor fuerte es Tecpetrol, el brazo energético del holding de Paolo Rocca. Después de consolidarse en Vaca Muerta con Fortín de Piedra, ahora apunta a seguir creciendo en petróleo con una planta de tratamiento en Neuquén que demandaría más de US$ 1.000 millones.

En paralelo, YPF y Pampa Energía aparecen como piezas clave en toda la estructura de transporte y procesamiento de hidrocarburos de Vaca Muerta.

Las extranjeras ya estaban acá

Uno de los puntos que más ruido genera es que prácticamente todas las compañías extranjeras que hoy aparecen dentro del RIGI ya habían desembarcado antes en la Argentina.

El proyecto Los Azules de McEwen Copper arrancó en 2021. Río Tinto había regresado ese mismo año tras comprar Salar del Rincón en Salta por US$ 825 millones. La coreana Posco, Galan Lithium y Ganfeng Lithium también habían apostado al litio años antes, aprovechando el boom internacional del mineral y las menores trabas para invertir en la Argentina.

Otras empresas directamente tienen décadas en el país: Glencore opera desde 1997 y Shell está presente desde 2012.

Incluso algunas firmas extranjeras que no presentaron proyectos propios bajo el RIGI participan como socias de empresas locales ya instaladas. Ahí aparecen compañías como Golar LNG, Continental Resources o Shandong Gold.

Los gigantes preparan inversiones millonarias

Las apuestas más grandes todavía están por venir. Chevron analiza inversiones por unos US$ 10.000 millones en Vaca Muerta, mientras que Pluspetrol proyecta desembolsos cercanos a los US$ 14.000 millones.

Pero el movimiento más fuerte lo hizo YPF, que anunció el proyecto LLL Oil: una iniciativa monumental de alrededor de US$ 25.000 millones que promete convertirse en el expediente más grande de toda la historia del RIGI.

“Iban a hacerse igual”

Para el especialista en energía Juan José Carbajales, lo que se vio hasta ahora es bastante claro: el RIGI aceleró proyectos que ya estaban en carpeta y que probablemente iban a avanzar igual.

Según su mirada, las inversiones están impulsadas sobre todo por capitales locales y fondos europeos, australianos, canadienses y chinos, mientras que no se observa una llegada masiva de nuevos jugadores estadounidenses.

Carbajales cree además que el próximo año puede venir una verdadera carrera de empresas buscando entrar al régimen antes de que cambien las reglas. Sobre todo después de que el Gobierno extendiera los beneficios del RIGI al upstream petrolero.

En el sector energético, varios operadores lo resumen sin vueltas: “Son pozos que se iban a perforar igual. La diferencia es que ahora pagan menos impuestos”.

El rol clave de YPF

Dentro de todo este esquema, YPF funciona como una especie de garante político del RIGI. La petrolera estatal fue la primera en inaugurar un proyecto bajo el régimen: el Parque Solar El Quemado, en Mendoza, presentado oficialmente por el vocero presidencial Manuel Adorni.

La obra, desarrollada por YPF Luz, demandó unos US$ 211 millones y sumó 305 MW al sistema energético. En el fondo, fue una señal del propio Estado intentando mostrar que el nuevo andamiaje legal podía funcionar.

Ahora, la compañía que conduce Horacio Marín apuesta a jugar mucho más fuerte con el lanzamiento de LLL Oil, el proyecto que podría marcar un antes y un después dentro del régimen impulsado por Milei.

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