Terminemos con el “negocio” de la política de una vez por todas

La situación económica en el país está llevando a cambios profundos en la sociedad, hay razones mundiales que nos afectan pero mucho está originado internamente. A nivel mundial esos cambios vienen porque la tecnología está requiriendo mucho capital para desarrollarse debido a la IA y la robótica, consumo de energías en niveles muy grandes para …

Enrique Mario Barrera

La situación económica en el país está llevando a cambios profundos en la sociedad, hay razones mundiales que nos afectan pero mucho está originado internamente. A nivel mundial esos cambios vienen porque la tecnología está requiriendo mucho capital para desarrollarse debido a la IA y la robótica, consumo de energías en niveles muy grandes para desarrollos industriales modernos y gran parte de ese capital se le “saca” al ser humano, otro factor en contra del bienestar ciudadano está dado por las continuas guerras en este turbulento mundo que nos toca vivir.

La ambición de los grandes inversores mundiales, privados y públicos le ocasiona pérdida de calidad de vida, la que se ha modificado y no para bien.

En el país esos cambios también se están profundizando y en la prioridad de atención de la vida social las injusticias se notan cada vez más. Los sueldos de los empleos comunes parecen estancarse, las jubilaciones reciben pequeños aumentos y no se observa ánimos de que recuperen lo que la dirigencia, por medio de los sucesivos gobiernos, le fueron transfiriendo hacia el gasto de la política por medio de cargos nacionales, provinciales y municipales en los tres poderes del estado.

El caso más indignante en estos tiempos es el del Poder Legislativo nacional, 11,6 millones de pesos por mes obliga a preguntarnos ¿dónde está el error para que eso ocurra? Y a pesar de lo molesto tenemos que asumir que los ampara la legislación vigente. Siempre que sucede el aumento en los legisladores decimos lo mismo, es injusto que uno de ellos reciba 11,6 millones mientras un policía recibe 800 mil, un maestro un poco más y un jubilado casi la mitad de eso. ¿No habrá llegado el momento de cambiar la legislación de la forma en que se maneja la administración del Congreso por ejemplo? Sin alterarle la forma de cobro que tienen ellos hasta el fin de su mandato.

Para mí mucho de esos males es por tener tantos Entes Autárquicos diseminados en la administración pública, organismos que “manejan” su administración a su antojo y sin freno ni solidaridad. Hace muchas décadas que se modificó el régimen de remuneraciones en la administración pública donde el máximo sueldo existente era el del presidente de la nación y de allí para abajo todo era de acuerdo a la responsabilidad del cargo que se ocupaba, el sistema era lógico y auto controlable, un día apareció la figura de “entes autárquicos” y todo cambió para mal.

Los organismos comenzaron a recibir partidas para su funcionamiento que incluían las remuneraciones, las que quedaron a su propio criterio y eso puede ser aplicable en una sociedad honorable y solidaria pero, a través del tiempo, debemos admitir que nuestra dirigencia, mayoritariamente, deja mucho que desear en ese sentido. Donde más se observa ese comportamiento es en el Poder Legislativo, dietas siderales, asesores supernumerarios, gastos descontrolados, beneficios indignantes y a cambio la ciudadanía recibe de ellos comportamientos legislativos vergonzosos, fanatismo descontrolados, ambición de poder como nunca se ha visto, comportamiento patoteril sin límites y ausencia de ideas que beneficien a la sociedad en su conjunto, baja calidad en la oratoria y hasta ausencia de inteligencia y lucidez en muchos casos.

Todo se ha desbocado en el mundo y es por la ambición del poder sin control y siempre las consecuencias recaen sobre la ciudadanía. Esperemos que pronto se imponga la cordura y el sentido común en el país y en el mundo y eso será cuando quienes están en el poder circunstancial se den cuenta que el bienestar del ser humano debe ser el principal objetivo de una vez por todas.

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