Emprendedores mendocinos lanzaron un particular sistema para preservar el vino en botellas abiertas

Los emprendedores Gustavo Ozamis, Cristian Moor y Andrés Belinsky introdujeron al mercado argentino “Winert”, un innovador sistema basado en gas argón 100% puro. Este dispositivo portátil se diseñó para minimizar la oxidación en botellas que ya fueron abiertas, permitiendo que el líquido mantenga sus propiedades organolépticas intactas. El funcionamiento del sistema se basó en las …

Los emprendedores Gustavo Ozamis, Cristian Moor y Andrés Belinsky introdujeron al mercado argentino “Winert”, un innovador sistema basado en gas argón 100% puro. Este dispositivo portátil se diseñó para minimizar la oxidación en botellas que ya fueron abiertas, permitiendo que el líquido mantenga sus propiedades organolépticas intactas.

El funcionamiento del sistema se basó en las propiedades del argón, un gas inerte que desplazó el oxígeno dentro del envase sin alterar el sabor ni el aroma del vino. Con una aplicación de apenas un segundo, el usuario generó una capa protectora que detuvo el proceso de degradación natural.

Desde la empresa destacaron que el objetivo principal fue brindar una herramienta técnica de alta gastronomía en un formato liviano, accesible y extremadamente fácil de utilizar para cualquier consumidor.

Emprendedores mendocinos lanzaron un particular sistema para preservar el vino en botellas abiertas

La ventaja para restaurantes y bares

En el sector gastronómico, Winert ofreció una solución práctica para potenciar el servicio de vino por copa en restaurantes y wine bars. En concreto, la implementación de esta tecnología permitió que los establecimientos disminuyeran la merma entre un 30% y un 40%, lo que facilitó la apertura de etiquetas premium sin el riesgo de desperdiciar el producto. Además, resultó un aliado estratégico para hoteles y vinotecas que realizaron eventos o degustaciones guiadas de manera frecuente.

Para los equipos técnicos y enólogos, el dispositivo se convirtió en un recurso valioso durante ferias internacionales y viajes comerciales. La portabilidad del envase permitió que los profesionales preservaran muestras y analizaran vinos sin desviaciones sensoriales provocadas por el contacto con el aire. De este modo, las bodegas optimizaron sus recursos y aseguraron que la integridad de sus productos se mantuviera constante en cualquier contexto de cata o presentación.

Finalmente, el producto se posicionó con ventaja frente a los métodos tradicionales de conservación, como los tapones simples o los sistemas de vacío que suelen extraer compuestos aromáticos. A diferencia de los costosos dispositivos de agujas, Winert propuso el mismo principio de barrera de argón pero con un costo operativo mucho menor y sin una manipulación compleja.

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