Cuando el cuidado es presencia: hogares y centros de día mendocinos que apuestan por una vejez activa

La premisa es sencilla, pero profunda: envejecer no significa dejar de vivir activamente. Durante años, la palabra “asilo” estuvo asociada casi exclusivamente a la asistencia básica, al final del camino. Lugares lúgubres donde las personas mayores eran maltratadas y prácticamente abandonadas por sus familias, sin embargo, en Mendoza, esa imagen comienza a transformarse. En distintos …

Ignacio Torquemada

La premisa es sencilla, pero profunda: envejecer no significa dejar de vivir activamente. Durante años, la palabra “asilo” estuvo asociada casi exclusivamente a la asistencia básica, al final del camino. Lugares lúgubres donde las personas mayores eran maltratadas y prácticamente abandonadas por sus familias, sin embargo, en Mendoza, esa imagen comienza a transformarse. En distintos hogares y centros de día para adultos mayores, el cuidado ya no se limita a cubrir necesidades físicas, sino que incorpora un abordaje integral que incluye estimulación cognitiva, acompañamiento emocional y actividades que promueven la participación y el vínculo.

En muchos hogares para adultos mayores de Mendoza, las jornadas comienzan con actividades pensadas para estimular la memoria, la atención y el lenguaje. Talleres de estimulación cognitiva, lectura compartida, juegos de mesa, ejercicios de asociación y conversación grupal forman parte de una rutina que busca sostener capacidades, pero también reforzar la confianza y la autoestima.

En declaraciones a Diario Mendoza Today, Mariana Vidal, Licenciada en Enfermería y coordinadora operativa de Vital Centro de Día, explicó los cambios que se están realizando respecto a los antiguos “geriátricos”: “Creo que este es el nuevo paradigma, a esto debemos apuntar, yo ya no he visto nunca más una publicación que diga geriátrico, ahora son residencias y queremos ser de excelencia, brindar lo mejor. Como dice mi jefe, acá van a venir mis viejos, imagínate cómo tiene que estar este lugar, tiene que ser exquisito, mejor que la propia casa de ellos”.

Especialistas en gerontología coinciden en que mantener la mente activa no solo retrasa el deterioro cognitivo, sino que mejora el estado de ánimo y la percepción que los adultos mayores tienen de sí mismos. Recordar una palabra, resolver un juego o compartir una anécdota del pasado se convierte, muchas veces, en una forma de reafirmar la identidad.

El acompañamiento emocional ocupa un rol central en los hogares que apuestan por un modelo de cuidado más humano. La escucha cotidiana, el respeto por los tiempos individuales y la construcción de vínculos estables con cuidadores y profesionales son aspectos que impactan directamente en la calidad de vida.

La soledad, el duelo y el desarraigo son realidades frecuentes en la vejez institucionalizada. Frente a eso, algunos hogares mendocinos trabajan de manera consciente para generar cercanía, contención y sentido de pertenencia. Un saludo por el nombre, una charla sin apuro o una mano sostenida pueden marcar una diferencia tan importante como cualquier tratamiento médico, algo en lo que Mariana hizo hincapié fue en recordar los nombres de cada persona que asiste a la institución, marcando la cercanía que existe entre el personal y las personas que residen.

Cuando el cuidado es presencia: hogares y centros de día mendocinos que apuestan por una vejez activa
Diario Mendoza Today

Las historias del hogar

El constante trato diario y la cercanía generan una diversidad de historias ente los residentes: amistades que superan los muros del centro y algunas historias de amor, dignas de un guion de novela:

“Una vez me dijeron me conseguís el teléfono de la hija de fulanita, porque mi mamá quiere invitarla a tomar el té a casa, entonces las hijas se pusieron en contacto e hicieron un grupito. Las llevaban a una confitería, las dejaban y otra hija después las pasaba buscar”.

“Se dio una pareja que se enamoró, era tipo Romeo y Julieta, una situación de chicos de 15 años con una pareja que en ese momento tenían 75 y 80. Ella le traía cosas tejidas, le tejía las medias a él. Un día los encontré en el patio, ella le cortaba la carne, una situación de mucho amor.

“Él pidió permiso para visitarla a ella en su casa y la hija dijo que sí. En su momento hasta se quisieron casar, obviamente los hijos pusieron el grito en el cielo. Hasta se querían ir a vivir juntos los dos solos. Incluso se quisieron escapar y tuvo que venir la hija de la señora, porque con mi compañero tuvimos que intervenir, porque acá si bien respetamos la autonomía de cada uno, nadie se puede ir sin la autorización de su familiar”.

La importancia de la estimulación

La actividad física adaptada, los talleres artísticos y las propuestas recreativas forman parte de un enfoque integral que reconoce al cuerpo como un espacio de expresión y bienestar. Música, canto, pintura, tejido, expresión corporal y manualidades permiten trabajar la motricidad, estimular los sentidos y generar momentos de disfrute compartido.

El arte, en este contexto, funciona como un puente. Permite decir lo que a veces cuesta poner en palabras, despertar recuerdos y generar emociones positivas. En los pasillos de algunos hogares mendocinos, la música vuelve a sonar y los silencios se llenan de color y movimiento.

Mariana Vidal explicó cómo es el trabajo en el centro de día: “El equipo es interdisciplinario, trabajan neuropsicólogos, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, que son las personas que dan las herramientas sobre la parte neurocognitiva. Después mucha educación física, como yoga y después hay otro grupo de profesionales que va a hacer más hincapié en la parte social, psicoterapeutas, profesores de cocina, de tecnología, arte y se va trabajando en conjunto”.

Y agregó: “Los objetivos de la institución son la estimulación permanente, nosotros no tenemos un televisor donde la gente esté mirando el noticiero adormecidas enfrente de la tele, no están adormecidos en un sillón al solcito, no están dopados ni tienen farmacología indebida, todo lo trabajamos a conciencia y la gente que reside acá está todo el tiempo en el centro de día en estimulaciones”.

Cuando el cuidado es presencia: hogares y centros de día mendocinos que apuestan por una vejez activa

Los modelos del futuro

Las experiencias que se desarrollan en distintos hogares y centros de día en Mendoza demuestran que mejorar la calidad de vida en la vejez no siempre requiere grandes inversiones, sino una mirada centrada en la persona. La planificación de actividades, la formación del personal y la importancia otorgada al vínculo humano son factores clave.

En este escenario, los centros de día, que combinan contención, actividades y acompañamiento sin desvincular a los adultos mayores de su entorno familiar, aparecen como alternativas valiosas que apuestan a la vida activa y al cuidado integral.

En una provincia donde el sentido de comunidad, el trabajo compartido y el arraigo forman parte de la identidad, estas prácticas invitan a repensar el modo en que se transita la vejez. No como una etapa de retiro pasivo, sino como un tiempo que aún puede estar lleno de vínculos, aprendizaje y participación.

Los hogares y centros de día hacen la diferencia al recordar algo esencial: la dignidad no tiene edad, y mientras existan espacios donde la mente se estimule, las emociones se acompañen y la vida siga ocurriendo, envejecer también puede ser un tiempo de esperanza.

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