Felipe Pigna se suma a la gesta de Mendoza para que el Día del Padre se festeje el 24 de agosto
Sentado sobre el escenario del teatro Plaza, de Godoy Cruz, Felipe Pigna se ganó un fuerte aplauso del público mendocino, cuando confirmó que está apoyando en el Congreso de la Nación los proyectos de ley que proponen cambiar en todo el país la celebración del Día del Padre para el 24 de agosto. Y Mendoza …
Sentado sobre el escenario del teatro Plaza, de Godoy Cruz, Felipe Pigna se ganó un fuerte aplauso del público mendocino, cuando confirmó que está apoyando en el Congreso de la Nación los proyectos de ley que proponen cambiar en todo el país la celebración del Día del Padre para el 24 de agosto. Y Mendoza Today fue testigo del momento.
Esa día, específicamente de 1816, es muy simbólico para Mendoza y para el sentir sanmartiniano en general. Fue la fecha en la que el Padre de la Patria se convirtió también en padre biológico de Mercedes Tomasa San Martín y Escalada, a quien todos conocemos desde el jardín de infantes simplemente con el nombre de Merceditas y por las diez máximas escritas especialmnte para ella.
Hasta ahora, el Día del Padre se ha festejado en la Argentina, como en muchos países, el tercer domingo de junio, efemérides para la cual no sólo se reúnen esposas e hijos para comer, brindar y saludar al “jefe de la familia”, sino que los negocios y las marcas en general suelen aprovechar la fecha para engalanar sus vidrieras y los avisos comerciales desbordan de productos y servicios de tradicional perfil masculino.
A sala llena, y acompañado por el talentoso escritor y guionista Pedro Saborido, Pigna no ahorró elogios para la enorme obra y figura del General San Martín, que se afincó justamente en suelo mendocino para edificar la histórica Campaña Libertadora. Por su genio, su obra y sus logros, el historiador lo ubico en el podio de lo que para él son los tres hombres más grandes de la Argentina. Un sitial que completan Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes.
Fue una escena más del espectáculo en el teatro Plaza, pero de gran significado. Desde hace años, Felipe Pigna viene “bajando del bronce” a los próceres. Es decir, los aborda desde un costado más humano, con sus virtudes y sus defectos, con sus éxitos y fracasos, sin por ello desmerecer del todo lo que siempre nos han contado los libros de la “escuela mitrista”.
Esa mirada del pasado le ha valido a Pigna una enorme popularidad, venta de libros y revistas, podcasts y programas de televisión, más allá de sus afinidades políticas que lo acercan el “progresismo”, término que puede servir para comprenderlo mejor.
Ese estilo le permitió desenmascarar mentiras y ocultamientos históricos, vender una enorme cantidad de bibliografía, reconocer el protagonismo de mujeres olvidadas, poner en valor pueblos y lugares “enfastamados”, dar nuevo sentido a anécdotas que en la superficie parecen insignificantes.
En fin: sacudir un poco los mitos y leyendas argentinas (el título de la presentación del último fin de semana en Godoy Cruz). Y con una cuota de humor y desparpajo que nivela códigos y lenguajes para todos los públicos.
Una prueba fue el afiche que promocionaba en las calles el espectáculo en las calles del Centro, una suerte de stand up (si se nos permite en esta crónica el anglicismo), donde para hablar de los personajes argentinos no se recurre a Sarmiento, Belgrano ni Moreno, sino a Charly García, Sandro, Eva Perón, Favio y Olmedo, en un collage con el sifón de soda, el mate y el querido Rastrogero de fondo.
Padre nuestro…
En la tradición católica se conmemora originalmente el 19 de marzo, día de San José, el “padre” del mismísimo Jesús. Pero para darle la razón a los que dicen que, si vos lo querés y lo tenés, “todos los días son el Día del Padre”, lo cierto es que la fecha varía de país en país.
Argentina adoptó el calendario norteamericano. La CNN lo explica así: “En 1972 el entonces presidente Richard Nixon firmó una ley para que se celebrara el tercer domingo de junio”. Y la Enciclopedia Británica cuenta el origen: “Se le atribuye a Sonora Smart Dodd, quien quería honrar a su padre, un veterano de guerra que la crió a ella y a sus cinco hermanos, luego de que su madre muriera durante el parto”. Su idea prosperó en 1910. Y años después tuvo eco en la Argentina
Desde hace tiempo, Mendoza ha sido pionera en celebrar el Día del Padre el 24 de agosto. Lo venía haciendo en las escuelas ya desde la década del setenta y lo formalizó con la Ley provincial 5131, de 1986. Falta ahora que sea ley nacional.
Hay y hubo varios proyectos al respecto en el Congreso de la Nación. Al menos dos fueron presentados el año pasado y uno de este mismo 2025, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Con el apoyo de Felipe Pigna quizás tenga más fuerza para que se apruebe de una buena vez.
Más allá del chauvinismo mendocino (que venera tanto a “su” San Martín), el momento más esperanzador de la charla de Pigna acaso haya sido cuando de su propia boca salió la palabra “síntesis”. Y elogió a Carlos Gardel -que fue artista, que cantó como los dioses, que no fue político, militar ni funcionario público- como ejemplo válido de argentinidad.
Un modo de salir para adelante e imaginar a otra Argentina, que alguna vez cuente su pasado no sólo desde sus abismales contradicciones.
Le agradecemos a Pigna, pero quizás para entonces seamos otro país…


