El día que el “rey de la efedrina” reconoció que el que maneja el negocio narco es Aníbal Fernández
En las últimas horas, el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, pidió al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de La Plata que condene a Mario Segovia, conocido como “El Rey de la Efedrina”, a 15 años de prisión y al pago de una multa de 50 millones de pesos …
En las últimas horas, el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, pidió al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de La Plata que condene a Mario Segovia, conocido como “El Rey de la Efedrina”, a 15 años de prisión y al pago de una multa de 50 millones de pesos por considerarlo el jefe de una asociación ilícita -que dirigió desde la cárcel federal de Ezeiza- dedicada al contrabando de importación de partes de armas de gran poder de fuego y de explosivos, que tras su ensamble eran ofertados a bandas narcocriminales que operan en Rosario.
En el año 2008, fui el primero en vincular a Segovia con Aníbal Fernández, mientras otros medios insistían en relacionarlo con Francisco de Narváez, en el contexto de una trama de narcotráfico imposible. Lo hice en esta nota titulada “Segovia, el rey de la efedrina (y ahora de las armas)”.
Allí revelé que el ex ministro de Seguridad de Cristina Kirchner le había había facilitado la obtención de varias armas a través de su “lugarteniente” Martín Lanatta. Luego, publicamos muchas notas más, contando esas y otras cosas escandalosas.
Años más tarde, desde la cárcel, el propio Segovia reconoció que lo habían secuestrado y torturado para que involucrara a De Narváez en el tráfico de efedrina. “Me dijeron que me iban a dar una mano, pero yo no iba a mentir”, dijo en una entrevista con diario Clarín.
Desde allí le confesó al colega Claudio Savoia: “El negocio de la efedrina y de los medicamentos adulterados era de la política bonarense, es decir de Aníbal Fernández. Era un sistema centralizado, y él manejaba todo”.
O sea, confirmó lo mismo que este medio viene sosteniendo desde hace más de 10 años.
En la misma entrevista, dio otra revelación fuerte: “Era un negocio tan grande el de los remedios truchos que hasta llegaron a falsificar medicamentos que se venden bajo receta, en operaciones en las que se involucraron obras sociales, la Superintendencia de Servicios de Salud y sindicatos. Gente inescrupulosa y sin códigos”.
Y confesó lo mismo que Sebastián Forza me dijo en 2008, antes de morir asesinado: “El negocio de los medicamentos adulterados era el negocio de la sucia política bonaerense, es decir de Aníbal Fernández. Ya lo voy a contar en detalle. Por eso cuando me detienen él anuncia con bombos y platillos mi captura. Dijo eso para limpiarse el culo conmigo: yo no soy el rey de la efedrina“.
Segovia le repregunta: “¿Pero entonces había o no un rey de la efedrina?”. Del otro lado de la línea, el hoy recluso responde: “¿Qué te estoy diciendo? El que manejaba todo era Aníbal. Vos sacá tu conclusión.
Lo que cuenta Segovia es gravísimo: asegura que el negocio de la efederina empezó de abajo y fue creciendo, que había un sistema centralizado en cuya cúpula ubica al ex jefe de Gabinete de Cristina.
“Yo no pagaba por protección del Estado: era un sistema en el que el dueño era Aníbal. Era un monopolio totalmente seguro: todas las operaciones pasaban por ellos, eran los dueños del sistema. Ellos organizaban todo, y todo tenía un precio”, aclara.
¿Cómo funcionaba ese sistema? Así lo revela Segovia: “En 2008, cuando fui al ministerio de Justicia -Fernández era el ministro- tomé contacto con Diego González (mano derecha de Aníbal). El me entregó un papel, sobre el cual yo estoy pidiendo que hagan pericias caligráficas. Ahí lo vi a Aníbal. Pero no puedo dar más detalles ahora”.
Y culmina explicando aquello que podría explicar lo ocurrido con el triple crimen de General Rodríguez: “Si no armabas con ellos te destruían. Aníbal era el organizador y coordinador de ese sistema”.


