Almas rescatadas del olvido: el trabajo de los refugios de animales en Mendoza

El sol golpeaba implacable esa mañana de miércoles en el piedemonte de Godoy Cruz. Pasando el Corredor del Oeste, por una larga y sinuosa calle de tierra se encontraba el refugio Ángeles de Cuatro Patas. Detrás de un portón de madera se escondía un mundo distinto. Varias colas se movían avisando de la visita que acababa …

Ignacio Torquemada

El sol golpeaba implacable esa mañana de miércoles en el piedemonte de Godoy Cruz. Pasando el Corredor del Oeste, por una larga y sinuosa calle de tierra se encontraba el refugio Ángeles de Cuatro Patas. Detrás de un portón de madera se escondía un mundo distinto. Varias colas se movían avisando de la visita que acababa de llegar, algunos se acercaban a pedir cariño, otros miraban de lejos cargando en la mirada el dolor de una vida de abandono y sufrimiento. Tuertos, sin patas, ciegos, viejos y unos pocos cachorros que desde pequeños tuvieron que ver la parte más cruel del ser humano.

Beatriz Méndez estaba dentro, con tranquilidad, pero sin dejar de hacer cosas. Un pequeño viejito estaba en sus brazos, el amor que se observaba en aquella sencilla escena hacia difícil saber quién salvaba a quien. Una breve pausa del incesante trabajo de ella y los voluntarios permitió a Diario Mendoza Today conocer el trabajo diario en el refugio.

“El refugio antes estaba en Las Heras, se llamaba el Rancho de Goma de Mabel. Lo tenía una señora en un lugar muy precario, donde los perritos sufrían mucho maltrato por personas aledañas al lugar. Nosotras fuimos de voluntarias y decidimos sacar esos perritos de ahí y nos trasladamos a Godoy Cruz, acá nos trajimos 80 perros, le cambiamos el nombre y empezó a llamarse Ángeles de Cuatro Patas. Actualmente tenemos doscientos cuarenta y tres perros, más que nada nos encargamos los perritos viejitos, ciegos y enfermos”.

Las necesidades son muchas, como sucede en todos los refugios que funcionan en la provincia, dada la incesante cantidad de animales abandonados, en este sentido, Beatriz explicó: “Se necesita de todo: mano de obra, materiales, artículos de limpieza, media sombra, acá hay mucho sol, mucho calor para los viejitos, ayuda económica para pagar la veterinaria, que estamos otra vez complicados. Ahora llega fin de año y tenemos entre 40 y 45 estudios para hacer a los perritos más viejitos”.

Las voluntarias que se encontraban en el refugio no paraban un momento, ayudando a los que no podían caminar, alimentado a otros o cambiando el agua. “En la semana somos muy poquitas con la cantidad de perros que hay, el trabajo es pesado, hay que desinfectar todos los días, cambiar agua, dar de comer, medicar, llevar a la veterinaria”.

“En la semana somos tres, el fin de semana sí vienen un poquito más, el día domingo, porque son las voluntarias que no trabajan en la semana. pero en la semana somos tres personas que nos vamos repartiendo las tareas para más de doscientos perros”.

Si bien en los últimos tiempos pareciera que hay una mayor conciencia respecto a los derechos de los animales y una mayor empatía de la población, lo cierto es que el abandono es una constante que los refugios perciben en su trabajo diario.

El refugio Ángeles de Cuatro Patas se dedica solamente a perros viejitos y si bien en este momento tienen 5 cachorros que abandonaron en la puerta del refugio, su trabajo siempre se ha centrado en los perros mayores y respecto a las adopciones expresó: “Los publicamos, te ponen sí, bonito, pobrecito, pero la gente mucho no adopta. La gente muy, muy especial es la que adopta a los perros viejitos. Nosotros siempre les ofrecemos hacernos cargo del tratamiento, de la medicación, solamente le tienen que dar un lugarcito y cuidarlo nada más, pero ni aun así la gente adopta a los abuelitos”.

Y antes de volver a su trabajo, Beatriz reflexionó: “El 90% de los llamados que recibimos y de los mensajes no es de gente que diga no tenemos para darle de comer, en realidad la gente los está abandonando porque se cambia de casa, porque viaja, porque ya no lo quiere tener, porque es viejo o como dicen, por falta de espacio, pero nadie te dice no tengo para darle de comer al perro, por eso lo tenemos que dar”. Ellos te ofrecen traerte la bolsa de alimentos, traerte todo, los abandonan directamente porque los quieren abandonar, no porque no tengan para darles de comer”.

Almas rescatadas del olvido: el trabajo de los refugios de animales en Mendoza

La casita de Lula

En el interior de Colonia Segovia, Guaymallén, detrás de un gran portón de chapa gris, un amplio terreno separado en varios patios alberga al refugio La Casita de Lula. Noelia Moreno Barrera contó a Diario Mendoza Today como comenzaron con su trabajo: “El refugio surgió alquilando una casa, por eso se llama La Casita de Lula. Teníamos 27 perritos rescatados en ese momento en distintos tránsitos, entonces nos dimos cuenta que era más o menos el momento de un alquiler. Conseguimos un caserón y así empezamos. Se llama La Casita de Lula porque teníamos una perrita que se llamaba Lula que era una discapacitada, era muy conocida acá en Mendoza”.

Si bien el terreno es grande, se encuentra al límite, como todos los refugios. “Acá hay unos 210, 220 perros, varía permanente el número por las adopciones, que son muy escasas, pero ingresan cada tanto. Todas las semanas están ingresando perros, no estamos recibiendo perros comunitarios, ni perros de gente que se mueve, son perros que vienen en condiciones de maltrato, enfermos, que están abandonados”.

Respecto al financiamiento del lugar Noelia indicó que reciben donaciones, que no son muchas y agregó” Por ahí una de las chicas que está a cargo del refugio es la que más aporta, pero son principalmente donaciones, sorteos que hacemos, eventos cada tanto y la atención veterinaria que se brinda a perritos externos, por ahí se les cobra un costo muy bajo que es para cubrir lo que es la medicación, lo básico”.

En La Casita de Lula trabajan alrededor de 16 personas, divididas en distintos horarios y con funciones específicas: “Somos tres que estamos a cargo de la asociación, que somos las que organizamos, controlamos, nos encargamos de que no esté faltando nada. Después tenemos los empleados de limpieza que hay en la parte veterinaria y en la parte de los patios”.

“En los patios hay tres chicos y tenemos las chicas que ayudan en la veterinaria, que están con los tres veterinarios y las chicas que son asistentes de ellos, que se encargan de la limpieza, de lo que es la internación, quirófano y la cocina”.

Como en todos los refugios, la lucha es diaria para mantener el funcionamiento y seguir brindando cariño y atención a los rescatados: “Nos hace falta alimento, material para la atención veterinaria como algodón, gazas, jeringas, suero. También la ayuda económica, porque acá hay muchos gastos que cubrir, ya sea el pago a los veterinarios, que ellos nos cobran obviamente sus honorarios y la compra de medicación de la que se necesita”.

“Aparte de perritos nuestros, se atienden perros externos de la zona, que hay muchos perros de familia de bajos recursos y no se les niega la atención. Cuando vienen, se les da un turno y se atienden, ellos normalmente no pueden aportar lo que es el gasto

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La legislación nacional y sus alcances

El Doctor Oscar Mellado, abogado penalista y especializado en derecho animal con más de 30 años de experiencia en la materia consultado por Diario Mendoza Today fue claro al expresar las leyes que defienden los derechos de los animales en la Argentina.

“La ley que tenemos a mano en este momento es del año 1954 durante el gobierno de Perón donde se logró que se sancionara una ley muy importante que divide a los actos de agresión a los animales en: actos de malos tratos y actos de crueldad. El problema es que tienen una pena muy baja que ahora requiere que se modifique y con razón, porque la pena que trae es de 15 días a un año de presión”.

Y agregó: “Lo fundamental es que la ley introduce la palabra víctima y eso es importante porque hasta el día de hoy se discute, porque el Código Civil, atrasadísimo, anacrónico, considera al animal una cosa, como lo indica el artículo 227 del Código Civil actual que no se ha dado por enterado que son seres sintientes, sujetos de derecho, en fin, personas no humanas y que la jurisprudencia viene marcando. Entonces al poner la palabra víctima queda determinado que estamos hablando de seres sintientes, porque solo puede ser víctima un ser viviente, no puede ser víctima una cosa”.

El Doctor Mellado hizo hincapié en la necesidad de modernizar las leyes que tratan los derechos de los animales y remarcó que al hablar de la palabra víctima se derivan una infinidad de cuestiones relacionadas en materia de familia, adopción, divorcio, familia inter especie, que es una nueva concepción de la jurisprudencia.

Al hablar de derechos animales, el jurista destacó la importancia de dos proyectos presentados en la Legislatura de Mendoza, los cuales de ser aprobados representarán un gran avance en el cuidado de los animales.

“Desde el partido verde se han presentado dos proyectos con los animales, uno es el hospital público veterinario, ya se tiene el terreno en Corralitos, pero hace falta que se sancione la ley. Es un hospital para todos los animales que no pueden tener atención privada, yo digo que es para los perritos y gatitos pobres, porque es la verdad, el que tiene plata va la médico privado y listo pero los perritos abandonados, que son miles, no tienen prestación sanitaria, no tiene un hospital central que es lo que quisiéramos tener para esos animales”.

“Otro proyecto es la abolición total en toda la provincia de la tracción a sangre, no solo las carretelas, sino que no haya más el uso de la tracción a sangre en general. Por eso estamos en contra de lo que se hace con las mulas en el Aconcagua, incluso han sacado una serie de disposiciones reglamentando el uso. Nosotros estamos en contra de lo que les hacen a las mulas, hasta en Asia que hay picos más altos actualmente se usan drones, helicópteros, porteadores. Que vayan los montañistas y lleven su equipaje, es mucho el sufrimiento que tienen las mulas”.

El incansable trabajo de estos refugios es el reflejo de todos los que funcionan en la provincia como así también de rescatistas independientes. Porque detrás de cada ronroneo, de cada cola que se sacude hay una historia de abandono y sufrimiento, de un animal que alguna vez sintió miedo, frío y hambre y del trabajo anónimo y silencioso de personas que decidieron no mirar hacia otro lado, que en medio de tantas carencias sostienen los refugios en base a amor, con la esperanza de que cada uno de esos animales pueda algún día de tener un hogar.

Para colaborar con los refugios pueden contactarse a:

Refugio Ángeles de Cuatro Patas

Instagram:

@angelesde4patass

Teléfono:

Beatriz Méndez 261-545-3574

La Casita de Lula

Instagram

@casitadelularefugio

Teléfono:

261-5350925

261-2051420

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