Conmoción total

A los 77 años, murió el "Indio" Solari

El artista estaba enfermo de Parkinson y se había retirado de los escenarios en 2017.

En las últimas horas, falleció Carlos Alberto "El Indio" Solari, mítico cantante de Los Redonditos de Ricota.

El músico tenía 77 años y falleció en su casa de Parque Leloir. Estaba enfermo de Parkinson y se había retirado de los escenarios en 2017, aunque se mantuvo activo hasta sus últimos días.

Su huella imborrable en la cultura nacional comenzó a gestarse hacia el año 1976 en La Plata, cuando, como se dijo, formó la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota junto a Skay Beilinson.

El grupo editaría nueve exitosos álbumes de estudio, logrando una masividad arrolladora y convocatorias récord hasta su separación definitiva en 2001. En el año 2000, los Redondos lograron reunir a 70.000 espectadores en el Estadio Monumental, marcando un hito en la historia de la música.

Tras un breve receso en su carrera artística, Solari inició una exitosa etapa solista. Formó su nuevo grupo de acompañamiento llamado Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con el cual publicó cinco aclamados álbumes de estudio. A su vez, el artista batiría sus propios récords de convocatoria, llegando a reunir multitudes sin precedentes, superando los 150.000 asistentes en localidades como San Martín (Mendoza) o Gualeguaychú.

El músico argentino había brindado su último recital presencial en Olavarría en marzo de 2017, frente a cientos de miles de seguidores, un evento trágico que estuvo marcado por severos desbordes organizativos. Durante sus últimos años, y luego de anunciar públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, el artista confirmó oficialmente su retiro definitivo de los escenarios en vivo en el año 2023.

Entre sus acercamientos más recientes al público, el artista recibió un homenaje por parte de la Universidad de Buenos Aires que le otorgó el doctorado Honoris Causa, con un acto en el Aula Magna de la Facultad de Medicina y el músico envío un mensaje en agradecimiento por la distinción.

En el mismo acto, que se lo pudo ver en simultáneo a través de una pantalla ubicada en la Plaza Houssay, el guitarrista e integrante de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Gaspar Benegas, junto a un octeto de cuerdas, interpretaron diez canciones del Indio, que fueron ovacionados por el público presente.

La reunión fue presidida por el rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi que definió al intérprete como "un artista que hizo de la originalidad una ética, construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad que registre la historia cultural del país y, que demostró que la mayor ambición posible no es la fama ni el dinero sino la justificación de una vida entera a través del trabajo".

Las misas ricoteras: un movimiento cultural paralelo

Aunque su perfil más reconocido se enfoca en el ámbito musical, desde joven desarrolló intereses vinculados al arte, la literatura y la contracultura. Éstos conocimientos se vieron reflejados en letras cargadas de metáforas y referencias literarias que se trasformaron en objeto de análisis y devoción para miles de seguidores.

Con el paso de los años, los recitales de "Los Redonditos de Ricota" comenzaron a ser conocidos popularmente como "misas ricoteras", una denominación surgida por la devoción de sus seguidores y por la capacidad de convocatoria que alcanzó la banda en distintos puntos del país.

Así, en su momento solista, también alcanzó dimensiones inéditas con cientos de miles que abarcaban varias generaciones de seguidores: en 2016, su show en Tandil reunió alrededor de 250.000 personas y, un año después, el recital de Olavarría congregó entre 300.000 y 400.000 asistentes.

El pasado 11 de marzo se cumplió un nuevo aniversario de aquella histórica jornada que terminó por constituirse como el último concierto en vivo de "El Indio" Solari en Olavarría que marcó el cierre definitivo de las peregrinaciones.

Los fanáticos provenientes de todos los puntos cardinales del país se congregaron en el predio rural La Colmena donde se realizó el ritual del apagón general y, con las luces del predio completamente extintas, una introducción instrumental comenzó a sonar a través de las imponentes torres de sonido.

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