Belina Yuffrida

Primera policía trans: la historia de Florencia Olivera

La historia de Florencia Olivera, primera mujer trans en egresar de la Policía de Uruguay, y un antecedente similar en Mendoza

¿Y si empezamos a dejar de asociar la identidad con una única actividad? ¿Por qué durante tantos años se redujo a las mujeres trans a una sola realidad: la prostitución?

Romper con esa mirada llevó años de lucha, visibilización y conquista de derechos. Durante mucho tiempo, las mujeres trans fueron juzgadas y determinadas por su identidad de género, como si eso definiera automáticamente qué podían hacer, qué trabajos podían tener o qué lugar podían ocupar en la sociedad.

La aprobación del matrimonio igualitario y, especialmente, la posibilidad de acceder a un DNI que reconociera la identidad de género elegida, significaron avances enormes. No solo desde lo legal: también fueron una manera de decir que las personas trans existían y que el Estado comenzaba, de a poco, a reconocerlas y visibilizarlas.

Fueron años de enfrentarse a un sistema que muchas veces les cerró las puertas. Años de demostrar que las mujeres trans, como cualquier otra persona, tienen derecho a estudiar, elegir una profesión, capacitarse y ejercerla.

Por eso hoy existen abogadas, enfermeras, maestras, médicas, periodistas y profesionales trans en distintas áreas. Y cada una de esas historias ayuda a construir una sociedad un poco más inclusiva, donde la identidad no determine las capacidades ni limite las oportunidades.

Porque si pensamos en los años 90, la realidad era muy diferente: para muchas mujeres trans, las opciones parecían reducirse a la prostitución o al espectáculo. Hoy, aunque todavía existen enormes desafíos, esas fronteras comienzan a romperse.

Florencia Olivera, la primera policía trans de Uruguay

Ese cambio también se refleja en hechos que, hasta hace algunos años, parecían impensados.

En Uruguay, Florencia Olivera se convirtió en la primera mujer trans en egresar de la Policía. Entre los 22 nuevos agentes que recibieron su reconocimiento en Tacuarembó, estaba Florencia, integrante de la Promoción 59.

Rodeada de familiares, compañeros y referentes de la comunidad LGBT+, recibió su reconocimiento después de años de esfuerzo y preparación.

 Florencia Olivera, una enfermera de 34 años de Tacuarembó, se convirtió en la primera mujer trans en egresar de la Policía Nacional de Uruguay
 Florencia Olivera, una enfermera de 34 años de Tacuarembó, se convirtió en la primera mujer trans en egresar de la Policía Nacional de Uruguay

En diálogo con medios uruguayos, Florencia habló de la emoción que significó alcanzar esa meta:

"La verdad que estoy muy emocionada. Es una mezcla de emociones tremenda. Llegar, lograrlo, atravesar barreras".

Pero su llegada a la fuerza policial no fue algo improvisado. Fue el resultado de años de intentar ingresar, estudiar y capacitarse para poder ejercer una profesión que, según sus propias palabras, considera hermosa y vinculada al servicio de la comunidad.

También reconoció que el camino tuvo obstáculos:

"Obstáculos siempre se tienen y momentos complicados también. Pero supe sobrellevarlos y superar todo lo que se me presentó".

En lugar de quedarse en las dificultades, eligió concentrarse en su objetivo.

"Capaz que hubo cosas que me molestaron, pero no les presté atención porque estaba enfocada en lo que quería lograr".

Su egreso tiene, además, un significado que va mucho más allá de su historia personal. Para integrantes de la comunidad trans del norte de Uruguay que acompañaron la ceremonia, el logro de Florencia representa una señal de apertura y, sobre todo, un precedente para quienes puedan seguir sus pasos.

"Es un orgullo que Florencia haya logrado esto. Para todo el norte y para la comunidad significa muchísimo. Estamos felices", expresaron desde la comunidad.

Ahora comienza una nueva etapa para Florencia: la de ejercer como agente policial.

Un antecedente también en Mendoza

En Mendoza también existen antecedentes de personas trans dentro de las fuerzas de seguridad.

Uno de ellos es el caso de Maximiliano Gava, quien ingresó a la Policía de Mendoza con un DNI femenino. Posteriormente, tras atravesar un proceso de transición y modificar su identidad registral, logró actualizar su legajo y convertirse en el primer agente transgénero de la fuerza de seguridad de la provincia.

Historias como la de Florencia y la de Maximiliano muestran que la inclusión no se trata solamente de reconocer una identidad en un documento. También implica garantizar que esa persona pueda estudiar, capacitarse, trabajar y desarrollar una carrera profesional sin que su identidad sea un límite.

Porque, finalmente: ¿qué importa más, la identidad o la capacidad?

Por ahí la verdadera transformación de una sociedad comienza cuando dejamos de preguntarnos qué puede hacer una persona trans y empezamos, simplemente, a valorar qué puede aportar.

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