Por Roberto Suarez

Pocho Sosa, la voz eterna de Cuyo

Hay domingos que llegan con una tristeza imposible de esquivar. Este es uno de ellos. En una fría mañana de invierno mendocino se conoció la noticia que nadie quería escuchar: murió Carlos "Pocho" Sosa, una de las voces más emblemáticas de la cultura cuyana y uno de los artistas más queridos de la historia de Mendoza.

Para quien escribe estas líneas, la noticia tiene además una dimensión profundamente personal. No se va solamente un cantor excepcional; se va un amigo de toda la vida. Compartimos casi medio siglo de encuentros, escenarios, entrevistas, alegrías y también momentos difíciles. Por eso hoy cuesta escribir. Porque las lágrimas humedecen el teclado y porque despedir a Pocho es despedir una parte importante de la propia historia.

Este año ha sido particularmente duro. Primero partió Ernesto Cherquis Bialo, luego Beto Brandoni y ahora el querido Pocho. Otra vez aparece esa sensación de vacío que dejan los grandes afectos cuando se marchan.

Pocho era mucho más que una voz privilegiada. Era un hombre bueno. Cercano, generoso, respetuoso, querido por todos. Poseía un carisma natural que le permitía llegar al corazón de la gente. Su canto representó durante décadas la identidad cultural de Mendoza y de toda la región cuyana.

Con Jorge Sosa y Damián Sánchez integró una generación irrepetible de artistas que renovó la canción cuyana y le dio una nueva proyección nacional. Aquellos creadores que muchos identificaron como "Los Tres Mosqueteros" dejaron una huella imborrable en la cultura mendocina.

Su interpretación de "Otoño en Mendoza" terminó convirtiéndose en un símbolo de la provincia. Nadie como Pocho para transmitir, con emoción y sensibilidad, el espíritu de una tierra que amó profundamente.

Hoy Mendoza despide a uno de sus artistas más representativos. Se apaga una voz, pero nace una leyenda. Porque mientras una tonada vuelva a escucharse en alguna guitarra cuyana, mientras alguien recuerde emocionado una de sus interpretaciones, Pocho Sosa seguirá cantando.

Y seguirá siendo, para siempre, la voz eterna de Cuyo.

Pocho Sosa, la voz eterna de Cuyo

Pocho Sosa, una vida dedicada a la música

Carlos "Pocho" Sosa nació en la Ciudad de Mendoza el 17 de julio de 1943. Su acercamiento a la música comenzó durante la adolescencia, cuando una hepatitis lo obligó a permanecer más de cuarenta días en reposo. Durante esa recuperación recibió una guitarra como regalo de sus padres y comenzó a dar sus primeros pasos en el folclore.

Integró grupos como Los Picunches, Los Huarpeños y el Cuarteto Vocal Huanta. Más tarde formó Canto Trío junto a Gerardo Poblet y Beto Quiroga, conjunto que alcanzó gran reconocimiento y obtuvo en Cosquín 1980 el premio del Jurado Técnico con la obra "Destituyo las rosas".

Hasta 1982 trabajó como empleado bancario. Ese año decidió abandonar definitivamente la actividad financiera para dedicarse por completo a la música, iniciando una exitosa carrera como solista.

Realizó giras por Estados Unidos, Canadá, Chile, Uruguay y España. Grabó quince discos propios y participó en numerosas producciones junto a destacados artistas argentinos.

Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria fue su relación artística con Mercedes Sosa, con quien compartió escenarios y grabó "Tonada de Otoño" para el álbum "Corazón Libre", editado internacionalmente en 2005.

A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos, entre ellos las distinciones de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Mendoza, Embajador Cultural de Mendoza y diversos homenajes por sus cincuenta años de trayectoria artística.

Pocho Sosa, la voz eterna de Cuyo

Pocho en primera persona

"Volví a Mendoza en 1973 y con mi amigo Gerardo Poblet y Beto Quiroga formamos Canto Trío. En 1980 recibimos un premio en Cosquín. La música seguía siendo un hobby, pero internamente yo quería ser artista y, sobre todo, vivir de la música."

"En 1982 me llamaron de la gerencia del banco y me dijeron que eligiera entre el banco y la música. Obviamente me quedé con la música."

"Tuve la suerte de estar en un asado cuando escuché por primera vez 'Otoño en Mendoza'. Me impactó desde el principio. Nunca más pude bajarme de un escenario sin cantar ese tema."

"Mercedes Sosa me llamó para grabar con ella y pensé que era una broma. Después me llevó a cantar en el Teatro Ópera junto a grandes artistas. Fue uno de los mayores honores de mi vida."

"La música me permitió recorrer el mundo, pero siempre quise volver a Mendoza. Mi lugar estuvo siempre acá."

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