Peligrosidad sísmica en Mendoza: el norte provincial es el que tiene mayor riesgo de todo el país
Tras la actualización del mapa nacional del INPRES, se ratificó que el Gran Mendoza comparte el nivel máximo de alerta junto a San Juan, mientras que el resto del territorio local oscila entre peligro elevado y reducido.
Los recientes terremotos en Venezuela reavivaron la preocupación por el riesgo sísmico en América Latina y pusieron en primer plano el debate sobre la vulnerabilidad de las provincias.
Así, en Argentina, el mapa nacional de peligrosidad sísmica, actualizado en 2022 por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) después de 40 años, muestra que existen áreas del país donde la amenaza de terremotos es considerable, siendo la provincia de Mendoza una de las más expuestas debido a su compleja realidad geológica.
El terremoto de Mendoza de 1861 fue el mayor sismo registrado en la provincia. Causó 4.247 muertos y más de 2000 viviendas resultaron destrozadas.
El territorio argentino se organiza en cinco zonas sísmicas, clasificadas de la zona cero a la zona cuatro, según el nivel de actividad registrado por las autoridades. Los sismos en el país tienen su origen en fallas geológicas ubicadas en la Placa Sudamericana y la región cordillerana, limítrofe con Chile, se encuentra altamente fracturada y concentra la mayor parte de la actividad sísmica fuerte, sobre todo en el centro-oeste, un factor determinante para el territorio mendocino.
El registro actualizado del INPRES señala de manera contundente que el norte de Mendoza, incluyendo a la Ciudad de Mendoza y sus departamentos periféricos, forma junto con el sur de San Juan la franja de mayor peligrosidad sísmica de todo el país (Zona 4). Esta delimitación técnica e histórica se basa en mediciones de sismógrafos y acelerógrafos distribuidos en puntos clave de la provincia, los cuales monitorean constantemente las fracturas subterráneas de la corteza.
Por su parte, el mapa de peligrosidad evidenció que el riesgo no se distribuye de manera uniforme en la geografía local, escalonándose hacia niveles inmediatamente inferiores según la distancia de las fallas principales. De este modo, en el nivel calificado como Zona 3 (peligro elevado) se ubica el centro de Mendoza, una región que se acopla a la franja de inestabilidad que comparten el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y el noroeste de San Luis.
Hacia el extremo sur de la provincia, la situación técnica varía de manera significativa según los parámetros de los sismólogos. El área austral del territorio de Mendoza, junto con el centro y norte de Tierra del Fuego, el sur de San Luis y el oeste de La Pampa, forma parte de un corredor calificado formalmente con una peligrosidad reducida, lo que demuestra la variabilidad del riesgo entre los distintos departamentos mendocinos.
Los documentos técnicos del INPRES señalan que los sismos más graves en Argentina afectaron sobre todo al centro-oeste del país, destacándose de manera dramática el sismo de Mendoza en 1861, el cual destruyó la ciudad capital por completo y causó miles de víctimas fatales.
El mapa del INPRES, que incorporó datos recabados entre los años 1471 y 2019, evidencia que ya no existen zonas de riesgo nulo en el país y que las fallas activas representan una amenaza latente.


