Por Belina Yuffrida

Padre ausente que quiere volver: ¿Es posible reconstruir el vínculo con los hijos?

La ausencia paterna deja marcas profundas en los hijos. Pero cuando un padre ausente decide reaparecer años después, ¿cómo afecta eso a la familia? Una psicóloga explica cómo funciona la revinculación y qué se necesita para reconstruir la relación.

La relación entre padres e hijos se construye con presencia, cuidado y vínculo afectivo cotidiano. 

Por eso, cuando un padre ausente decide volver después de años de distancia e intenta recuperar el contacto, surgen preguntas difíciles: ¿es posible reconstruir esa relación? ¿Cómo afecta la ausencia paterna a los hijos? ¿El tiempo sana las heridas o las profundiza?

Estas preguntas volvieron a instalarse en el debate público tras la polémica que involucró a Eduardo Carrera, ex participante de Gran Hermano, quien quedó en el centro de las críticas luego de que saliera a la luz la historia de su hija, a quien no habría reconocido ni acompañado durante gran parte de su vida.

La situación tomó estado público cuando Romina Orthusteguy, expareja del ex participante, brindó una entrevista junto a su hija, en donde relató los episodios de maltrato que habría sufrido durante la relación y aseguró que Carrera las habría echado del hogar cuando la niña tenía apenas un año de vida.

La repercusión del caso trascendió lo mediático y tuvo consecuencias dentro de Gran Hermano Generación Dorada. Carrera se encontraba nominado y, en una votación negativa del público, terminó abandonando la casa.

Más allá del caso puntual, la situación abrió un interrogante que atraviesa a muchas familias: ¿qué sucede cuando un padre ausente durante años decide volver? ¿Cómo impacta esa reaparición en los hijos? ¿Es posible reconstruir el vínculo?

La revinculación: un proceso complejo

La Licenciada Daniela Gacitúa, psicóloga clínica (M.P. 1488), explicó a Mendoza Today  que los procesos de revinculación paterno-filial suelen producirse después de largos períodos de interrupción del contacto entre padres e hijos.

"Generalmente estos procesos aparecen tras separaciones conflictivas, divorcios, prohibiciones de acercamiento o situaciones que provocan una ruptura afectiva entre los adultos y los niños", señala.

La especialista remarca que cuando se habla de vínculo no se hace referencia únicamente a la presencia física, sino a una construcción emocional que involucra afectos, experiencias compartidas y formas de relacionarse que se desarrollan con el tiempo.

Por eso, cuando un vínculo se interrumpe durante años, la reconstrucción no puede producirse de manera automática.

¿Perdonar antes de reencontrarse?

Una de las preguntas más frecuentes en estos casos es si resulta necesario trabajar el perdón antes de una revinculación.

Para Gacitúa, el foco no debería estar exclusivamente en perdonar, sino en comprender lo ocurrido de acuerdo con la edad y las posibilidades emocionales de cada hijo.

"Lo más saludable es poder explicar que existieron conflictos entre los adultos que no pudieron resolverse de otra manera, sin dañar la imagen de ninguno de los progenitores. También es importante transmitir que los adultos cometen errores y que las cosas no siempre salen como se esperaba", explica.

 Eduardo Carrera participó de Gran Hermano Generacion Dorada
 Eduardo Carrera participó de Gran Hermano Generacion Dorada

La psicóloga sostiene que el proceso debe realizarse de forma gradual y respetando los tiempos emocionales de cada persona involucrada.

El deseo de volver y las emociones de los hijos

Cuando un padre ausente expresa su intención de reencontrarse con sus hijos, suelen aparecer emociones contradictorias.

Por un lado, puede existir enojo, tristeza o sentimientos de abandono. Pero al mismo tiempo, muchos niños, adolescentes e incluso adultos conservan el deseo de ser reconocidos y queridos por ese padre que estuvo ausente.

"Los chicos suelen experimentar sentimientos ambiguos. Pueden sentir alegría porque el otro quiere volver a verlos, porque eso les confirma que son importantes para esa persona. Pero también pueden aparecer dudas, temores y heridas vinculadas a la ausencia", explica la especialista.

Un proceso que requiere cuidado

Según Gacitúa, las revinculaciones deben desarrollarse en espacios seguros y progresivos. En algunos casos interviene la Justicia cuando existen denuncias o conflictos judiciales, pero cuando eso no ocurre suele ser recomendable el acompañamiento terapéutico.

"La revinculación es un proceso cuidado, gradual y supervisado según cada situación. No se trata simplemente de reencontrarse después de años, sino de construir nuevamente una relación", afirma.

La especialista destaca que el objetivo no es negar el pasado, pero tampoco quedar atrapados en él. La clave está en trabajar sobre el presente y evaluar qué lugar puede ocupar ese adulto en la vida cotidiana de sus hijos a partir de ahora.

¿Se puede recuperar el tiempo perdido?

No existe una respuesta única. Cada historia familiar es diferente y cada hijo procesa la ausencia de manera particular.

Sin embargo, la especialista coincide en que la reconstrucción de un vínculo requiere algo más que arrepentimiento. Implica asumir responsabilidades, respetar los tiempos del otro y sostener con acciones concretas aquello que durante años estuvo ausente.

Porque cuando un padre decide volver, la pregunta no es solamente si los hijos están dispuestos a abrir la puerta, sino también si ese adulto está preparado para construir, día a día, la confianza que el tiempo y la distancia se llevaron.

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