Médicos denunciaron despidos, maltratos y grave desatención a pacientes en el hospital de Lavalle

Exprestadores del Hospital Domingo Sicoli expusieron la falta de pago de haberes por más de medio año, la persecución de la dirección y las precarias condiciones en las que las mujeres embarazadas deben esperar por un turno médico.

Varios profesionales de la salud que prestaban servicios en el Hospital Domingo Sicoli, del departamento mendocino de Lavalle, denunciaron públicamente esta semana una serie de graves irregularidades administrativas y asistenciales que incluyeron maltratos por parte de la cúpula directiva, despidos injustificados y deudas salariales acumuladas

Una de las médicas damnificadas, quien prefirió preservar su identidad por temor a represalias, expuso que la delicada situación derivó en un drástico recorte de servicios esenciales para una comunidad que depende exclusivamente de la salud pública.

La profesional afectada relató que prestó servicios en el nosocomio de manera ininterrumpida durante cuatro años, pero el conflicto se desató tras un cambio de gestión que comenzó a exigir horas extras bajo la promesa de un pago que nunca se efectivizó. Al reclamar ante el Ministerio de Salud provincial por el retraso de siete meses en sus haberes, la médica descubrió que el área de Recursos Humanos del hospital retuvo su documentación y jamás la envió a la cartera central. "En lugar de solucionar el problema, lo que hizo la directora fue echarme a mí como a otros tres profesionales a quienes también se les adeuda. En mi caso, la deuda asciende a los 5 millones", puntualizó la entrevistada a Radio Regional.

La denunciante apuntó directamente contra la directora del hospital y la subdirectora, Jésica Oro, a quienes acusó de manejarse con autoritarismo y de priorizar cuestiones políticas por sobre la idoneidad técnica en la salud pública. En este sentido, la doctora describió que el personal sufre constantes hostigamientos verbales y amenazas de desvinculación debido a su condición de contratados externos. Con respecto al trato cotidiano que reciben, la médica manifestó: "La directora tiene un nivel de trato que deja mucho que desear y tiene dichos como ‘Yo soy la directora y te puedo echar cuando quiera porque sos prestador'".

La falta de turnos y las deplorables condiciones de espera para los pacientes también formaron parte del duro descargo de los trabajadores desvinculados, quienes señalaron que la comunidad de Lavalle carece de alternativas de medicina privada y no puede afrontar los costos de los estudios particulares. De acuerdo con el testimonio de la profesional, decenas de personas se ven obligadas a pasar la noche a la intemperie para conseguir una consulta, una situación que afecta críticamente a las mujeres embarazadas. 

"Las embarazadas están durmiendo en la vereda del hospital para poder conseguir un turno para una ecografía. La gente debe quedarse a dormir en la vereda la noche anterior porque no los dejan ingresar y las embarazadas duermen en el piso con temperaturas bajo cero", denunció alarmada la profesional.

Finalmente, la doctora detalló la extrema precarización laboral que padecen los prestadores de salud del hospital, quienes carecen de licencias pagas, aguinaldo, obra social y aportes jubilatorios directos, debiendo costear sus propios monotributos para poder trabajar. Ante este panorama de vulnerabilidad extrema, los médicos afectados iniciaron conversaciones con el gremio AMPROS (Asociación de Profesionales de la Salud) para coordinar medidas legales y visibilizar un conflicto donde, según concluyó la entrevistada, se priorizan los intereses personales de las autoridades por sobre el bienestar de la gente: "Hay que exponer el problema en el hospital donde los egos son los que mandan y se llevan puesto a la población".

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