Política

La trastienda de un embrollo político: la interna libertaria se profundiza en Mendoza en medio del avance del PRO

El escenario por el momento es un embrollo pero que, se presume, más cerca de fin de año puede llegar a dar ciertas definiciones que comiencen a disipar el escenario electoral de cara a las elecciones del 2027.

Una profunda tensión vive por estas horas dentro del esquema en el que conviven varios frentes políticos de Mendoza, una suerte de escenario preelectoral que desafía los acuerdos sellados por los más altos referentes de los distintos partidos.

Es que aunque se trate de ocultar, hay una convivencia forzada entre La Libertad Avanza del presidente Javier Milei y el radicalismo mendocino liderado por el gobernador Alfredo Cornejo.

En tal contexto, mientras la jefatura del partido libertario, encarnada por el diputado Facundo Correa Llano con el aval de la secretaria General de Presidencia Karina Milei, prioriza la disciplina partidaria y la gobernabilidad a través del frente LLA + Cambia Mendoza, en las bases comienza a emerger una resistencia dispuesta a quebrar esa lógica.

Se trata de una interna que quedó expuesta luego de la exhibición de una fotografía que muestra juntas a la senadora provincial Alejandra Gómez, vicepresidenta de La Libertad Avanza en Mendoza, y Catalina Garay, presidenta del Partido Libertario local.

En política no existen las coincidencias y en los hechos esta imagen representa el gesto de una declaración de autonomía política y la búsqueda de un músculo propio por fuera de la alianza.

Para poder dimensionar el alcance de este desafío, resulta necesario observar lo que sucede en la Universidad Nacional de Cuyo a través de la agrupación Agrupación Iniciativa Liberal Universitaria (AILU).

Cabe destacar que este frente estudiantil intentó competir utilizando los símbolos de La Libertad Avanza, lo que provocó una impugnación por parte de Santiago Viola, acaso el apoderado del partido creado por Milei, quien logró su proscripción para situar a Universitarios por la Libertad como la única representación juvenil autorizada.

En tal contexto, el hecho de que la senadora Gómez decidiera respaldar a los dirigentes de AILU a pesar de la sanción demuestra que la prioridad de este sector disidente es la construcción de una militancia propia, autónoma de las decisiones que se toman en Casa Rosada.

Por otra parte, la presencia de Catalina Garay en este armado refuerza el perfil ideológico del bloque rebelde, siendo una persona que mantiene una postura crítica respecto a la alianza con el radicalismo y extiende sus cuestionamientos hacia el entorno del propio presidente.

Todo lo antedicho expone una interna que pareciera comenzar a alterar el sistema de alianzas en la provincia dentro del espectro de la derecha local, sobre todo luego de la desafiliación de la vicegobernadora Hebe Casado del PRO, ya que ello, por sí solo, despejó el panorama interno dentro del partido amarillo.

Es innegable que la conducción provincial de la fuerza que encabeza el ex presidente Mauricio Macri quedó concentrada en sectores anticornejistas, manteniendo a la cabeza a Gabriel Pradines.

Si se analiza el contexto, esta coincidencia en el perfil opositor de la derecha provincial no hace más que convertir al PRO local y al bloque de Gómez en aliados naturales que podrían, por qué no, confluir en una tercera opción electoral.

Sin embargo, no es tan fácil ni lineal como parece. Es que esta posible coalición debería convivir con las complejas negociaciones en las altas esferas del poder de la política nacional.

Es de público conocimiento que Mauricio Macri ensaya un acercamiento con Cornejo en busca de preservar la autonomía del PRO y evitar que su estructura política sea absorbida por La Libertad Avanza.

Esta suerte de diplomacia partidaria obliga al PRO de Mendoza a mantener abiertos los canales de diálogo con el radicalismo provincial enfriando, aunque más no sea temporalmente, un acuerdo con los libertarios rebeldes.

El escenario por el momento es un embrollo pero que, se presume, más cerca de fin de año puede llegar a dar ciertas definiciones que comiencen a disipar el escenario electoral de cara a las elecciones del 2027.


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