Belina Yuffrida

La reina que venció a la muerte: la historia de resiliencia y sanación de la mendocina Giuliana Lucoski

Tras el grave accidente en 2022 y una intensa rehabilitación, la ex Reina Nacional de la Vendimia 2016 rearmó su vida a través del yoga y la fortaleza personal

Hay quienes creen que la vida está guiada por el destino. Otros encuentran respuestas en la fe o en el universo. 

Lo cierto es que nadie sabe con certeza por qué algunas personas atraviesan situaciones límite y logran salir adelante. 

Lo que sí queda claro es que, cuando alguien consigue levantarse después de haber estado al borde de la muerte, su historia adquiere un significado especial.

La de Giuliana Lucoski es una de esas historias

Elegida Reina Nacional de la Vendimia en 2016 representando a Luján de Cuyo, Giuliana dejó una huella que fue mucho más allá de la corona. Su calidez, humildad y cercanía la convirtieron en una de las soberanas más queridas de los últimos años. Además, la amistad que construyó con la virreina nacional Rocío Fuster marcó una época y se transformó en un ejemplo para muchas de las reinas que llegaron después, demostrando que la competencia podía dar lugar a vínculos genuinos.

Pero en 2022 su vida cambió para siempre

El 8 de mayo de ese año, alrededor de las 16.30, la moto en la que viajaba junto a su pareja, el médico cirujano Ricardo Luna, protagonizó un grave accidente sobre el Acceso Sur. El impacto fue de tal magnitud que Giuliana salió despedida varios metros y llegó inconsciente al Hospital Central, donde permaneció internada en terapia intensiva en estado crítico.

Durante semanas, Mendoza siguió de cerca su evolución. La incertidumbre era enorme y cada parte médico era esperado con esperanza por familiares, amigos y miles de mendocinos que acompañaban su recuperación.

 Giuliana Lukoski y el cirujano Ricardo Luna se casaron  seis meses despues del accidente
 Giuliana Lukoski y el cirujano Ricardo Luna se casaron  seis meses despues del accidente

Después de casi tres meses de internación y de un intenso proceso de rehabilitación, Giuliana recibió el alta médica. En distintas oportunidades expresó su agradecimiento al equipo de profesionales de la salud que la acompañó durante ese difícil camino y destacó el trabajo realizado por el personal médico de la provincia.

Sin embargo, recuperarse físicamente era solo el comienzo

El accidente también tuvo consecuencias en el plano personal y judicial. La relación con su pareja atravesó momentos de gran tensión, mientras la Justicia investigaba las responsabilidades del hecho. La causa concluyó con una suspensión del juicio a prueba, acordada entre la Fiscalía de Delitos de Tránsito y la defensa del imputado, bajo una serie de condiciones establecidas por la Justicia.

En paralelo, la familia de Giuliana se mantuvo firme acompañándola durante todo el proceso. En aquel momento, uno de sus hermanos expresó públicamente que el ingreso de Ricardo Luna para verla dependería exclusivamente de la voluntad de Giuliana, reflejando el difícil contexto que atravesaban.

Pero el tiempo también trae nuevas oportunidades

Hoy Giuliana Lucoski casada con Ricardo Luna, volvió a construir su vida desde otro lugar. Encontró en el yoga una forma de sanar, de reconectar consigo misma y de compartir bienestar con los demás. A través de sus redes sociales transmite esa nueva etapa, donde se la ve serena, sonriente y con la misma sencillez que la caracterizó desde sus días como reina nacional.

 Giuliana Lucoski ? Reina Nacional de la Vendimia 2016

Giuliana Lucoski ? Reina Nacional de la Vendimia 2016

Su historia inevitablemente recordó a muchos mendocinos otra tragedia que marcó a la Vendimia: el fallecimiento de la ex Reina Nacional Nuri Donnantuoni en 2005, tras un accidente de tránsito. Por eso, cuando Giuliana comenzó a mostrar señales de recuperación, toda la provincia sintió que estaba siendo testigo de una verdadera segunda oportunidad.

Hoy, lejos de los hospitales y de los titulares más duros, Giuliana eligió transformar el dolor en aprendizaje. Continúa dando clases de yoga y compartiendo su experiencia desde un lugar de gratitud y fortaleza.

Porque, a veces, las coronas más importantes no son las que se llevan sobre la cabeza, sino las que se construyen después de haber aprendido a volver a vivir.

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