El INV oficializó un crecimiento en las exportaciones de vino impulsado por el segmento a granel
La reconfiguración logística global modificó el podio de destinos internacionales, mientras el sector primario local enfrenta una crisis de rentabilidad.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) oficializó un incremento del 11,6% interanual en los despachos al exterior durante el mes de junio, traccionado fundamentalmente por el segmento de los graneles. Sin embargo, detrás del buen desempeño estadístico subyace una profunda reconfiguración logística que alteró el histórico podio de destinos, ubicando al Reino Unido a la vanguardia, seguido por Brasil, y desplazando a Estados Unidos al tercer puesto.
Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), explicó: "Los registros mensuales suelen evidenciar picos o caídas circunstanciales que luego se compensan. Lo primero que uno advierte en este escenario es el cambio drástico del mundo global".
La presión sobre los costos de fletes y el precio internacional del petróleo aceleraron la tendencia de los principales centros de consumo de importar vino a granel para fraccionarlo directamente en destino. Aunque la relación actual se mantiene en un 75% para fraccionados y un 25% para granel, este último viene en franco crecimiento debido a la lejanía geográfica de Argentina respecto a los mercados centrales. Al respecto, Villanueva advirtió a Diario de San Rafael: "Este cambio de paradigma acarrea consecuencias severas porque implica una pérdida directa de valor agregado para nuestra industria. Los mercados de granel son más comoditizados".
La base de la actual dinámica exportadora se sustentó en valores de la materia prima que se ubicaron muy por debajo de los costos reales de producción en el viñedo, lo que generó preocupación por la sostenibilidad del sistema. El excedente de stock vitivinícola encontró una vía de salida en el mercado internacional, pero bajo condiciones comerciales desfavorables para los eslabones iniciales de la cadena. "Es positivo que ese stock salga al exterior para equilibrar las existencias, pero es preocupante que lo haga a valores de quebranto", consideró el directivo, quien graficó la situación señalando que "es como si abrieras la puerta de tu casa y te sacaran todos los muebles".
Asimismo, el estancamiento de dos décadas que afecta al sector de los vinos fraccionados se vinculó de forma directa con transformaciones socioculturales globales: si bien el tradicional Malbec argentino mantuvo su vigencia en el exterior, debió enfrentar un contexto donde los hábitos de consumo individuales ganaron terreno frente a las costumbres comunitarias. "Claramente cambió la sociedad: hoy es más individualista, existen menos puntos de encuentro y el vino es un producto netamente gregario", añadió el especialista.
Por otra parte, la industria local detectó un cambio de tendencia en el mercado doméstico hacia los blancos ligeros y dulces, en un momento donde la reconversión de viñedos se orientó masivamente hacia las variedades tintas. A este desafío estructural se sumó la fuerte competencia de la Unión Europea, bloque que opera con recursos monumentales para subsidiar su producción y que representará una amenaza arancelaria tanto en la plaza local como en la brasileña.
Finalmente, las entidades vitivinícolas remarcaron la urgencia de diseñar estrategias de asistencia para el eslabón más débil de la cadena productiva ante la falta de expectativas comerciales favorables. "Lo que nos sucede se asemeja bastante al escenario histórico de la batalla de Dunkerque, donde el objetivo urgente era salvar a las tropas atrapadas en la playa: nosotros tenemos que lograr que la producción primaria mendocina subsista ante esta crisis", completó el gerente de la UVA.


