El arzobispo Marcelo Colombo recibió al nuevo nuncio apostólico de cara a la visita papal
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina dio la bienvenida al enviado del Vaticano, Michael Wallace Banach. La agenda conjunta estará marcada por los preparativos para la llegada de León XIV.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, recibió formalmente al nuevo nuncio apostólico en el país, el estadounidense Michael Wallace Banach lo que representó el primer paso de una misión diplomática que tendrá al líder de la Iglesia local como nexo fundamental frente a los inminentes preparativos para la esperada visita del papa León XIV.
Durante la recepción protocolar, Colombo ofició de anfitrión junto al secretario general del Episcopado, Raúl Pizarro, y al secretario de Culto, Agustín Caulo. En este contexto de bienvenida, el nuevo emisario del Vaticano compartió con el arzobispo mendocino su "alegría y honor" por asumir la representación diplomática, una tarea que prometió llevar adelante "con fidelidad" y bajo el amparo de la Virgen de Luján.
El principal desafío que articulará el trabajo entre Colombo y el flamante nuncio será avanzar en la logística y organización del eventual viaje de León XIV a la Argentina. Si bien las partes aguardan la confirmación oficial de la Santa Sede, las primeras versiones proyectaron la histórica gira para el mes de noviembre, en un itinerario sudamericano que también abarcaría a Uruguay y Perú.
Para coordinar esta agenda de gran magnitud, el titular del Episcopado contará con un aliado de vasta experiencia internacional. Banach, de 63 años y doctor en Derecho Canónico, ingresó al servicio diplomático en 1994 y arribó al país luego de su paso por Hungría, donde sumó un antecedente clave para la Iglesia argentina: participó activamente en la organización de la visita pastoral del papa Francisco durante 2023.
Con la recepción encabezada por Colombo y la próxima presentación de cartas credenciales ante el presidente Javier Milei, la cúpula eclesiástica local logró reactivar un canal de diálogo directo con Roma que permanecía vacante. La nunciatura se encontraba sin titular desde enero, cuando el entonces representante Miroslaw Adamczyk fue trasladado a Albania, dejando a la conducción de Colombo a la espera del nombramiento que finalmente se concretó.


