La mendocina Cartellone se posicionó en la carrera por las concesiones viales: a qué proyectos apunta

El histórico grupo mendocino creó dos empresas específicas para disputar corredores clave en el Litoral y el Noroeste argentino.

El Grupo Cartellone, una tradicional compañía nacida en Mendoza con más de un siglo de trayectoria en la construcción, dio un paso estratégico al formalizar la creación de Autovía del Litoral S.A. y Autovía del NOA S.A. Con estas dos sociedades de propósito específico, la firma mendocina oficializó su intención de participar en la licitación de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones impulsada por el Gobierno nacional.

La iniciativa del conglomerado mendocino busca recuperar el protagonismo histórico que tuvo en el negocio de las concesiones de infraestructura pública, un sector en el que fue actor central durante la década de 1990. Tras afrontar períodos complejos marcados por la parálisis de la obra pública y las restricciones de financiamiento, la empresa proyecta reencontrarse con una de sus principales fuentes de actividad histórica mediante esta ambiciosa apuesta.

Las compañías constituidas por el grupo mendocino, cuyo directorio estará encabezado por Alejandro Cartellone junto a Mario Cartellone, fijaron un capital inicial de $30 millones cada una. Estos vehículos jurídicos le permitirán a la firma competir para gestionar, operar y encarar obras de conservación en corredores estratégicos para el comercio agroexportador y la logística minera del litio y el cobre en el norte argentino.

Para fortalecer sus propuestas operativas en el territorio, la empresa mendocina conformó alianzas tácticas con actores regionales según el perfil de cada traza. En la propuesta para el Litoral sumó a las firmas Guigivan S.R.L. y Autovía Construcciones y Servicios S.A., mientras que para el tramo del NOA integró a la jujeña Vapeu S.R.L., combinando su capacidad financiera con el conocimiento técnico local.

Aunque la constitución de estas empresas no implica la adjudicación directa de los contratos, reflejó la rápida lectura del grupo mendocino frente al nuevo modelo vial que pretende transferir la administración de las rutas al sector privado. De resultar victoriosa en el proceso licitatorio, la firma asumirá compromisos de inversión y mantenimiento a largo plazo financiados mediante el cobro de peajes.

De este modo, la corporación mendocina se posicionó tempranamente en el proceso para disputar un negocio determinante dentro del esquema de infraestructura nacional. 

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