Trastienda política

Kicillof busca conquistar a la oposición mendocina con la llave para destrabar la interna con el kirchnerismo

Kicillof hoy tiene en mano la llave para reconciliar a dos sectores que hace más de un año que decidieron enfrentarse a nivel nacional y que en terreno mendocino tienen una disputa de larga data.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, comenzó a desplegar hace ya un tiempo, por más que lo niegue, una estrategia con el fin de posicionarse como el candidato a presidente natural por la oposición al gobierno del presidente Javier Milei, confrontando incluso con cada una de las medidas que toma la Casa Rosada.

Todo comenzó con la constitución del Movimiento Derecho al Futuro, un armado bastante cerrado donde solo logran confluir figuras leales a su persona y que por el momento se encargan de gestionar lazos y negociaciones tanto en el interior del país como en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Se trata de un movimiento con el que el gobernador bonaerense busca hacerse del apoyo político y social de provincias peronistas y antiperonistas. En este último segmento entra Mendoza, donde Kicillof cuenta con el apoyo de dirigentes de confianza, como es el diputado nacional Martín Aveiro, un puñado de intendentes locales y estructuras tales como la Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y el Movimiento Evita.

En este contexto es que para el corriente mes de agosto se esperaba la llegada del gobernador de la provincia de Buenos Aires a Mendoza, sobre todo luego de la apertura de la sede del Movimiento Derecho al Futuro en el Barrio Cívico de la capital provincial, algo que parece que tendrá que esperar un tiempo más.

Es que quienes arribarán esta semana serán los ministros bonaerenses Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi, bajo la conducción del titular de la cartera de Desarrollo de la Comunidad de la provincia gobernada por Kicillof, Andrés "Cuervo" Larroque, quienes asumirán la tarea de representación en terreno mendocino.

No se trata hombres cualquiera, sino de gente muy cercana a Kicillof. Como ya se mencionó son ministros de su Gobierno, pero además, son personajes que empiezan a ser medidos como posibles candidatos a gobernadores del peronismo, sobre todo Ferraresi, que cuenta con el visto bueno de la mayor parte del Gabinete.

En el caso de Katopodis, según pudo saber Diario Mendoza Today, su nombre está bajo análisis para ser el aspirante a la vicegobernación o, en su defecto, para encabezar la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Como se dijo, hombres de la entera confianza de Kicillof.

Tanto la llegada de Katopodis como de Ferraresi tendrá como finalidad poner el foco y exhibir la gestión diaria del Gobierno bonaerense para, finalmente, contrastarla con la administración del presidente Javier Milei, posicionandose en tal caso como el opositor más ferviente y, por el momento, según varias encuestas, el único que puede disputarle la continuidad al frente de la Casa Rosada.

Pero el posicionamiento de Kicillof en Mendoza ya comenzó a orquestarse. Fueron los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, Mariano Pinedo y Manuel Martín, quienes iniciaron los trámites necesarios para discutir con productores rurales locales la crisis de las economías regionales en la propia sede del Movimiento Derecho al Futuro.

Hay un dato que es necesario tener en cuenta en este punto y refiere a los resultados electorales favorables que mantiene el oficialismo bonaerense en los municipios rurales del interior de la provincia. Ello es lo que busca replicar en territorio cuyano.

Pero además, el mandatario provincial fue más allá al detallar una suerte de perjuicio económico hacia los 24 distritos del país haciendo hincapié en el modelo de Gobierno del presidente Milei que superaría los 47 billones de pesos, una cifra que equivale a 4 puntos del PBI y un recorte del 13% en términos reales.

Para Kicillof, estos números son la traducción de un sistema de superávit fiscal gestionado por el Gobierno Nacional proveniente de la interrupción de las transferencias obligatorias no automáticas y la caída de la coparticipación. Sostiene, asimismo, que se trata de una metodología bien pensada, una suerte de mecanismo de presión con el que cuenta la administración Milei para aprobar leyes codiciadas por la Casa Rosada, como en el caso de la reforma electoral.

En su analisis pone de manifiesto una serie de datos referidos al cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo, el endeudamiento de las familias y la caída del poder adquisitivo.

Con todo ello, Kicillof busca tender puentes con las representaciones peronistas de las provincias mostrandose como el único capaz de resolver las crisis que atraviesan las distintas jurisdicciones por la caída en el envío de fondos del Gobierno Nacional. Mendoza no escapa a esa lógica.

Hay un punto más a tener en cuenta. El diputado nacional y mayor referente de La Cámpora, Máximo Kirchner, ya hizo públicas sus intenciones de construir puentes con el sector del PJ tradicional y con ello armar un frente más amplio y pragmático que permita con cierta eficiencia pelearle la presidencia a Milei.

En tal contexto es que Kicillof hoy tiene en mano la llave para reconciliar a dos sectores que hace más de un año que decidieron enfrentarse a nivel nacional y que en terreno mendocino tienen una disputa de larga data. ¿Logrará el gobernador bonaerense reconciliar a ambos sectores en territorio provincial, algo que no pudo lograr la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti? Eso está por verse.

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