Christian Sanz

Crecen la inseguridad y el narcomenudeo en Mendoza: una bomba a punto de explotar

El Gobierno de Mendoza no da pie con bola. Pero hace todo lo posible para que parezca que sí. Mientras tanto, la seguridad ciudadana está en riesgo.

Christian Sanz
Director periodístico Diario Mendoza Today
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La relación es inversamente proporcional: cuanto más se muestran procedimientos contra el delito y el narcomenudeo en gacetillas y redes sociales, más parece el Gobierno tratar de tapar la realidad de aquellos delitos.

El Ejecutivo mendocino intenta mostrarse firme contra el crimen en la provincia, pero es como un colador que intenta contener el agua: inevitablemente se escurre por todos lados.

Diario Mendoza Today viene mostrando desde hace al menos cinco años búnkers y más búnkers de venta de narcóticos que hasta el día de hoy siguen en pie. Todos ubicados en zonas reputadas del Gran Mendoza.

La policía intenta hacer lo suyo, pero carece de los mínimos elementos de trabajo. No sólo no está bien capacitada, sino que, como se verá más abajo, las comisarías ni siquiera pueden asegurar la mínima función de contener a los imputados en tal o cual delito. 

A su vez, los salarios están tan deprimidos que los uniformados trabajan a desgano. Ello conspira contra las pretensiones oficiales de avanzar contra el delito. 

Y explica la sobreactuación de la ministra Mercedes Rus, quien llegó a negar cuestiones obvias del narcodelito, como el uso de pirotecnia para avisar que los estupefacientes están disponibles para la venta, fenómeno que no es excluyente de esta provincia.

Ello sin mencionar los suicidios de los policías, que reflejan una realidad pocas veces vista con anterioridad. Tópico al cual no se le está dando la relevancia que amerita.

Postales de la desidia

Ayer nomás, un detenido logró escapar de la Comisaría 13° de Rivadavia después de vulnerar una pequeña ventana de apenas 30 por 60 centímetros, atravesar los techos y finalmente darse a la fuga por calle Aguado.

Con la fuga de marras, ya son cinco los presos que lograron escapar de dependencias policiales o de alojamiento transitorio en Mendoza durante los últimos diez meses.

El antecedente más reciente se remonta al 10 de diciembre de 2025, cuando Enzo Leonel Páez y Emiliano Carlos Jofré consiguieron escapar de la Comisaría 12° de San Martín.

En aquella oportunidad, ambos detenidos rompieron una pared de los calabozos, forzaron una ventana y lograron salir de la dependencia. Los dos terminaron siendo recapturados tiempo después. Incluso, uno de ellos fue localizado y reducido por vecinos de San Martín.

Unos meses más tarde, el 19 de febrero de 2026, otros dos presos protagonizaron una fuga, esta vez desde la Alcaidía de Tunuyán. Se trató de Enrique Acosta Vega y Víctor Adrián Bravo Morón, quienes aguardaban ser trasladados al complejo penitenciario de San Felipe.

La fuga tuvo además una consecuencia fatal. Durante el operativo desencadenado por la evasión, el efectivo penitenciario Pablo Antonio Rivero Ríos sufrió una descompensación cardíaca y murió posteriormente en el hospital Scaravelli.

Los dos internos fueron finalmente recapturados al día siguiente, luego de un intenso operativo de búsqueda.

Colofón

En momentos en los cuales recrudece la inseguridad, con hechos delictivos que crecen exponencialmente al paso de los meses, la ciudadanía empieza a inquietarse por la coyuntura.

No sólo por la violencia en sí, sino por lo que vendrá. El narcomenudeo crece porque crece la demanda. Y ello trae acarreada, siempre, la consecuente violencia. Rosario es el espejo más incómodo, pero no es el único.

Por ahora, la situación pareciera contenida -hasta ahí- pero es una bomba de tiempo que estallará más temprano que tarde. Lo peor no es eso, sino que nadie está haciendo nada para prevenirlo y evitarlo.

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