Un reclamo por objetos robados terminó a los tiros y con un joven muerto en Guaymallén
El arma quedó incorporada a la causa y será sometida a las pericias correspondientes para determinar, entre otras cuestiones, si fue la utilizada para matar a la víctima.
Lo que empezó como un reclamo por elementos que habían sido robados terminó este lunes al mediodía en un homicidio en Guaymallén. La víctima fue Nicolás Agustín Basualdo, de 25 años, quien murió luego de recibir un disparo en el tórax durante una pelea frente a una vivienda de calle San Lorenzo al 2356, en Colonia Segovia.
El hecho ocurrió alrededor de las 12.15. Según la reconstrucción inicial, publicada por diario El Sol, Basualdo llegó hasta el domicilio acompañado por familiares y otras personas para reclamar por una serie de objetos que, según sostenían, habían sido robados días atrás de una propiedad relacionada con una de las mujeres que integraba el grupo.
En la casa había cinco personas: tres hombres y dos mujeres. Entre ellos estaba Mauro Antonio Morales, de 30 años, un carpintero que vive desde hace varios años en el oeste de Godoy Cruz y que quedó rápidamente en la mira de los investigadores como el presunto autor del disparo.
El reclamo no tardó en convertirse en una fuerte discusión. Hubo gritos, insultos, golpes y una pelea entre quienes habían llegado al lugar y los moradores de la vivienda. Algunas de las personas involucradas terminaron con distintas lesiones.
En medio del enfrentamiento, uno de los habitantes de la casa tomó un arma y efectuó un disparo. El proyectil alcanzó a Basualdo en el tórax y lo dejó gravemente herido.
Sus acompañantes lo cargaron en un vehículo particular y comenzaron a trasladarlo hacia el Hospital de Puente de Hierro. Sin embargo, durante el recorrido, en la zona de Grenon y Tabanera, se encontraron con una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC).
Los médicos llegaron para asistir al joven, pero ya no pudieron hacer nada: Basualdo había muerto.
La primera alerta había ingresado al 911 por un hombre que había recibido un disparo y no reaccionaba. Cuando los policías arribaron a la vivienda de San Lorenzo, la víctima ya había sido trasladada.
El sospechoso dijo que actuó para defenderse
Mientras los investigadores intentaban ordenar las piezas del episodio, Morales reconoció haber efectuado el disparo. Su explicación fue que había utilizado el arma para defenderse de las agresiones que estaban ocurriendo durante la pelea.
Sin embargo, esa versión quedó bajo la lupa de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, quien deberá determinar si efectivamente se trató de un caso de legítima defensa o si la conducta de Morales encuadra en otro delito.
Los investigadores no quedaron conformes solamente con esa primera explicación. Por eso comenzaron a reconstruir con mayor precisión qué ocurrió antes, durante y después de la pelea, quiénes participaron y qué responsabilidad tuvo cada uno de los presentes.
Entre las medidas ordenadas se realizó un guantelete a Morales, con el objetivo de determinar si presentaba restos compatibles con haber efectuado un disparo.
La pista de los objetos robados
Otro de los puntos centrales de la investigación pasa por determinar si en la vivienda de San Lorenzo había efectivamente elementos provenientes de un robo.
El grupo que llegó al domicilio aseguraba que los moradores tenían objetos que habían sido sustraídos días antes de una propiedad. Esa acusación habría sido justamente el motivo que llevó a Basualdo y sus acompañantes hasta la casa.
Por ese motivo, la Fiscalía avanzaba con un allanamiento en el domicilio, buscando comprobar si existían objetos de procedencia ilícita y, en caso de encontrarlos, establecer de dónde provenían y si estaban relacionados con el reclamo que terminó desencadenando la pelea.
Durante el procedimiento, además, los policías secuestraron un rifle calibre .22 largo, con cachas de madera, de fabricación artesanal, marca Mateli, modelo M21 y con el número de serie limado.
El arma quedó incorporada a la causa y será sometida a las pericias correspondientes para determinar, entre otras cuestiones, si fue la utilizada para matar a Basualdo.
Los detectives también buscaban determinar si existían denuncias previas por robos relacionadas con alguno de los protagonistas, tanto realizadas de manera online como en las distintas oficinas fiscales.
Cinco personas quedaron aprehendidas
Por disposición de la fiscalía, los cinco moradores de la vivienda quedaron aprehendidos mientras avanzaba la investigación.
Además de Morales, se trata de dos jóvenes de 21 y 23 años y dos mujeres de 18 y 25 años. Por el momento, sus identidades no fueron difundidas mientras se define la situación procesal de cada uno.
Ahora la investigación apunta a determinar qué papel tuvo cada persona durante la pelea, quiénes participaron de las agresiones y qué pasó exactamente en los instantes previos al disparo.
La principal incógnita será establecer si Morales efectivamente actuó para defenderse, como sostuvo desde el comienzo, o si las pruebas reunidas por la Fiscalía muestran otra secuencia de los hechos. Mientras tanto, el homicidio de Nicolás Basualdo quedó bajo investigación de la fiscal Ríos y de los efectivos de la División Investigaciones.


