Nicolás Sanz

Un consejo para el Gobierno: contraten un buen equipo de comunicación

Adorni conocía los medios y la economía, pero desconocía completamente de comunicación política, y es el mismo problema que hoy enfrenta Adrián Ravier, otro hombre destinado al fracaso en su actual rol como vocero.

El escándalo que pesa sobre el ex jefe de Gabinete Manuel Adorni sigue sumando capítulos, con audios que comienzan a aparecer a cuentagotas y declaraciones que no hacen más que hundirlo.

Al eyectarlo, la realidad es que, le guste o no, el Gobierno se sacó un peso de encima. Más aún, al presentar su renuncia al directorio de YPF se desvinculó totalmente del Estado.

La de Adorni debe ser la carrera política más corta de la historia, no por la corrupción en sí, sino por su torpeza a la hora de mover ingentes cantidades de dinero sin declarar dejando expuesto cada uno de sus movimientos.

La situación seguiría siendo insostenible en caso de que su permanencia en el Gobierno se haya aletargado. El problema es que al haberse quedado casi cuatro meses desde el comienzo del escándalo, cada hecho nuevo no hace más que remitir a la protección que recibió de los hermanos Milei.

Peor aún, porque incluso ya fuera del Gobierno recibió el respaldo del presidente Javier Milei quien sostuvo que cree en su inocencia y honestidad. ¿Realmente cree o necesita creer?

El caso Adorni sigue generando fuerte repercusión en redes sociales y ello se debe a haber permanecido 107 días en su cargo como jefe de Gabinete a pesar del escándalo que lo rodeaba.

De hecho, puede notarse cómo poco se habla de otros casos emblemáticos de este Gobierno luego de haber eyectado a los responsables de forma inmediata, como Diego Spagnuolo, Demian Reidel o Carlos Frugoni.

Ello deja en evidencia el daño que le hizo el ex vocero a la gestión del Gobierno, algo que no solo los críticos y opositores advertían, sino los propios libertarios, sobre todo los relacionados al asesor Santiago Caputo que en un punto ya comenzaron a hacer públicas las críticas.

Fue un mal manejo de la situación, el peor control de daños, y en parte se debió al pésimo manejo de la comunicación, con un funcionario que no supo medir ni los tiempos, ni las palabras y llegó a solicitarle al periodismo acreditado en Casa Rosada que le pida perdón.

Adorni conocía los medios y la economía, pero desconocía completamente de comunicación política, y es el mismo problema que hoy enfrenta Adrián Ravier, otro hombre destinado al fracaso en su actual rol como vocero.

El mejor consejo que podría recibir por estas horas el Gobierno es que contraten a un buen equipo comunicacional, de lo contrario la agenda política, social y mediática continuará estando perdida para el oficialismo.

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