Santilli comienza a oxigenar una gestión ahogada por la crisis heredada de Adorni
La llegada de Santilli promete en todo caso romper esa inercia confrontativa entre los dos sectores del Gobierno, ya que llega con la venia tanto del neomenemismo como de Las Fuerzas del Cielo.
El ascenso de Diego Santilli como jefe de Gabinete luego de la caída de su antecesor Manuel Adorni augura un trabajo fino, en conjunto con la secretaria General de Presidencia Karina Milei, para levantar al Gobierno de la profunda crisis de confianza que dejó el ex funcionario.
Santilli es un hombre que de por sí tiene mucho trabajo por delante. Ya venía encauzando las relaciones con los gobernadores a quienes intentaba persuadir para conseguir el apoyo de ciertos proyectos en el Congreso de la Nación.
No solo ese es un trabajo que deberá seguir manteniendo luego de que al Jefatura de Gabinete absorbiera funciones que le corresponden al Ministerio del Interior, sino que se suma a una extensa lista de labores de las que deberá hacerse cargo.
No solo deberá encargarse de la relación con los mandatarios provinciales y tratar de levantar la vara moral del Gobierno, algo realmente complejo sobre todo teniendo en cuenta que, al igual que su antecesor, no puede explicar su patrimonio, sino que paralelamente deberá coordinar el trabajo de todos los ministerios.
Por el momento no está en sus planes, pero también deberá presentarse ante el Senado de la Nación para brindar su primer informe de gestión tal como lo establece el artículo 101 de la Constitución Nacional, algo para lo que aún no hay una fecha fijada.
Como sea. Santilli se arriesgó al asumir el cargo que dejó vacante Adorni con la posibilidad de que le cuestionen un patrimonio que supo construir exclusivamente en el sector público, pero con la ventaja de haber tejido acuerdos a lo largo de su carrera con distintos sectores de la política, desde el peronismo a la UCR pasando por el PRO y La Libertad Avanza.
Lavarle la cara al Gobierno no será nada fácil, sobre todo porque es una gestión que deberá hacer con los funcionarios más cuestionados, una labor en la que estarán involucrados, además de Karina Milei, el subsecretario de Gestión Institucional Eduardo "Lule" Menem y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem.
Los Menem son parte de la interna a cielo abierto que sacude los cimientos del oficialismo nacional, manos derecha e izquierda del karinismo que se disputan negociados con el asesor Santiago Caputo.
La llegada de Santilli promete en todo caso romper esa inercia confrontativa entre los dos sectores del Gobierno, ya que llega con la venia tanto del neomenemismo como de Las Fuerzas del Cielo.
Ello eventualmente evitará que trascienden escándalos que los propios caputistas suelen impulsar para asestarle un golpe al otro sector del Gobierno tal como sucedió con Adorni, a quien los fuerzasdelcielistas se encargaron de desgastar constantemente.
La primera buena noticia para el Gobierno llegó con la última encuesta realizada por Atlas Intel y Bloomberg, acaso los estudios a los que más atención le prestan en Wall Street y de allí su trascendencia.
Es que según el sondeo, no solo la imagen de Milei trepó de 36% a 40% sino que la del principal dirigente de la oposición, Axel Kicillof, cayó del 46% al 38%. Todo un dato que entusiasma al propio presidente de cara a sus aspiraciones reeleccionistas.
Según las consultoras, ello se explica por una serie de datos económicos favorables, entre ellos, el desplome de la inflación, que en junio habría quebrado el piso del 2%.
En paralelo, el Índice de Confianza del Consumidor que elabora Poliarquía junto a la Universidad Torcuato di Tella también experimentó un incremento, esta vez del 6,4%, mostrando un repunte bimestral que rompe con la tendencia que venía exhibiendo desde el comienzo del año.
En todo caso, se puede deducir que la permanencia de Adorni no hizo más que desgastar la gestión y su eyección, tanto del Gobierno como del directorio de YPF, le regaló a la Casa Rosada un tanque de oxígeno que hacía meses venía necesitando y no lograba conseguir.
Santilli se posiciona en tal contexto como el hombre que vino a saldar esa deuda que dejó Adorni, ya que, a pesar de los cuestionamientos que se le puedan hacer, es un hombre con vocación de diálogo y con buena relación con todo el arco político.


