Quién es la hermana Verónica, la monja viral que desafía el debate LGBTIQ+ en la Iglesia
La hermana Verónica, monja y figura de Gourmet, se volvió viral al hablar de inclusión LGBTIQ+. Repasamos su historia y el debate que reabrió en la Iglesia.
Durante décadas, la relación entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBTIQ+ estuvo marcada por tensiones, diferencias doctrinales y fuertes debates. Basándose en determinados pasajes bíblicos y en la tradición católica, la institución sostuvo durante muchos años que las relaciones entre personas del mismo sexo eran incompatibles con su enseñanza moral.
Sin embargo, el paso del tiempo, los cambios culturales y las nuevas discusiones sobre los derechos humanos fueron modificando el tono con el que la Iglesia comenzó a abordar el tema. Aunque la doctrina no cambió en su esencia, sí lo hizo gran parte del discurso pastoral, que hoy pone mayor énfasis en el respeto, la dignidad y la no discriminación.
En ese contexto, una religiosa argentina volvió a instalar el debate.
La hermana Verónica, la monja que se volvió viral
En los últimos días, la hermana Verónica se convirtió en tendencia en redes sociales tras brindar declaraciones sobre Dios, la Iglesia y la comunidad LGBTIQ+. Su mensaje sorprendió a muchos porque habló desde un lugar de amor, acogida e inclusión, invitando a todas las personas a sentirse parte de la Iglesia.
Que en pleno 2026 una monja genere semejante repercusión por hablar de aceptación refleja que la discusión sigue siendo un tema sensible dentro y fuera del ámbito religioso.
Pero, ¿quién es realmente la hermana Verónica?
Su nombre completo es Verónica Evangelina Prieto. Nació en el barrio porteño de Belgrano y descubrió su vocación religiosa a los 21 años mientras estudiaba Geografía.
La popularidad llegó de la mano de la televisión. Con su carisma, su forma de cocinar y su cercanía con el público, se convirtió en una de las figuras más queridas de Gourmet, donde combina recetas, música, humor y relatos sobre la vida en comunidad.
Un dato llamativo es que nunca estudió gastronomía de manera profesional. Su cocina nace de la experiencia cotidiana dentro de la vida religiosa y de las recetas compartidas durante años entre hermanas.
La Iglesia y la comunidad LGBTIQ+: una relación marcada por la historia
Durante gran parte del siglo XX, la homosexualidad fue considerada por amplios sectores de la Iglesia como una conducta moralmente incorrecta.
En las décadas de 1980 y 1990, en plena crisis mundial del VIH/Sida, muchos discursos religiosos asociaron la enfermedad con el pecado, una postura que contribuyó a reforzar la discriminación hacia las personas homosexuales.
En ese contexto, numerosas personas se alejaron de la Iglesia por sentirse rechazadas o condenadas, mientras que gran parte de la sociedad compartía esa mirada influenciada por las enseñanzas religiosas de la época.
¿Qué dice realmente la Biblia?
El debate sobre la homosexualidad suele apoyarse en distintos textos bíblicos.
Uno de los pasajes más citados aparece en el libro del Levítico, perteneciente al Antiguo Testamento.
"Si un hombre se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, ambos han cometido una abominación." (Levítico 20:13)
Históricamente, este texto fue utilizado para fundamentar la posición tradicional de la Iglesia respecto de las relaciones entre personas del mismo sexo.
Sin embargo, numerosos especialistas en historia, teología y estudios bíblicos sostienen que estos textos deben interpretarse dentro de su contexto histórico, cultural y religioso, ya que fueron escritos hace miles de años para sociedades con normas muy diferentes a las actuales.
Por eso, el debate continúa abierto incluso entre teólogos y estudiosos del cristianismo.
El giro impulsado por el papa Francisco
Con la llegada del papa Francisco, el tono del discurso comenzó a modificarse.
Aunque la doctrina católica sigue considerando que las relaciones sexuales fuera del matrimonio sacramental constituyen un pecado, Francisco marcó una diferencia importante al insistir en que ninguna persona debe ser discriminada por su orientación sexual.
En una carta dirigida al sacerdote jesuita James Martin, explicó que cuando habló de la homosexualidad como pecado se refería al marco general de la moral católica y no a la condición de ser homosexual.
Además, dejó una frase que recorrió el mundo:
"La homosexualidad no es un delito."
El pontífice también calificó como "injustas" las leyes que criminalizan a las personas LGBTIQ+ y sostuvo que la Iglesia debe trabajar para terminar con ellas.
En distintas oportunidades recordó que todas las personas deben ser recibidas con respeto y dignidad, citando el Catecismo de la Iglesia Católica, que rechaza cualquier forma de violencia, discriminación o marginación.
¿Está cambiando realmente la Iglesia?
Las declaraciones del papa Francisco y el surgimiento de figuras como la hermana Verónica muestran una Iglesia que intenta dialogar con una sociedad profundamente distinta a la de hace algunas décadas.
Mientras algunos consideran que existe una verdadera transformación basada en el mensaje de amor y acogida del Evangelio, otros sostienen que la doctrina continúa siendo la misma y que solo cambió la forma de comunicarla.
Al mismo tiempo, las redes sociales también modificaron la manera en que los referentes religiosos llegan a la gente. Hoy es habitual encontrar sacerdotes, monjas y pastores convertidos en influencers, con millones de reproducciones y una fuerte presencia digital.
Esto abre una nueva pregunta: ¿se trata de una renovación genuina para acercar la Iglesia a quienes se alejaron o también existe una estrategia de comunicación adaptada a los tiempos de las redes sociales?
Más allá de las distintas posturas, el mensaje de la hermana Verónica volvió a poner sobre la mesa un debate que atraviesa a creyentes y no creyentes por igual: ¿puede una institución con más de dos mil años de historia encontrar un equilibrio entre la fidelidad a su doctrina y la necesidad de construir una comunidad donde todas las personas se sientan bienvenidas?


