Nicolás Sanz

Milei se enfrenta a sí mismo (y pone en juego su reelección)

Milei inició la gestión al frente de la Casa Rosada con un nivel de aceptación casi inédito. Con la llegada de un Gobierno que prometía terminar con la corrupción y ajustar a "la casta política" convenció a millones de que iría por el camino correcto. El tiempo terminó demostrando que parte de esa "casta" era el propio trabajador y que la corrupción nunca se cortó.

El presidente Javier Milei es un hombre que, si de algo se jacta casi constantemente, es de su "heroica gesta" de conseguir un equilibrio fiscal. No tiene mucho más para exponer más allá del marcado desaceleramiento de la inflación en comparación con el Gobierno de Alberto Fernández.

Sostiene que la macro y la microeconomía no pueden medirse por separado, ya que una responde a la otra y se pasea chicaneando a los que considera "econochantas" por hacer análisis, más o menos contradictorios a su propia gestión.

Lo cierto es que la mayor parte de la sociedad argentina hoy enfrenta fuertes dificultades para atravesar la coyuntura económica, hecho que quedó expuesto por el nivel de endeudamiento y morosidad de las familias como así también el cierre de empresas y la pérdida de trabajo genuino.

El Gobierno Nacional sostiene que no hay mayor desempleo, sino que esos puestos de trabajo pasan a ser informales, con todo lo que ello significa: pérdida de beneficios médicos, aportes y hasta en muchos casos la falta del abono de un salario anual complementario o los incrementos derivados de las paritarias.

Milei inició la gestión al frente de la Casa Rosada con un nivel de aceptación casi inédito. Con la llegada de un Gobierno que prometía terminar con la corrupción y ajustar a "la casta política" convenció a millones de que iría por el camino correcto. El tiempo terminó demostrando que parte de esa "casta" era el propio trabajador y que la corrupción nunca se cortó.

No es necesario entrar en detalle. Es de público conocimiento lo que hoy sucede en Argentina, donde las causas contra los principales funcionarios del Gobierno se acumulan en los despachos de la justicia federal mientras el verdadero ajuste lo paga la propia sociedad.

Ello quedó expuesto en la causa por supuesta recaudación ilegal en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde mientras se ajustaba se habrían cometido graves hechos de corrupción destinados al enriquecimiento de los altos funcionarios del Gobierno.

A pesar de todo ello, Milei está convencido de que conseguirá un segundo mandato luego de lograr una reelección en las elecciones generales del próximo año, donde ya adelantó que llevará adelante sus aspiraciones de mantenerse cuatro años más al frente de la Casa Rosada.

Pero las encuestas le dan un marcado decrecimiento en su imagen positiva. Tal es el caso del último estudio lanzado por Giacobbe y Asociados, donde esta medición le dio un 33,9% frente a un 57,2% de imagen negativa.

Ese es todo un dato en sí mismo, teniendo en cuenta que a principios del 2026 se especulaba con la posible ruptura del piso de 40% de apoyo social. Hoy ya comienza a discutirse si esa base podría quedar por debajo del 30% para el próximo año.

Si Milei consigue o no la reelección es un hecho que resulta imposible de augurar y dependerá en gran parte de cómo se perfile el escenario electoral de cara al 2027, pero también del modelo de gestión que impulse de ahora en adelante.

El presidente confía en que los buenos resultados económicos le darán cierto impulso para el próximo año, el problema es que los mismos, al menos los que destaca, no resuelven los problemas que día a día enfrenta la sociedad en su conjunto y, si el bolsillo no alcanza, la adhesión a las políticas económicas del Gobierno nacional será cada vez menor.

Como sea. Milei se rodeó de gente que le "endulza el oído", como se dice, pero no acepta críticas y se enfurece cuando una de ellas llega. Eso es lo que, en los hechos, podría llegar a sepultar su aspiración reeleccionista y, si no se da cuenta pronto, temprano ya será tarde.

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