¿"Las mujeres prostituyeron el gimnasio"? La frase de una influencer que desató la polémica
Una frase viral sobre las mujeres y el gimnasio encendió el debate en redes sociales. Qué dice la coordinadora del Observatorio de Mumalá al respecto.
Una influencer generó un intenso debate en redes sociales tras asegurar que "las mujeres prostituyeron el gimnasio". Según su planteo, el cambio se refleja en los looks deportivos, el maquillaje, las selfies y la actitud con la que muchas personas llegan al gimnasio, más enfocadas en mostrar una imagen que en entrenar.
Sus declaraciones apuntaron principalmente a las mujeres, aunque lo cierto es que el concepto del gimnasio cambió para todos.
Hoy ya no es solo un espacio destinado a la actividad física: también se convirtió en un lugar de encuentro, de socialización y, para muchos, en un ámbito donde compartir intereses, hacer amistades o incluso conocer una pareja. Tanto hombres como mujeres prestan cada vez más atención a su imagen personal y utilizan las redes sociales para mostrar parte de su rutina.
Frente a esta polémica, Luisina Blanco, coordinadora del Observatorio de Mumalá, ofreció una mirada diferente. Para la especialista, este tipo de discursos recupera una lógica histórica que ubicaba a las mujeres como objetos destinados a agradar a los hombres.
"Durante mucho tiempo se pensó que las mujeres debíamos estar listas, hermosas y disponibles para los varones. Esa sí es una lógica prostituyente: cuando se entiende que el cuerpo de las mujeres existe para el consumo masculino."
Sin embargo, Blanco sostiene que el contexto social cambió y que hoy las personas construyen vínculos en los espacios que frecuentan, ya sea un gimnasio, un boliche, el trabajo o cualquier otro ámbito cotidiano.
"Si una persona va al gimnasio es natural que allí pueda conocer a alguien. Los vínculos se generan donde compartimos tiempo e intereses. Eso no convierte al gimnasio en un espacio sexualizado."
La referente también remarcó que muchas mujeres hoy ejercen con mayor libertad el derecho a decidir cómo vestir y cómo mostrarse en el espacio público.
"Poder usar una calza ajustada o una remera deportiva no significa buscar aprobación masculina. Durante años se responsabilizó a las mujeres por el acoso que sufrían. Hoy entendemos que la responsabilidad siempre recae en quien acosa, no en la ropa que lleva la otra persona."
Además, destacó que el cuidado de la imagen personal ya no responde necesariamente al deseo de agradar a terceros.
"Muchas mujeres nos arreglamos porque nos gusta sentirnos bien con nosotras mismas, no para gustarle a alguien más. Y si los hombres también comenzaron a cuidar más su imagen, su higiene o su aspecto físico, eso habla de un cambio cultural positivo, no de una lógica prostituyente."
Las declaraciones de la influencer volvieron a abrir un debate que divide opiniones: ¿el gimnasio dejó de ser un espacio exclusivamente deportivo para convertirse también en una vidriera social, o simplemente las personas hoy viven con mayor libertad la forma en que eligen mostrarse?


