Nicolás Sanz

La inentendible permanencia de Adorni: de favorecer a la oposición a trabar el Congreso

La permanencia en su cargo del jefe de Gabinete Manuel Adorni rompió con toda la estructura de poder, no solo en el oficialismo, sino en parte de la oposición a la que esta situación comienza a llevarse puesta.

El hecho de que parte de la UCR y el PRO haya evitado bajar a dar quórum el pasado martes en la Cámara de Diputados para tratar puntuales proyectos contra el ministro coordinador tales como pedidos de interpelación y una moción de censura da cuenta de ello.

Los votantes amarillos aparecieron enfurecidos en redes sociales reclamando al líder del espacio, Mauricio Macri, por tal actitud, sobre todo despues de haber ordenado a sus legisladores apoyar la remoción del jefe de los ministros.

Los únicos que terminaron favorecidos por este escenario fueron los legisladores peronistas y algunas bancadas más chicas, como la de Provincias Unidas o el Frente de Izquierda, que sí se sentaron a dar quórum.

En fin. Ello demuestra que la situación de Adorni se empieza a llevar transversalmente a todos puestos beneficiando a la principal oposición... lo niegue quien lo niegue.

Dentro del oficialismo no son pocos los que miran con desconfianza. Pero salvo la presidenta del bloque de senadores libertarios Patricia Bullrich nadie quiere mover el avispero por temor a ser tildado de "traidor".

No por nada el ex vocero presidencial reunió a los senadores nacionales oficialistas con el fin de tratar de diagramar o dibujar una explicación a su inexplicable situación. Necesita el apoyo de los propios para no caer en el asedio de la oposición y los medios de comunicación.

Tampoco es casual que, ante una victoria temporal en la Cámara de Diputados, La Libertad Avanza este por estas horas buscando apoyos en el Senado para evitar ser eyectado por la fuerza ante la insistencia del jefe de Estado y la secretaria General de Presidencia, Karina Milei, de no soltarle la mano.

Lo cierto es que la inconsistente situación patrimonial de Adori se robó la agenda mediática. Hace ya casi cuatro meses que viene siendo sujetado en el Gobierno con alambres desde aquel 8 de marzo en el que apareció la foto viajando a Nueva York a "deslomarse" junto a su esposa Bettina Angeletti.

El Gobierno hace lo imposible por sostenerlo pero también por recuperar agenda y hasta eyectaron al secretario de Comunicación Javier Lanari que, hasta no hace mucho, había dicho que se iba con Adorni. Parece que la lealtad no era recíproca.

En el Gobierno hay mucha bronca por este tema e incluso quedó expuesto en la alocución ofrecida por el propio Javier Milei en la Fundación Faro el pasado martes.

"La economía, en abril de 2024, creció muy fuerte. Pero los medios de comunicación se ocuparon de ocultarlo. Se empecinaron en mostrar datos de la peor manera", sostuvo el mandatario frente a un público en el que fue privada de estar presente la prensa.

Con lo expuesto dijo todo: que en el Gobierno están enojados con el periodismo porque en vez de exhibir los datos buenos de la gestión, que en parte los hay, se focalizan en los datos malos.

Y es que de eso se trata la prensa, aunque le pese. Meter el dedo en la llaga. Para contar lo bueno el Gobierno tiene su propia área de comunicación, que dicho sea de paso, le cuesta a los contribuyentes unos 30 mil millones de pesos anuales.

Para colmo, no conforme con beneficiar a la principal oposición, descreditar los postulados del propio Gobierno y copar la agenda política y mediática, el caso Adorni paraliza el funcionamiento del Congreso de la Nación.

Hay puntuales proyectos que no pueden ser tratados porque el oficialismo está, en palabras del propio Milei, "empecinado" en no entregar al jefe de los ministros a los movimientos que viene planteando la oposición.

Parte de ellos son ciertos pliegos judiciales, el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, Ley de Hojarasca, entre otros que son codiciados, en casos, desde el principio de la gestión actual.

El futuro de Adorni es incierto, pero el presente demuestra cómo el sostenimiento de un solo funcionario termina por perjudicar a toda la política e, inevitablemente, a la propia sociedad que en su gran mayoría (según sondeos hasta 8 de cada 10 argentinos) reclama por la remoción del jefe de Gabinete.

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