Nicolás Sanz

De cara al 2027: se enfría la candidatura presidencial de Cornejo (¿que acompañará a Milei?) y surge otro radical mendocino

La realidad es que no hay armado, no aún. La idea del radicalismo se mantiene fría y el resultado de los diálogos que comienzan a darse es imposible de augurar.

La Unión Cívica Radical comienza a atravesar una suerte de búsqueda de protagonismo en un escenario para nada favorable, primero por la real perdida de peso político a nivel nacional y segundo por una fuerte interna que se exhibe a cielo abierto entre los férreos opositores al gobierno del presidente Javier Milei y aquellos que, si bien no están alineados estrictamente, muestran apoyos en puntuales temas de relevancia para la Casa Rosada.

El primero en plantear un escenario presidencial de la mano del radicalismo fue el ex intendente de la Ciudad de Buenos Aires entre 1987 y 1989 Facundo Suarez Lastra, quien había invitado a mediado de junio pasado al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y a su par mendocino Alfredo Cornejo a dar un paso al frente para asumir el desafío de una candidatura con el fin de llegar a la Casa Rosada.

De esta forma, el histórico dirigente alfonsinista buscaba con este llamado que el radicalismo abandone la comodidad de gestionar sus provincias y evite refugiarse en sus territorios, dejando de lado lo que denominó como "cuidar sus chacritas" siendo que al "proteger ese espacio mínimo el radicalismo va a desaparecer".

Lo cierto es que el escenario, hoy tal como está planteado, abre la puerta a un candidato del radicalismo, teniendo en cuenta que se estima que hay al rededor de un 40% del padrón electoral que no encuentra un liderazgo político confiable, hecho que quedó en evidencia durante las últimas elecciones donde la ausencia a las urnas cayó a sus mínimos históricos.

En este contexto cabe destacar que Cornejo es un hombre que hizo públicas sus intenciones de en algun momento de su carrera política arribar en Balcarce 50, aunque es cierto que en todas las elecciones generales encuentra un obstáculo que lo obliga a plantearse disyuntivas en cuanto a sus aspiraciones presidenciales.

De hecho, en el tablero político, tal como está confeccionado hoy, la idea de unificar el partido centenario detrás del mandatario mendocino, o en su defecto en su par santafesino, comenzó a enfriarse en el marco de las urgencias de gestión diaria y el marcado pragmatismo que adoptaron ambos gobernadores en medio de las negociaciones con el Gobierno nacional.

En tal línea, el distanciamiento de estos líderes políticos respecto de las estructuras orgánicas de la UCR se profundizó a tal punto que el nombre de Alfredo Cornejo comenzó a sonar en los corrillos de la política como un potencial candidato a vicepresidente compartiendo fórmula con el presidente Milei de cara a las elecciones del 2027, para lo cual el jefe de Estado adelantó que ya tiene un compañero definido pero sin dar precisiones sobre su nombre.

No sería raro, mucho menos extravagante, teniendo en cuenta dos cosas. La primera es que la alianza que se acordó el año pasado de cara a las elecciones de medio término le regalo a ambos bandos una victoria aplastante, a punto tal que entre los dos sectores se quedaron con 4 de los 5 escaños en juego en la Cámara de Diputados de la Nación.

La segunda tiene que ver con la necesidad de Milei de mostrarse un poco más abierto de cara a la sociedad para recuperar ese voto moderado que lo acompañó en las elecciones del 2023 pero que no pertenece al núcleo duro de votantes libertarios y hoy no ve con buenos ojos el rumbo del país ni las formas con las que suele exponerse el propio presidente.

A ello se sumó una convocatoria realizada el pasado jueves en el auditorio del Centro de Buenos Aires bajo el lema "Radicales, estamos a tiempo", en el que se congregaron diversos referentes del partido centenario de todo el país, entre ellos el mencionado Suarez Lastra.

Lo curioso es que, a pesar de haber sido una convocatoria abierta, Cornejo decidió no participar, ¿acaso como un guiño hacia la Casa Rosada teniendo en cuenta que lo que se debatió fue la necesidad de construir una alternativa propia en oposición tanto al Gobierno libertario como al peronismo? Imposible saberlo.

Lo cierto es que de ese encuentro no surgió ningún nombre, pero sí llamó la atención de puntuales referentes que estuvieron presentes entre los que se encontraron Mario Negri y hasta el mendocino Ernesto Sanz.

Sanz hace tiempo que viene manejando un perfil bajo, hablando con referentes de peso dentro del radicalismo y hasta haciendo tareas de asesoramiento, pero sin ocupar ningún cargo público. Aunque diga que no lo busca, la historia Argentina demostró en reiteradas oportunidades que muchas veces las posibilidades, cuando se dan en un cierto contexto, permiten que referentes de diversos espacios terminen cambiando de opinión.

En ese contexto es que se empieza a observar la posibilidad de que Ernesto Sanz pueda llegar a encabezar o acompañar una fórmula presidencial con las elecciones del 2027 en el horizonte político. Es decir, lo que se ve es un Cornejo que parece alejarse del sillón de Rivadavia mientras otros sectores del radicalismo comienzan a pergeñar una estrategia para acercarse y, entre ellos, está el propio Ernesto Sanz.

¿Dará un paso al frente? De ser así, ¿logrará romper la polarización entre el peronismo y La Libertad Avanza? Son incógnitas imposibles de ignorar aunque cuya respuesta es difícil de descifrar por el momento.

La realidad es que no hay armado, no aún. La idea del radicalismo se mantiene fría y el resultado de los diálogos que comienzan a darse es imposible de augurar. Habrá que ver en todo caso cuál es el verdadero peso electoral de la UCR y si a partir de ese resultado se decide armar una alianza (¿con el PRO?). Ningún escenario está cerrado. De hecho, todo lo contrario.

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