A 11 años del "Ni Una Menos": nos siguen matando y el debate sobre la pena de muerte vuelve a instalarse
Según distintas estadísticas, en promedio una mujer es asesinada cada 30 horas en el país.
Este miércoles, miles de personas volvieron a ocupar las calles de Mendoza y de distintos puntos del país para recordar una consigna que, once años después de su nacimiento, sigue vigente: "Ni Una Menos".
La movilización estuvo marcada por el dolor, la indignación y el reclamo de justicia frente a una realidad que continúa golpeando a las mujeres.Según distintas estadísticas, en promedio una mujer es asesinada cada 30 horas en el país. Los recientes casos de Agostina Vega, Dulce María Candia y Julieta González, ocurridos en los últimos días, volvieron a poner en evidencia la gravedad de la violencia de género y generaron una fuerte conmoción social.En nuestra provincia, más de 4.000 personas se concentraron en el Kilómetro Cero. La mayoría fueron mujeres, aunque también participaron familias, organizaciones sociales y hombres que acompañaron el reclamo.
Durante la jornada, referentes feministas de distintas agrupaciones exigieron políticas más efectivas para prevenir la violencia machista y sanciones más severas para quienes cometen femicidios.La marcha también contó con la presencia de familiares de víctimas de femicidios ocurridos en la provincia, quienes reclamaron una mayor respuesta por parte de la Justicia y expresaron críticas hacia las políticas impulsadas por el gobierno nacional de Javier Milei.
La bronca en las calles y el debate en las redes
La indignación social no se manifestó únicamente en las movilizaciones. Las redes sociales se transformaron en un espacio de debate donde miles de usuarios reclamaron penas más duras para los responsables de estos crímenes.
Entre los comentarios más frecuentes apareció nuevamente una propuesta que suele resurgir tras hechos de extrema violencia: la implementación de la pena de muerte.
Para muchos ciudadanos, la cadena perpetua resulta insuficiente frente a delitos de semejante gravedad. Sin embargo, más allá del debate moral o político, existe un importante obstáculo legal que impide la aplicación de esa sanción en Argentina.
¿Por qué no existe la pena de muerte en Argentina?
La respuesta se encuentra en el marco jurídico nacional e internacional al que el país se encuentra adherido.Argentina abolió la pena de muerte y, además, incorporó a su Constitución Nacional diversos tratados internacionales de derechos humanos que impiden su restablecimiento.Entre ellos se destaca la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como Pacto de San José de Costa Rica.
En su artículo 4.3 establece expresamente que "no se establecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido", limitando cualquier intento de reinstaurarla.A ello se suman otros instrumentos internacionales con jerarquía constitucional, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prohíben las penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.Además, Argentina ratificó la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, consolidando una política criminal orientada a la protección de los derechos humanos.Por este motivo, cualquier intento de reinstaurar la pena de muerte requeriría una profunda modificación del entramado legal y constitucional vigente, además de una eventual revisión de los compromisos internacionales asumidos por el país.
Entre el reclamo de justicia y los límites del Estado
Especialistas en derecho penal sostienen que, si bien el reclamo social surge como respuesta al horror que generan los femicidios, la solución no pasa necesariamente por aumentar las penas. En las últimas décadas, el Código Penal argentino ha sido objeto de múltiples reformas destinadas a endurecer sanciones y ampliar agravantes para determinados delitos.
A 11 años del "Ni Una Menos"
Sin embargo, el debate continúa abierto. Mientras una parte de la sociedad exige castigos ejemplares para quienes asesinan mujeres, otros sectores advierten sobre los riesgos de avanzar hacia medidas incompatibles con el sistema de derechos humanos vigente.A once años de la primera marcha de Ni Una Menos, la discusión vuelve a girar sobre las mismas preguntas: cómo prevenir la violencia, cómo proteger a las víctimas y cómo garantizar una Justicia que responda con eficacia. Lo cierto es que, mientras esas respuestas siguen siendo insuficientes, las mujeres continúan marchando bajo una consigna que duele por su vigencia: nos siguen matando.


