Villarruel en el radar electoral del Gobierno: el temor a una fuga de votos conservadores
La Casa Rosada intenta relativizar los pedidos de renuncia contra la vicepresidenta, pero reconoce que una eventual candidatura podría quitarle votos al oficialismo. La disputa dejó de ser solamente institucional y empieza a convertirse en un problema electoral para La Libertad Avanza.
La pelea entre Javier Milei y Victoria Villarruel empieza a dilucidar su impacto de cara a las elecciones del próximo año. En la Casa Rosada ya reconocen que una eventual candidatura de la vicepresidenta en 2027 podría representar un riesgo para el oficialismo al momento de disputar el voto de la derecha.
La admisión cobra especial relevancia porque la posibilidad de que Villarruel compita contra Milei ya había comenzado a instalarse como una hipótesis dentro del escenario político. Ahora, desde sectores cercanos al Gobierno reconocen que el eventual enfrentamiento podría tener consecuencias concretas sobre el caudal electoral del presidente.
El problema para La Libertad Avanza no sería necesariamente que Villarruel pueda superar a Milei, sino que consiga capturar una porción del electorado conservador, nacionalista y de derecha que acompañó al libertario en 2023.
Ese escenario podría ser especialmente sensible en una elección presidencial en la que unos pocos puntos porcentuales pueden modificar el resultado y definir la necesidad de una segunda vuelta.
La Casa Rosada baja el tono de los pedidos de renuncia
En paralelo, el Gobierno intenta descomprimir la escalada de los últimos días. Después de que distintos referentes del oficialismo reclamaran públicamente que Villarruel abandonara la Vicepresidencia, desde el entorno de Milei salieron a relativizar esos dichos.
La explicación oficial es que los pedidos de renuncia no fueron planteados como una estrategia concreta para desplazar a la vicepresidenta, sino como una forma de expresar el malestar frente a sus diferencias con el Gobierno.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, el canciller Pablo Quirno y Patricia Bullrich fueron algunos de los dirigentes que cuestionaron duramente a Villarruel.
La propia vicepresidenta respondió que no pretende desestabilizar al Gobierno y reivindicó su respeto por las instituciones y la Constitución Nacional. Pero el conflicto político ya adquirió una dimensión que excede esa discusión.
El voto que puede quedar en disputa
La preocupación electoral del oficialismo tiene una explicación: Villarruel podría representar a un sector que comparte parte del universo ideológico de Milei, pero que mantiene diferencias con la conducción del presidente.
Miguel Ángel Pichetto fue uno de los dirigentes que reivindicó públicamente a la Vicepresidenta y sostuvo que podría expresar a sectores nacionalistas, católicos y vinculados a una tradición conservadora que originalmente acompañaron al actual mandatario.
Esa posibilidad es observada con atención por el oficialismo porque una candidatura de Villarruel podría abrir una competencia dentro del mismo espacio ideológico.
Por su parte, el PRO analiza sus propios movimientos de cara a 2027 y la posible candidatura de Hernán Lacunza volvió a poner sobre la mesa la discusión acerca de qué lugar ocupará el centro y la derecha no libertaria en las próximas elecciones.
Desde el Gobierno sostienen que Milei continúa siendo la principal referencia electoral de la derecha argentina. Sin embargo, también reconocen que cualquier alternativa ubicada dentro de ese mismo espacio puede terminar restándole votos.
Una pelea que ya tiene antecedentes
La nueva preocupación oficialista coincide con que Villarruel podría construir un perfil propio y eventualmente utilizarlo para competir electoralmente.
La vicepresidenta, por ahora, evita confirmar una candidatura y sostiene que todavía es temprano para hablar de 2027. Sin embargo, durante una actividad por el 9 de Julio dejó abierta la posibilidad al expresar su deseo de seguir sirviendo a los argentinos.
Al mismo tiempo, su enfrentamiento con Milei se profundizó durante los últimos meses y alcanzó distintos temas políticos e institucionales. La disputa comenzó mucho antes de la actual escalada y terminó transformándose en una ruptura política cada vez más evidente entre quienes llegaron juntos a la Presidencia en 2023.
El problema de fondo para Milei
Para el presidente, el escenario que comienza a configurarse tiene una particularidad. El eventual desafío no provendría solamente del peronismo o de la oposición tradicional. La discusión podría darse también dentro del electorado que llevó a Milei a la Casa Rosada.
Si Villarruel decide competir, el oficialismo tendría que enfrentar una elección en la que parte del voto de derecha podría dividirse entre dos dirigentes que hasta hace pocos años integraban la misma fórmula presidencial. Por eso, la definición de la vicepresidenta será seguida de cerca durante los próximos meses.
En La Libertad Avanza todavía confían en que Milei conserva el liderazgo del espacio y que una eventual candidatura alternativa no tendría suficiente fuerza para poner en riesgo su proyecto de reelección.


