Nicolás Sanz

María Eugenia Vidal se pone el traje de candidata: a qué aspira

La ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal comenzó a marcar centralidad en debates públicos de alta intensidad, algo que contrasta con alguien que decidió volver al sector privado luego de 25 años de ejercer en el sector público.

El panorama político a nivel nacional atraviesa un momento complicado, casi extraño, un punto en el que cualquier escenario es posible, y los nombres de los candidatos recorren los pasillos de la política con una velocidad y efervescencia pocas veces vista.

En ese contexto es que empieza a emerger una vieja figura reconocida del PRO, acaso una de las que el propio ex presidente Mauricio Macri se encargó de medir como candidata a presidenta pero cuyos resultados fueron poco favorables.

Se trata de la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que comenzó a marcar centralidad en debates públicos de alta intensidad, algo que contrasta con alguien que decidió volver al sector privado luego de 25 años de ejercer en el sector público.

En tal sentido, su llegada a una consultora privada parece ser el disfraz perfecto para una persona que, en rigor, comenzó a lanzar puntuales operaciones políticas de cara a las elecciones del 2027.

Lejos de advertir sus intenciones de mantenerse dentro del sector privado, cada una de sus apariciones en los medios y sus posteos en redes sociales son las formas clásicas de quien aspira a una postulación de primer nivel.

No parece casual que en el último tiempo comenzara a endurecer su discurso frente a puntuales inconsistencias representadas en La Libertad Avanza, tratando de recuperar la iniciativa política del cambio evitando, al no estar en el sector público, las disputas que suelen desgastar las gestiones y, por qué no, a su propia dirigencia.

Por otro lado, al presidir la Fundación Pensar, el Think Tank del PRO, ostenta la plataforma ideal que le permite recorrer las provincias, analizar ciertos planes e incluso coordinar equipos con claras intenciones proselitistas, aunque amparando a Macri, que le permitan volver a tomar la centralidad que alguna vez tuvo.

Es que al insistir en apuntalar la eventual candidatura presidencial del ex mandatario, no hace más que exponer la utilización del manual de la política electoral, posicionándose como la vocera y guardiana de la identidad amarilla, instalándose en la cabeza de la lista de candidatos del PRO.

No existen casualidades en la política, y todo indica que la ex legisladora porteña se colgó al hombro este activismo convencida de que su nombre se imprimirá en las boletas de cara a las próximas elecciones.

La pregunta por estas horas es qué rol va a ocupar en caso de finalmente decidir lanzarse de forma oficial en las aspiraciones del PRO. Ciertamente no tiene muchos lugares a los que recurrir, ya que tanto la provincia como la Ciudad de Buenos Aires tienen candidatos instalados.

Es decir, no puede volver al lugar que supo gobernar entre 2015 y 2019 ni tampoco aspirar a ser jefa de Gobierno porteño, distrito en el que ahora vive, siendo que Jorge Macri tiene la bendición del ex presidente para competir por la reelección.

Su candidatura a vicepresidenta tampoco parece verse en el horizonte, primero porque para que Macri tenga la posibilidad de ganar la presidencia necesita de un armado más pragmático y no tan puro y segundo porque, como se mencionó más arriba, no es una candidata que mida bien al menos para el Ejecutivo nacional.

En todo caso le quedan pocas posibilidades, entre las que se encuentran el ingreso a la Legislatura porteña o al Congreso de la Nación. Como sea, eso se verá llegando a fin de año, luego de que Macri lance su candidatura, algo que ya dentro del PRO no pocos dan por descontado.

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