La reforma electoral de Milei: ¿Modernización o un traje a medida?
Hay tres puntos que son necesarios analizar para comprender qué hay detras de las intenciones de los hermanos Milei de reformar el funcionamiento de las elecciones.
La reforma electoral que impulsa el Gobierno del presidente Javier Milei busca cambiar por completo la forma en que los argentinos emiten su voto, beneficiando al oficialismo y poniendo en riesgo la libre elección de los ciudadanos.
Las nuevas reglas pretenden eliminar las PASO y abrir la puerta a un viejo truco de la política: las boletas colectoras, una trampa que confunde a la gente a la hora de entrar al cuarto oscuro.
Para entenderlo, es necesario observar cómo funciona este sistema. Para ello cabe imaginar que se entra a votar y hay diez boletas diferentes con distintos candidatos a gobernadores o diputados locales, pero todas llevan pegada la foto del mismo candidato a presidente de la Nación.
De esa manera, un partido nacional puede juntar votos de todos lados, incluso de sectores que piensan distinto, simplemente sumando los papelitos que van enganchados a su candidato principal.
El resultado es que el partido que está en el poder acumula una cantidad enorme de votos de forma artificial, aplastando cualquier opción de que ganen partidos más chicos o independientes.
El otro gran golpe de esta reforma es la eliminación de las elecciones primarias. Sin las PASO, los ciudadanos pierden el derecho de elegir quiénes deben ser los candidatos de cada partido.
De esta forma, los líderes políticos, en el caso del oficialismo se trataría de la secretaria General de Presidencia Karina Milei, volverían a elegir a sus candidatos a dedo y a espaldas de la sociedad.
Al quitar esta herramienta, la competencia se destruye y la política queda dividida en dos únicos bandos gigantes, obligando a la gente a elegir entre el Gobierno o la oposición más dura, sin dejar espacio para propuestas nuevas o intermedias.
Además, todo esto se contradice con la Boleta Única de Papel que se había aprobado para hacer el voto más limpio y transparente. Si se llena esa boleta única con decenas de combinaciones y enganches políticos, el papel se vuelve una sábana gigante, confusa y difícil de leer.
El único objetivo real detrás de esta estrategia no sería otro más que los gobernadores de las provincias se arrodillen ante el Gobierno nacional, cambiando el apoyo a la reelección presidencial a cambio de fondos para obras públicas o beneficios económicos.
Por último, la reforma busca que las campañas electorales dependan casi en su totalidad de la plata de las grandes empresas privadas. Al quitar el financiamiento del Estado la política se convierte en un negocio donde gana el que tiene más billetera.
No hay para el Gobierno un punto medio ni la intención de generar consensos, sino que lo que se busca es imponer un formato electoral totalmente distinto al actual con el fin de robustecer las chances de reelección del jefe de Estado
Esta reforma no busca ahorrar plata ni hacer el sistema más moderno, sino fabricar un traje a medida para que el presidente Milei se asegure el poder, controlando el Congreso y dejando al ciudadano común con menos opciones reales para elegir.


