La clase media porteña ya necesita más de $2,4 millones por mes para sostenerse
Aunque la inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una desaceleración en mayo y se ubicó en 2,1%, el costo de vida continuó en ascenso y elevó el umbral de ingresos necesario para integrar la clase media.
Pese a la desaceleración de la inflación, el costo de vida sigue empujando hacia arriba el ingreso necesario para sostener un hogar porteño.
Aunque la inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una desaceleración en mayo y se ubicó en 2,1%, el costo de vida continuó en ascenso y elevó el umbral de ingresos necesario para integrar la clase media.
Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (Idecba), una familia tipo compuesta por dos adultos y dos hijos necesitó ingresos mensuales de al menos $2.450.044 para ser considerada de clase media durante mayo. La cifra representa un incremento de $65.529 respecto de abril, cuando el piso se ubicaba en $2.384.515.
El cálculo oficial parte de una condición clave: que el grupo familiar sea propietario de la vivienda. Sin embargo, el escenario cambia drásticamente para quienes alquilan. De acuerdo con el último relevamiento de Zonaprop, el alquiler promedio de un departamento de tres ambientes en la Ciudad alcanzó los $1.140.599 mensuales. Sumado a los gastos habituales, una familia necesitaría ingresos cercanos a los $3,6 millones para mantener el mismo nivel socioeconómico.
Los datos reflejan cómo, pese a la moderación de los índices inflacionarios, los gastos cotidianos continúan presionando sobre los ingresos familiares. Alimentos, servicios públicos, medicina prepaga, educación y vivienda siguen siendo algunos de los rubros que más condicionan la economía de los hogares.
¿Y la clase media alta?
El informe también establece las referencias para otros segmentos sociales. Una familia tipo debe superar los $7,8 millones mensuales para ser considerada parte de los sectores acomodados. En el otro extremo, los hogares con ingresos desde $1.960.036 integran el denominado sector medio frágil, una franja especialmente vulnerable ante cualquier deterioro de sus ingresos.
En paralelo, la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir la línea de pobreza, alcanzó los $1.960.036 para una familia de cuatro integrantes en mayo, con una suba mensual del 2,7%.
Las cifras también muestran el impacto sobre otros grupos poblacionales. Una pareja de jubilados propietaria de su vivienda necesitó ingresos por al menos $1.019.614 para no caer por debajo de la línea de pobreza. En tanto, dos jóvenes de 25 años que alquilan en la Ciudad debieron contar con ingresos mínimos de $1.451.223.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, se ubicó en $925.314 para una familia tipo. Para una pareja de jubilados alcanzó los $467.208 y para dos jóvenes adultos llegó a $561.256. En este caso, el incremento mensual fue del 3,3%, por encima de la inflación registrada durante el mismo período.
Los números muestran que, aun con una desaceleración de los precios, el acceso y la permanencia en la clase media continúa alejándose para una parte importante de los hogares porteños.


