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Halliburton descartó operar en Malvinas y Milei celebró la decisión en medio de la disputa por Sea Lion

La compañía estadounidense confirmó que ninguna de sus filiales prestará servicios al proyecto petrolero ni participará de actividades hidrocarburíferas en Malvinas. La definición llegó después de los contactos con autoridades argentinas y en plena ofensiva legal del Gobierno contra la explotación de Sea Lion.

El presidente Javier Milei celebró la decisión de Halliburton de no participar en el proyecto Sea Lion ni realizar actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas y sus alrededores, luego de que la compañía estadounidense confirmara que la determinación alcanza a todas sus filiales a nivel global.

La definición fue comunicada oficialmente por Halliburton el jueves 2 de octubre desde Houston. La empresa, una de las principales proveedoras de servicios para la industria petrolera a nivel mundial, reconoció además que mantuvo contactos con autoridades argentinas por una eventual participación en Sea Lion.

Según explicó la propia compañía, durante esas conversaciones las autoridades nacionales plantearon cuestiones vinculadas con la aplicación de la legislación vigente, las posibles consecuencias civiles y penales y las nuevas normas que impulsa el Gobierno.

Tras conocerse el anuncio, la Oficina del Presidente sostuvo que la decisión fue resultado de un trabajo conjunto entre la Secretaría Legal y Técnica y la Cancillería y la presentó como parte de las medidas adoptadas por la administración de Milei para defender la posición argentina sobre las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes.

Halliburton ratificó su posición sobre Malvinas

La definición conocida esta semana amplía una posición que Halliburton ya había expresado a comienzos de septiembre.

El 5 de septiembre, la filial argentina de la compañía había informado que no participaba de Sea Lion ni de actividades relacionadas con la exploración o producción de hidrocarburos en torno a las islas. En aquella oportunidad, otras grandes proveedoras internacionales, como SLB y Baker Hughes, también descartaron intervenir en proyectos hidrocarburíferos en Malvinas.

Ahora, la comunicación fue realizada directamente por Halliburton Company y estableció que la decisión alcanza tanto a la casa matriz como a sus subsidiarias.

La precisión resulta relevante porque el Gobierno argentino comenzó durante septiembre a extender su presión no solamente sobre las empresas directamente involucradas en la explotación petrolera, sino también sobre accionistas, directivos y proveedores que puedan prestar servicios para esos proyectos.

El 4 de septiembre, la Casa Rosada informó el inicio de procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas por su presunta vinculación con actividades hidrocarburíferas en Malvinas. Cuatro días después incorporó otros 15 sujetos a los expedientes.

La ofensiva argentina contra el proyecto Sea Lion

El foco del conflicto es Sea Lion, un proyecto offshore ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y operado por Navitas Petroleum, que posee una participación del 65%, junto con la británica Rockhopper Exploration, que controla el 35% restante.

Argentina desconoce las licencias concedidas por las autoridades de las islas y sostiene que cualquier exploración o explotación de recursos naturales en el área requiere autorización nacional debido a la disputa de soberanía con el Reino Unido.

Durante septiembre, el Gobierno intensificó las medidas administrativas, judiciales y diplomáticas contra las compañías vinculadas al desarrollo.

Además de los procedimientos sancionatorios, el canciller Pablo Quirno promovió denuncias penales contra empresas relacionadas con las actividades en la Cuenca Malvinas Norte y Milei envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional destinado a ampliar las herramientas contra quienes participen de la explotación de recursos sin autorización argentina.

El 28 de septiembre, la Casa Rosada dio otro paso al anunciar el inicio de un procedimiento de arbitraje contra el Reino Unido bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objetivo declarado de impedir la explotación de hidrocarburos mediante Sea Lion.

Sea Lion avanza y apunta a producir petróleo en 2028

La decisión de Halliburton, sin embargo, no significa que el proyecto Sea Lion haya sido suspendido. Navitas y Rockhopper continúan con su desarrollo y, según las últimas comunicaciones corporativas, mantienen como objetivo comenzar la producción durante el primer trimestre de 2028.

Rockhopper informa que Sea Lion contiene unos 1.700 millones de barriles de petróleo in situ, mientras que estima en aproximadamente 500 millones de barriles sus recursos recuperables 2C. Para la primera etapa, el proyecto prevé utilizar la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga Aoka Mizu, con capacidad para producir alrededor de 55.000 barriles diarios.

Durante 2026, además, los desarrolladores avanzaron con la posibilidad de acelerar etapas posteriores mediante una segunda unidad flotante, lo que podría sumar otros 125.000 barriles diarios de capacidad.

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