Los tres minerales hallados en Malargüe que cambian la configuración de la minería en Mendoza
Jaguar Uranium detectó indicios de uranio, vanadio y cobre en el histórico yacimiento Huemul, en el sur mendocino. El hallazgo, aún preliminar, reactiva un distrito que estuvo productivo entre 1955 y 1975 y que hoy vuelve a estar en el radar por la demanda global de minerales críticos.
En pleno auge internacional por asegurar el suministro de minerales críticos, Malargüe vuelve a aparecer en el mapa minero argentino.
La compañía canadiense Jaguar Uranium informó el hallazgo de indicios de vanadio, uranio y cobre en su campaña de exploración sobre el proyecto Huemul, un yacimiento con siete décadas de historia que la empresa busca poner en valor con tecnología moderna.
Los resultados todavía son preliminares: se trata de observaciones visuales de campo, no de análisis de laboratorio.
Pero el contexto en el que se produce el anuncio -una carrera global por diversificar el origen de minerales estratégicos- hace que cualquier indicio en un distrito con antecedentes productivos comprobados tenga repercusión inmediata.
Un yacimiento con siete décadas de historia
Huemul no es un descubrimiento nuevo. Fue la primera mina de uranio en producción de la Argentina, operada entre 1955 y 1975 por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Durante esas dos décadas se procesaron cerca de 130.000 toneladas de mineral en la planta de Malargüe, con leyes históricas de cabeza del 0,21% de uranio, 2,0% de cobre y 0,11% de vanadio, cifras que confirman el carácter polimetálico del distrito.
Según explicó la compañía, el cierre de la actividad a mediados de los años 70 no respondió al agotamiento del recurso ni a limitaciones geológicas, sino a las condiciones de mercado de la época, marcadas por precios internacionales del uranio muy por debajo de los actuales.
Hoy, el proyecto abarca alrededor de 27.000 hectáreas en la zona minera de Malargüe y es considerado por Jaguar Uranium uno de sus activos más relevantes en Sudamérica, donde la empresa también avanza con exploración en Chubut y Colombia.
Qué encontró la campaña de exploración en
MalargüeLa reciente etapa de trabajo incluyó la recolección de 200 muestras de roca en las áreas consideradas más prometedoras del distrito, distribuidas en un operativo de campo de dos semanas. Los geólogos relevaron afloramientos superficiales y, por primera vez, también las antiguas escombreras de la mina histórica -los residuos de roca que dejó la operación de la CNEA-, donde identificaron evidencias visibles de mineralización asociada a uranio, cobre y vanadio.
Un dato adicional surgió en el sector Uryco, al sur de la propiedad, donde los equipos técnicos detectaron indicios de una posible tendencia mineralizada que todavía debe confirmarse. La compañía remarcó que las observaciones de campo son, por ahora, consistentes con los registros históricos del distrito, pero que no pueden extraerse conclusiones sobre continuidad, ley o viabilidad económica hasta contar con los ensayos analíticos de laboratorio, cuyos resultados están pendientes.
El vanadio, el metal que más interés despierta
De los tres minerales detectados, el vanadio es el que concentra mayor atención estratégica. Se trata de un metal de transición que rara vez aparece en estado puro y que tiene dos grandes frentes de uso.
El primero es la industria siderúrgica, que absorbe cerca del 85% de la producción mundial del metal.
Agregado en pequeñas proporciones, el vanadio mejora de forma notable la resistencia, la ligereza y la durabilidad del acero, por lo que se emplea en estructuras edilicias, puentes, herramientas industriales, autopartes y componentes aeroespaciales.
El segundo frente, de crecimiento más reciente, es el almacenamiento de energía. Las baterías de flujo redox de vanadio (VRFB) están pensadas para acumular grandes volúmenes de electricidad generada por fuentes renovables, como parques solares y eólicos, y cumplen un rol distinto al de las baterías de litio de los vehículos eléctricos: están orientadas a estabilizar redes eléctricas a gran escala. Entre sus ventajas se destacan una vida útil que supera los 20 años, miles de ciclos de carga sin pérdida significativa de rendimiento y un menor riesgo de incendio frente a otras tecnologías de almacenamiento.
Esa doble demanda -industrial y energética- explica por qué cada vez más países incorporan al vanadio en sus listados de minerales críticos. Actualmente, su producción está muy concentrada en China, Rusia y Sudáfrica, lo que alimenta el interés por desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento en otras regiones del mundo, entre ellas América del Sur.
Un proyecto con respaldo institucional
El avance de Huemul no ocurre de forma aislada. En marzo de 2026, Jaguar Uranium firmó un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, organismo con autoridad regulatoria directa sobre la actividad minera provincial.
El convenio contempla asistencia técnica en estudios geológicos, ambientales, legales, de ingeniería y financieros, además de intercambio de información y capacitación conjunta.
La compañía también completó su salida a la bolsa de Nueva York en febrero de 2026 y sostiene que Huemul, por combinar uranio, cobre y vanadio en un mismo distrito, podría calificar para financiamiento federal estadounidense en el marco del acuerdo de minerales críticos entre Argentina y Estados Unidos.
El plan de la empresa contempla un programa de exploración en fases: la primera, ya en marcha, apunta a verificar los datos históricos y actualizar el modelo geológico del distrito; la segunda buscará delimitar mediante cartografía y prospección de superficie la extensión real de la mineralización en toda el área de concesión.
Antes de avanzar hacia trabajos de mayor escala, como la perforación, la compañía debe presentar y obtener la aprobación de un Estudio de Impacto Ambiental.
Qué significaría para Mendoza
Jaguar Uranium fue cautelosa al comunicar el hallazgo: insistió en que se trata de resultados preliminares y que ni la ley ni el potencial económico del depósito pueden determinarse todavía. Esa confirmación llegará recién con los análisis de laboratorio, que evaluarán la continuidad y la concentración real de los tres minerales.
Sin embargo, si los ensayos respaldan lo observado en el campo, el proyecto Huemul sumaría un componente estratégico adicional a un distrito ya reconocido por su historial uranífero.
En un escenario de demanda creciente por minerales críticos -impulsada por la transición energética y, en el caso puntual del uranio, por la reactivación nuclear en distintas partes del mundo- la confirmación de vanadio, uranio y cobre en un mismo yacimiento podría reposicionar a Malargüe, y a Mendoza en general, como un punto de interés para la minería de minerales esenciales a escala global.


