La industria textil perdió más de 15.400 empleos en un año y acelera el cierre de fábricas

El sector registra la mayor caída de empleo de la serie, opera con apenas 42% de capacidad instalada y acumula más de 380 empresas cerradas desde fines de 2023.

La crisis de la industria textil argentina profundiza su impacto sobre toda la cadena productiva. La actividad combina una fuerte caída de la producción, pérdida sostenida de empleo, cierre de establecimientos, desplome de la inversión y un nivel históricamente bajo de utilización de la capacidad instalada.

Los últimos datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) reflejan un deterioro que ya no se limita a la baja del consumo, sino que compromete la estructura productiva del sector.

Entre abril de 2025 y abril de 2026, la cadena integrada por los sectores textil, confección, cuero y calzado perdió 15.468 puestos de trabajo registrados, la mayor caída interanual desde que existen registros. En total, el sector empleó en abril a 95.094 trabajadores formales, 1.241 menos que en marzo. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 25.683 empleos registrados.

El ajuste también alcanzó al entramado empresarial. En abril funcionaban 3.626 establecimientos, 330 menos que un año antes. Sólo durante los primeros cuatro meses de 2026 dejaron de operar 115 empresas y, desde diciembre de 2023, el sector perdió 383 establecimientos.

Producción en caída libre

El deterioro del empleo acompaña un desplome de la actividad industrial. Según el Índice de Producción Industrial (IPI), en mayo la producción textil cayó 25,6% interanual, una baja diez veces superior a la registrada por el conjunto de la industria manufacturera, que retrocedió 2,5%.

En los primeros cinco meses del año, la producción textil acumuló una caída de 26,5%, frente al descenso de 3,1% del promedio industrial.

Dentro del sector, los mayores retrocesos correspondieron a los hilados de algodón, con una caída interanual de 35,3%, mientras que en el acumulado anual el segmento más afectado fue el de tejidos y acabado de productos textiles, que retrocedió 38,6%. También registraron fuertes bajas la preparación de fibras (-13,7%) y otros productos textiles (-19,1%).

Las fábricas trabajan al nivel más bajo

Otro indicador que refleja la magnitud del deterioro es la utilización de la capacidad instalada. En mayo, las plantas textiles operaron al 42,2%, 5,2 puntos porcentuales por debajo del mismo mes del año anterior.

El promedio industrial alcanzó el 58,4%, por lo que la brecha entre ambos niveles llegó a 16,2 puntos porcentuales. En la práctica, casi seis de cada diez máquinas del sector permanecen inactivas.

Desde FITA advirtieron que la caída del empleo y de la actividad dejó de responder a un fenómeno transitorio.

"El empleo formal en el sector registra caídas ininterrumpidas desde diciembre de 2023. En junio de 2025 el ritmo se aceleró y la pérdida promedió 1.200 puestos por mes. Esta tendencia acompaña la retracción de la actividad textil y su duración descarta cualquier lectura como fenómeno transitorio", sostuvo la gerente general de la entidad, Celina Pena.

Menos inversión y menor renovación tecnológica

La crisis también golpeó las decisiones de inversión. Entre enero y junio, las importaciones de maquinaria textil alcanzaron USD 60,2 millones, un 28% menos que en igual período del año pasado.

Las mayores caídas se observaron en:

  • Telares planos (-75%).
  • Maquinaria para tejido de punto y bordadoras (-52%).
  • Equipos auxiliares (-50%).
  • Máquinas de acabado (-40%).


La reducción de estas compras refleja la paralización de proyectos de ampliación y modernización de las plantas industriales.

Sin margen para trasladar costos

El informe también muestra una situación atípica en materia de precios. En junio, el rubro prendas de vestir, calzado y cuero aumentó apenas 0,4% mensual y 11,9% interanual, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 33,5%.

Al mismo tiempo, los precios mayoristas de los productos textiles crecieron 19,3%, también por debajo del promedio de la industria. Esta situación limita la posibilidad de las empresas de trasladar el aumento de sus costos a los precios finales, en un contexto de consumo debilitado.

Los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria muestran que durante el tercer bimestre del año las ventas de ropa cayeron 6,9%, mientras que el 55% de las empresas reportó bajas en sus ventas.

El impacto de la apertura comercial

La mayor competencia de productos importados también forma parte del escenario que enfrenta la industria.

Durante 2025 crecieron con fuerza las importaciones y varias marcas internacionales anunciaron su desembarco o expansión en el mercado argentino. En 2026, el comportamiento fue más heterogéneo.

Las importaciones de hilados, tejidos y confecciones retrocedieron 22% en volumen y 30% en valor durante junio, mientras que en el semestre acumularon bajas de 29% y 36%, respectivamente.

Sin embargo, las prendas terminadas siguieron una tendencia opuesta: crecieron 21% en cantidades y 18% en dólares durante junio, y en el primer semestre aumentaron 65% en volumen y 38% en valor.

Este comportamiento evidencia que disminuyen las compras de insumos para producir localmente mientras aumenta el ingreso de ropa confeccionada del exterior.

Las exportaciones, el único dato positivo

En contraste con el deterioro del mercado interno, las ventas externas mostraron una recuperación.

Durante junio, la cadena textil exportó 19.360 toneladas por USD 45 millones, con incrementos interanuales de 74% en volumen y 82% en valor. En el acumulado del semestre, las exportaciones crecieron 58% en toneladas y 57% en dólares, impulsadas principalmente por los envíos de hilados y materias primas.

Pese a esa mejora, desde el sector advierten que el crecimiento exportador todavía resulta insuficiente para compensar la caída de la producción destinada al mercado interno, donde continúan acumulándose cierres de empresas, pérdida de empleo y menor utilización de la capacidad productiva.

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