El tren que Mendoza esperó décadas: así es el túnel de 54 km que cruzaría la cordillera
Un consorcio privado impulsa un túnel ferroviario de 54 km bajo los Andes con una inversión de US$9.600 millones. Mendoza volvería a tener salida al Pacífico.
Mendoza podría estar ante el proyecto de infraestructura más importante de su historia reciente. Un consorcio privado integrado por la empresa chilena Beler S.A. y la firma singapurense International Nusantara Investment Pte. presentó una propuesta que durante décadas pareció imposible: un tren transandino que conectaría la provincia directamente con el océano Pacífico, a través de un túnel de 54 kilómetros bajo la cordillera.
El proyecto se llama Corredor Bioceánico Longotoma y la cifra que lo respalda es contundente: US$9.600 millones de inversión privada, sin un solo peso del Estado. Sus promotores aseguran que el financiamiento ya está asegurado y que la obra podría estar lista en menos de cuatro años.
¿Qué es exactamente el Corredor Bioceánico Longotoma?
No se trata de una autopista ni de una obra vial convencional. Es un sistema ferroviario integrado que incluye cuatro componentes clave:
- Un túnel ferroviario de 54 kilómetros entre Uspallata, en el departamento mendocino de Las Heras, y la ciudad de Los Andes, en Chile.
- Una doble vía férrea electrificada de 420 kilómetros desde Los Andes hasta la costa del Pacífico.
- Un puerto granelero de aguas profundas en Longotoma, al norte de Papudo, diseñado para exportar granos hacia Asia.
- Infraestructura complementaria en territorio chileno: ampliación del Puerto Terrestre Los Andes y un centro modal de carga.
Para Mendoza, esto significa algo muy concreto: volver a tener una conexión ferroviaria directa con el Pacífico, algo que la provincia perdió hace décadas y que el sector productivo reclama desde entonces.
El tren que nunca llegó: por qué este proyecto es diferente
Mendoza tiene una larga historia de proyectos ferroviarios que no se concretaron. ¿Por qué este sería distinto?
Cristian Hewstone, gerente de Beler S.A., fue directo en declaraciones a Radio Post de Mendoza: el financiamiento privado ya está asegurado y la obra podría ejecutarse en un plazo de entre tres años y medio y cuatro años, una vez obtenidas las autorizaciones.
Pero hay otro elemento que distingue a esta iniciativa de las anteriores: el puerto de Longotoma. Mientras otros proyectos se enfocaron solo en la conexión vial o ferroviaria entre los dos países, este agrega un destino comercial concreto - los mercados asiáticos - y una infraestructura portuaria diseñada específicamente para ese fin.
El sistema, además, utilizaría energía renovable para su operación y permitiría transportar no solo pasajeros, sino también camiones completos sobre plataformas ferroviarias, una solución que podría transformar radicalmente la logística del comercio exterior mendocino.
El Tratado de Maipú: la llave legal que podría acelerar todo
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la vía legal que sus promotores eligieron para impulsarlo.
El consorcio solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile una audiencia para pedir la activación del Tratado de Maipú de Integración y Cooperación, firmado en 2009 por las entonces presidentas Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner.
Este tratado no es un documento simbólico. Establece mecanismos concretos de administración conjunta y coordinación binacional para obras de infraestructura estratégica, lo que podría reducir significativamente los tiempos burocráticos en ambos países.
Desde la Cancillería chilena ya confirmaron la recepción de solicitudes vinculadas a la iniciativa, aunque aclararon que los aspectos técnicos deberán canalizarse por los organismos competentes. El primer paso está dado.
¿Qué gana Mendoza si el tren se construye?
El impacto para la provincia sería múltiple y directo:
Logística y exportaciones. La agroindustria mendocina tendría acceso a una ruta ferroviaria hacia el Pacífico, reduciendo costos de transporte hacia los mercados asiáticos, que hoy representan uno de los destinos más dinámicos para las exportaciones argentinas.
Empleo. Los promotores proyectan la creación de miles de puestos de trabajo, tanto durante la construcción como en la operación permanente del corredor.
Fin a los cortes por nieve. El túnel ferroviario operaría durante todo el año, eliminando la dependencia del Paso Los Libertadores, que registra cierres frecuentes en invierno que generan pérdidas millonarias para el comercio regional.
Posicionamiento estratégico. Mendoza volvería a ser lo que históricamente fue: el punto neurálgico de la integración entre el Atlántico y el Pacífico en el Cono Sur.
La ruta del grano sudamericano hacia Asia
El puerto de Longotoma no está pensado solo para Mendoza ni solo para Argentina. La visión del consorcio es más amplia: convertir ese terminal en la puerta de salida al Pacífico para los granos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con destino a los mercados asiáticos, especialmente China.
Si eso se concreta, Mendoza quedaría posicionada en el trazado de uno de los corredores comerciales más estratégicos del hemisferio sur.
¿Cuándo podría arrancar la obra?
Por ahora, el proyecto está en fase de presentación institucional. Deberá pasar por instancias administrativas y regulatorias en ambos países antes de obtener las autorizaciones para comenzar.
Sin embargo, los tiempos que manejan sus promotores son notablemente más cortos que los de cualquier obra de esta envergadura impulsada por el Estado.
Con financiamiento privado asegurado, respaldo en el Tratado de Maipú y una propuesta técnica ya definida, el Corredor Bioceánico Longotoma tiene más chances de avanzar que muchos de sus predecesores.
Para Mendoza, la pregunta ya no es si el tren puede existir. La pregunta es si esta vez los tiempos políticos y administrativos estarán a la altura de la oportunidad.


