El semestre cerró con desinversión extranjera y explotó la remisión de utilidades
La remisión de utilidades se disparó en marzo y explotó en junio, lo que achicó el superávit de cuenta corriente del Balance Cambiario, que fue de USD857 M en junio y no llegó a compensar la demanda para atesoramiento.
La creciente remisión de utilidades impactó con fuerza en el superávit de cuenta corriente cambiario de junio, que se redujo un 55% en un solo mes y fue de solo USD857 M. Esa cantidad no alcanzó a compensar la demanda de dólares para atesoramiento de los hogares, que en junio fue de USD2.065 M netos. Así, también por el impacto de los pagos a organismos y la desinversión de las empresas extranjeras, el rojo financiero fue de USD3.191 M. La inversión productiva de empresas extranjeras, pese al RIGI, por ahora no trasladó las promesas a dólares en la economía: por segundo año consecutivo se observó un primer semestre en rojo de divisas ingresadas por esa ventanilla.
El caso de la Inversión Extranjera Directa (IED) muestra lo que por ahora expresa una falta de interés del sector empresario en traer dólares para producir, aunque el FMI celebró la semana pasada las promesas del RIGI. En junio se fueron USD45 M por la repatriación de capitales extranjeros. El total del primer semestre del 2026 terminó con un rojo de USD130 M por una desinversión similar. No se trata de una cantidad abultada, pero el número en negativo dio señales de que en la primera parte del año aún no hubo lluvia de dólares productivos.
La serie histórica del Balance Cambiario inicia en 2003, tras la convertibilidad. Desde entonces, hubo solo dos años con un primer semestre en el que la IED terminara en rojo: el 2025 y el 2026. Los dos años en los que hubo RIGI vigente y funcionando, ya que la primera promesa inversora por esa vía fue en enero del año pasado. En la primera mitad del 2025 la desinversión sí llegó a ser más abultada y se fueron por esa vía USD1.525 M. En 2026 lo que inclinó la balanza fue la desinversión en junio de una empresa extranjera del sector energético.
Todavía con el foco en el accionar de las empresas extranjeras y las regulaciones del Gobierno actual, otro dato relevante de junio fue el fuerte salto mensual del 111,3% en la remisión de utilidades. La salida del cepo cambiario para las personas humanas, en abril del año pasado, vino también con una liberación de la compra de divisas empresarias para remitir a las casas matrices utilidades conseguidas a partir del ejercicio del 2025. Eso empezó a impactar con los balances de marzo de este año y ese mes se fueron USD876 M por esa vía. En junio el rojo llegó a USD1.023 M, el más fuerte desde mayo del 2010 (y, con eso, el segundo más abultado de la serie histórica). Así, desde marzo, la remisión de utilidades generó una demanda de divisas de USD2.756 M.
Ese salto en la remisión de utilidades fue una explicación clave de la reducción en el superávit de la cuenta corriente cambiaria, que pasó de ser de USD1.877 M en mayo a USD857 M en junio. Mayores pagos de importación también impactaron en una magnitud similar. Con todo, los USD857 M que ingresaron por la cuenta corriente no llegaron a compensar ni de cerca la demanda neta de USD2.065 M que generó la compra de divisas para atesoramiento de los hogares. De ahí que la cuenta financiera cerró con un rojo de USD3.191 M.
La compra de dólares de los hogares también grafica lo ocurrido desde la salida del cepo, que habilitó la compra especulativa a los hogares. Desde entonces, esa ventanilla le agregó una demanda dólares de USD45.828 M a la economía local. Un promedio de USD3.055 M mensuales que plantea preguntas acerca del 2027 electoral.


