El crédito en pesos destinado al sector privado volvió a contraerse durante mayo
De acuerdo con el Banco Central, los préstamos en moneda local sumaron cinco meses consecutivos a la baja en términos reales, afectados principalmente por la caída en el consumo.
El crédito en pesos destinado al sector privado mostró una leve contracción durante mayo, según los datos oficiales publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Con este resultado, se acumularon cinco meses consecutivos en los que los préstamos en moneda local no lograron repuntar en términos reales, de acuerdo con distintas estimaciones de consultoras privadas.
El último informe monetario mensual de la autoridad monetaria arrojó una reducción de 0,2% en términos reales y ajustado por estacionalidad, una dinámica bajista que obedeció al comportamiento de las líneas orientadas al consumo y de aquellas que cuentan con garantía real.
En contraste con la tendencia mensual, la comparación interanual arrojó un escenario diferente, ya que el crédito en pesos registró una expansión del 5,7% a precios constantes en relación con el mismo período del año anterior. Asimismo, la participación de estos préstamos dentro del Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en un 9,1%, una cifra que ascendió al 12% al momento de incluir el financiamiento otorgado en dólares.
Por su parte, los préstamos destinados exclusivamente al consumo tampoco repuntaron en mayo y sufrieron una caída del 1,2% a precios constantes y sin estacionalidad, una baja que se distribuyó entre las financiaciones con tarjetas de crédito y los préstamos personales.
Por otro lado, el comportamiento de las líneas comerciales e hipotecarias mostró signos de selectividad a lo largo del mes analizado. Sin ajustar por estacionalidad, los préstamos comerciales presentaron una expansión mensual de 1,1% a precios constantes, un incremento que estuvo traccionado casi en su totalidad por los documentos a sola firma, los cuales registraron un avance del 3,2% real.
En contraposición, el resto de las líneas comerciales operaron con variaciones acotadas, mientras que los créditos hipotecarios lograron un avance marginal de 0,2% ajustado por estacionalidad en términos reales.
Finalmente, las tarjetas de crédito y las líneas personales reflejaron comportamientos contrapuestos si se analiza el mediano plazo en términos interanuales. El uso de los plásticos bancarios consolidados registró una caída de 2,8% en comparación con el año previo, lo que evidenció el fuerte impacto de la pérdida de poder adquisitivo en las decisiones de financiamiento familiar. En sentido inverso, los préstamos de carácter personal mostraron una dinámica favorable y exhibieron un aumento de 3,1% en términos reales, posicionándose como una de las pocas herramientas que lograron ganarle a la inflación anualizada.


