Advierten que la recuperación económica avanza con disparidad sectorial y falta de inversiones

El economista Orlando Ferreres señaló que, aunque los indicadores generales muestran signo positivo, la reactivación no impacta en la población y se registra un fuerte incremento de la informalidad laboral.

El economista Orlando Ferreres sostuvo que la economía argentina exhibe señales de recuperación en sus principales variables macroeconómicas, aunque advirtió que dicha mejora todavía no logra reflejarse en la vida cotidiana de la mayoría de la población. 

Según explicó el especialista, el crecimiento actual se desarrolla de manera muy desigual entre los distintos rubros productivos y comerciales y remarcó que las asimetrías internas conviven con transformaciones en el mercado de trabajo que afectan de forma directa los niveles de ingresos y la estabilidad de los hogares. "Hay sectores que avanzan bien y otros que van para atrás. El conjunto da algo positivo, pero se está produciendo un cambio estructural muy fuerte. Algunos consiguieron trabajos peores porque perdieron el que tenían y también aumentó mucho la informalidad", señaló.

En este contexto macroeconómico, el director de la consultora OJF estimó que la inflación de junio se ubicará entre el 1,8% y el 2%, mientras proyectó que la actividad económica consolidará una expansión cercana al 3% durante el transcurso del año, con una inflación anualizada del 30,5%. No obstante estas proyecciones positivas, el experto consideró que el principal obstáculo para garantizar la sustentabilidad del proceso radica en la ausencia de un verdadero flujo de capitales productivos. 

"El hecho contradictorio es que no hay ambiente inversor. Los que tienen que poner plata para invertir a varios años quieren tener la seguridad de que este rumbo económico va a continuar después de las elecciones de 2027. Por eso esperan y avanzan de a poco", explicó en declaraciones radiales.

Asimismo, Ferreres analizó el sesgo de las reformas y consideró que el Poder Ejecutivo intenta replicar experiencias internacionales de apertura y desregulación económica como las implementadas por Australia y Perú en décadas previas. El analista recordó que la nación oceánica eliminó subsidios a industrias poco competitivas a comienzos de los años 2000, una medida que provocó el cierre de numerosas empresas antes de consolidar su nuevo esquema productivo global. "Creo que Milei tiene esa idea para la Argentina. También busca copiar algo del modelo peruano, con un Banco Central mucho más independiente y estabilidad monetaria", sostuvo, trazando un paralelismo con el diseño de la gestión nacional.

Sin embargo, el economista aclaró que existen diferencias estructurales severas entre aquellos modelos extranjeros y la realidad que afrontan las compañías locales en el territorio nacional. En particular, apuntó contra la persistencia de gravámenes que distorsionan los costos de producción y restan competitividad a los bienes argentinos en el exterior. "Acá todavía pesan impuestos como el impuesto al cheque, los derechos de exportación o Ingresos Brutos, que siguen asfixiando a las empresas y deberían eliminarse cuanto antes", afirmó, reclamando una reforma tributaria profunda que alivie la carga sobre el sector privado.

Consultado sobre la decisión de la Casa Rosada de paralizar de forma casi total la obra pública nacional, Ferreres consideró que la medida responde a una matriz ideológica antes que a una estricta necesidad financiera de austeridad fiscal. El especialista reveló que le acercó una propuesta concreta al ministro de Economía, Luis Caputo, para financiar infraestructura mediante la utilización de los activos financieros estatales de la ANSES. 

"Le propusimos que usaran las acciones del sector privado que tiene la ANSES para poner en marcha un plan de obras públicas, pero no prosperó. Creo que ahí hay un fuerte componente ideológico", aseguró el consultor.

Finalmente, el exviceministro de Economía ejemplificó esta problemática a través de las contradicciones que se observan en el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta, donde coexisten un fuerte dinamismo empresarial y un marcado déficit social. "La gente trabaja bien en Vaca Muerta, pero vive mal porque faltan escuelas, hospitales, rutas y servicios. Ahí el Gobierno nacional debería aportar mucho más", afirmó, concluyendo que el consumo general interno sigue sin repuntar.

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