Upcicling en Mendoza: transformando la vieja ropa en tendencia
En un pintoresco comercio sobre calle San Juan al 800 de la Ciudad de Mendoza un cartel llama la atención entre los tradicionales locales que se encuentran en el lugar, la leyenda “Ropa por kilo”, con precios mayoristas y minoristas hace que varios transeúntes giren la cabeza. La moda circular no es un concepto nuevo, …
Ignacio Torquemada
En un pintoresco comercio sobre calle San Juan al 800 de la Ciudad de Mendoza un cartel llama la atención entre los tradicionales locales que se encuentran en el lugar, la leyenda “Ropa por kilo”, con precios mayoristas y minoristas hace que varios transeúntes giren la cabeza.
La moda circular no es un concepto nuevo, surgido por el año 2014 tenía una premisa sencilla: reutilizar prendas para así fomentar la creatividad y las prácticas sustentables con el medio ambiente, debido al gran problema de contaminación que estaba surgiendo con las denominada fast fashion. Las imágenes que mostraban montañas de ropa tirada en el desierto del norte de Chile generaban preocupación por las consecuencias ecológicas de este problema.
Pero en Argentina la moda circular no responde solamente a cuestiones ambientales, sino más bien a consecuencias económicas: desde hace muchos años renovar el guardarropa es cada vez más caro, lo que activa el conocido ingenio de los argentinos para sortear las épocas de vacas flacas.
Pero los emprendedores jóvenes en Argentina piensan no solamente en la parte económica, sino también en la ecología y en los modelos sustentables, como es el caso de Johana Romero Flores, Diseñadora de Indumentaria y una de las dueñas de este local, lugar donde puede llevar a cabo el llamado upcicling en base a prendas en desuso.
Consultada por Diario Mendoza Today explicó qué es esta tendencia de moda: “dentro de este proceso lo que hacemos es lo siguiente: armamos los moldes, que serían los patrones, en diferentes talles, por ejemplo 40-42 y empezamos a recortar partes de los jeans donde se usa la técnica del patchwork, entonces vas uniendo y vas armando toda una prenda nueva”.
Y agregó: “Para mí va a existir un problema ¿qué vas a hacer con la ropa? no se puede acumular, no la podés ir a tirar. La idea es que toda esta ropa que vos no vas a vender, la puedas reciclar, para ir solucionando todos estos problemas y empezar a hacer el upcycling”.
“Si es un pantalón que te llega, por ejemplo, en un taller 5XL, no lo vamos a vender, entonces lo transformamos en un bolso, en un outfit, por ejemplo, como un oxford, con chaleco, con todas las cosas que son vendibles”.
La ropa que utilizan para hacer el upcicling es lo que se llama ropa de retorno, que consiste en prendas de tiendas de Estados Unidos o Europa que no se vendieron, por ese motivo muchas tienen etiquetas de fábrica. Una vez comprados los fardos de ropa se mandan a la tintorería y lavandería para luego separar por colores, algunas con destino a venta directa y otras al proceso de reciclado.
Respecto a la apertura de importaciones no lo consideran algo negativo, sino todo lo contrario, como una forma de alentar una competencia sana, en este sentido indicó: “Yo siento que desde que se abrió la importación hay una competencia mucho más grande en nosotros, en la creatividad como diseñadora y en los precios, porque ahora el cliente es el que importa, el cliente decide en dónde le conviene comprar”.
“Hay que amigarse. Yo siento que es el progreso, o te unís y empezás estratégicamente a competir dentro de lo que vos puedas, y si no podés vas a tener que hacer que suceda”.
El problema de los talles
Los denominados talles especiales son un problema de vieja data en la Argentina y si bien existe una ley que obliga a que los locales de venta de indumentaria tengan todos los talles, lo cierto es que poco se respeta y faltan controles.
En este sentido, Miguel, encargado de una tienda de venta de ropa de talles grandes explicó a Diario Mendoza Today que ocurre con los talles especiales: “Acá en la Argentina el problema son los fabricantes, porque es un tema de costo también y se le quiere exigir a los fabricantes que hagan talles especiales y es una inversión aparte, entonces no les interesa, porque ya tienen un mercado ganado la mayoría de las marcas”.
La falta de talles no es un problema en el circuito de moda circular que proviene de Estados Unidos o Europa, debido a que los talles en esos países son más grandes. En este sentido, Johana Romero explicó: “Lo que es talle grande, si vos sos gordita, tenés que pagar más. Acá entra la ropa de talle grande y se va ese mismo día. Lo que me dicen todas, yo soy gordita y tengo que tener unos estampados de fiesta, en cambio, toda la ropa que viene de afuera es la misma. Es la misma remera, solo que más grande. Siempre dicen que encuentran es como para viejas y no para jóvenes. Además, que un pantalón sale caro”.
La solidaridad detrás de la moda
Uno de los puntos a destacar son las donaciones que se hacen a sectores necesitados, en este sentido Johana expresó: “Hacemos donaciones para sectores que son vulnerables. Si alguien necesita, puede venir y nosotros le hacemos una donación. Hay comedores de niños que las chicas que se hacen cargo de eso vienen y les donamos”.
“Ahora estuvimos donando a San Martín, a un colegio. El señor es director de un colegio en San Martín y él se toma el trabajo de agarrar y darle a cada familia que se encuentra en una situación de vulnerabilidad todo lo que nosotros le donamos”.
“Además de las donaciones a colegios, también se realizan a diversas instituciones e incluso a personas particulares. Necesitamos el compromiso de dar, a veces pasa alguien y nos dice que no tienen que ponerse lo vestimos y se va. Está bueno generar una sinergia con alguien que no lo puede comprar”.
En un mundo donde la moda desechable domina, el upcicling invita a reflexionar sobre los hábitos de consumo mostrando que la moda puede ser innovadora y amigable con el medio ambiente. Estas prácticas muestran una alternativa al viejo modelo de usar y tirar, dándole nueva vida a las prendas y reduciendo el desperdicio industrial.